Issue 28.3 - Noviembre 2018

Cuestiones de nutrición

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Trastornos relacionados con la alimentación y la raza en el perro

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Comportamiento alimentario del gato

Todos necesitamos comer para sobrevivir. Para el ser humano comer puede suponer mucho más que una simple tarea rutinaria; mientras disfrutamos de la comida podemos descansar, relajarnos y quizá, también, ponernos al día con amigos y familiares. Pero para el gato, tal y como explica Jon Bowen, comer no es precisamente lo mismo.

Introducción

La empatía es la clave en la tenencia de una mascota; sentir una experiencia emocional compartida no solo es la base del vínculo entre el ser humano y el animal, sino que también es la razón por la que esta relación es beneficiosa para los propietarios. Según una reciente declaración científica de la Asociación Estadounidense del Corazón, cuidar una mascota está muy relacionado con varios beneficios para la salud cardiovascular, pero no basta simplemente con tener una mascota en el hogar, sino que también cuenta la calidad del vínculo entre el propietario y la mascota (1).

Aunque la investigación en esta área es limitada, cada vez hay más evidencias de que las mascotas con problemas de comportamiento pueden afectar de forma negativa al estilo de vida y al bienestar de sus propietarios. Por ejemplo, en un estudio con propietarios de perros se encontró que tanto los problemas graves de comportamiento (agresividad y ansiedad por separación) como problemas menores (tirones de la correa y nerviosismo) pueden impactar significativamente en el estilo de vida del propietario y en el sentimiento de satisfacción por tener una mascota (2). Se podría esperar un impacto similar en el estilo de vida del propietario de un gato no sociable, con comportamientos destructivos o con problemas de eliminación.

Figura 1. La principal demostración de afecto y atención de las personas es el ofrecimiento de alimento.
© Shutterstock

Las mascotas brindan a los propietarios la oportunidad tanto de recibir apoyo emocional de alguien que no les juzga como de manifestar los comportamientos relacionados con la atención del animal. Dar y recibir cuidados es una expresión de empatía y, por tanto, es emocionalmente beneficioso para las personas. La principal vía de proporcionar atención es mediante el ofrecimiento de alimento (3). Por este motivo, para algunas personas, y especialmente para los propietarios de gatos, ofrecer comida y comprobar que ha sido aceptada es un aspecto importante en la manifestación de los cuidados por parte del propietario. Algunas de las personas que pasan a diario mucho tiempo fuera de casa, ya sea por trabajo o por otras razones, pueden considerar que dar de comer es la principal forma de contacto con su mascota (Figura 1).

Esta interacción funciona perfectamente en el perro, ya que para esta especie la alimentación supone una actividad social y la frecuencia de las comidas diarias puede variar. El perro se adapta fácilmente a comer una, dos o tres veces al día, muestra afecto cuando se le ofrece alimento y suele aceptar la restricción sobre cuándo comer y qué comer. Sin embargo, el gato tiene unos patrones de caza y de alimentación que dificultan la adaptación a los cambios o el aprecio por los esfuerzos del propietario para demostrar sus cuidados mediante el ofrecimiento de comida (Figura 2). De hecho, como se verá más adelante, esta falta de correspondencia entre el comportamiento alimentario del gato y el de las personas puede conducir a problemas de comportamiento que afecten al estilo de vida del propietario y al vínculo entre el propietario y la mascota.

¿Cuáles son los comportamientos de caza y de alimentación normales?

En la naturaleza, el gato con acceso libre al alimento come a lo largo de 24 horas (4). Puede comer hasta 20 veces al día (5), aunque parece existir cierta variabilidad en función de la raza; por ejemplo, en un estudio de pequeña escala se observó que la frecuencia de alimentación era más alta en el gato Bengala que en el gato común (6). 

Figura 2. Tal y como se muestra en estos diagramas, los patrones de actividad y de alimentación del gato difieren significativamente de los del ser humano.
© Jon Bowen

La frecuencia de las comidas del gato que vive en libertad depende de la disponibilidad del alimento y del éxito de la caza y, por consiguiente, de la disponibilidad de las presas. El gato acude con frecuencia a determinadas áreas de su territorio para cazar, especialmente cuando la probabilidad de que las presas estén activas o las pueda cazar con más facilidad sea mayor. Generalmente, esto se traduce en una mayor actividad de caza durante el amanecer y el atardecer, aunque el gato también puede cazar durante la noche, cuando los pájaros están descansando posados y se pueden atrapar con más facilidad. La vista del gato ha evolucionado para funcionar mejor en condiciones de poca luz, mientras que tiene dificultades para ver con la luz brillante del sol. Por este motivo, el gato puede estar menos activo los días soleados. Sus presas son de pequeño tamaño, e incluyen tanto a vertebrados como a invertebrados (7). Como cada captura representa en esencia una pequeña porción de comida que solo proporciona energía para unas pocas horas de actividad, la sensación de saciedad desempeña un papel mínimo en la regulación de la caza o del patrón de alimentación. Así, después de comer, el gato necesita volver a cazar rápidamente para obtener su siguiente comida. El gato no suele ingerir una gran cantidad de comida debido al volumen limitado de su estómago.

Figura 3. El gato cuando caza se agazapa para hacerse menos visible antes de lanzar su ataque predatorio oportunista.
© Shutterstock

En cada área de caza, el gato busca olores y signos de alteración del medio que podrían indicar la activad reciente de una presa. Después se dirige a un sitio cercano, donde haya una mayor probabilidad de que la presa regrese y pueda atacarla y esperará un rato antes de cambiarse a otro lugar. El comportamiento predatorio también se activa con sonidos agudos y movimientos rápidos de objetos del tamaño de sus presas; en cuanto el gato los detecta, se queda quieto, se agacha para hacerse menos visible, localiza a la presa, espera a que esta se acerque (o avanza cautelosamente) y se lanza en un ataque depredador oportunista (Figura 3). Estos ataques, cuando se producen, son rápidos y breves, y tienen lugar a corta distancia. 

El gato presenta una menor agudeza visual en distancias de menos de 15-20 cm y, por tanto, durante la fase final de un ataque predatorio, depende de sus bigotes y de la sensibilidad táctil alrededor de su boca. Una vez que el gato agarra a la presa con la boca, la presión de la mordida se controla mediante reflejos locales, por lo que el gato automáticamente morderá con más fuerza cuando la presa se mueva. Esta es una de las razones por las que los mordiscos del gato pueden ser tan dolorosos para sus propietarios, y por las que es importante no utilizar las manos ni los pies cuando se juega con un gato.

El patrón de actividad predatoria del gato incluye la realización de numerosos viajes entre los diferentes lugares de caza, la búsqueda de alimento y la espera. El gato, una vez que ha atrapado a su presa, se la lleva al centro de su territorio para poder comérsela en privado. Por eso, es posible que el gato doméstico meta a sus presas en el hogar, puesto que es un lugar más seguro y tranquilo; no es que la presa sea un “regalo“ para el propietario o que al gato no le guste su comida. Este comportamiento también explica el hecho de que algunos gatos se lleven la comida del comedero a otro lugar, ya que quieren más privacidad para comer. Los propietarios deben interpretar esto como señal de que el comedero está en el lugar equivocado, o de que el gato se siente frustrado por compartir el comedero con otros gatos del hogar. Los gatos que viven en libertad suelen tener las áreas de eliminación, de caza y de descanso distanciadas unas de otras, por lo que es posible que el gato que viva en el interior de una casa no quiera comer en su comedero si estas áreas se encuentran próximas entre sí. Por tanto, se debe recomendar al propietario que, siempre que sea posible, coloque el comedero lejos de la bandeja de arena.

Jon Bowen“El gato tiene un patrón de caza y de alimentación que dificultan su adaptación o el aprecio por los esfuerzos del propietario para demostrar sus cuidados mediante el ofrecimiento de comida.” Jon Bowen

El gato puede aniquilar rápidamente a las presas más grandes y peligrosas con una mordida letal que seccione la columna vertebral cervical. Los molares carniceros sirven para arrancar la carne del esqueleto (4). Cuando el gato no tiene hambre y la presa es pequeña, es posible que el gato mantenga con vida a su presa durante más tiempo y así, practique con ella el comportamiento predatorio. Por lo general, el gato se come a los pequeños mamíferos empezando por la cabeza y pasando después al cuerpo y las patas. Dedica tiempo a masticar a su presa en trozos digeribles y es posible que no consuma la pieza entera; su objetivo es recargar energía para volver a cazar o realizar otras actividades. Es posible que el gato se deje las partes menos apetitosas de su presa, como los intestinos. Si el gato ha conseguido demasiada comida, puede que almacene algo y lo entierre bajo la tierra seca o las hojas, como si durante unas horas tuviera un almacén temporal de alimento. Esto explica por qué algunos gatos domésticos realizan el comportamiento de “escarbar“ alrededor del comedero después de comer.

¿Qué sabores le gustan al gato? 

A igual que otros carnívoros, el gato ha perdido determinadas áreas del gusto (8); por ejemplo, es insensible al sabor afrutado-dulce y al sabor salado (9). Sin embargo, es mucho más sensible al sabor de los aminoácidos y de los nucleótidos, de forma que suele rechazar el sabor de determinados aminoácidos (como el del l-triptófano, que los seres humanos identificamos como sabor amargo) y le atrae el sabor de otros (como el de la l-glicina). Los propietarios a veces comentan que a sus gatos les gustan algunos alimentos salados/dulces, como las nueces o las patatas fritas, o las tartas o las galletas, pero probablemente esto se deba al ligero sabor de los aminoácidos, que no son percibidos por el ser humano, ya que el dulce y el salado eclipsan al resto. El hecho de que el gato saboree la comida de forma completamente diferente a la nuestra no implica que las preferencias del ser humano y del gato no se puedan solapar a veces. Por ejemplo, el gato también suele rechazar los alimentos amargos, ya que así evitan el consumo de posibles tóxicos (10).

Las primeras preferencias alimentarias se desarrollan cuando el gatito observa cómo come su madre. Sin embargo, estas preferencias pueden cambiar cuando el gato se independiza y queda expuesto a la variedad de alimentos del entorno o que el propietario le ofrece. Algunos propietarios consideran que sus gatos son bastante caprichosos en cuanto a la comida. Esto puede suceder cuando, de forma temprana, la experiencia de probar diferentes alimentos y sabores es limitada, lo que da lugar a la aparición de la neofobia. Sin embargo, en el gato también se puede observar el “efecto monotonía“ cuando elige los alimentos (4); el gato rechaza cada vez más los alimentos familiares (y presas), lo que puede dar lugar a la preferencia por la novedad y la diversidad alimentaria (dentro de la variedad de alimentos y sabores con los que el gato ya se ha familiarizado). Este efecto de monotonía favorece el equilibrio nutricional del gato, ya que así ingiere gran variedad de alimentos/presas; además, esto es más frecuente en gatos que viven en libertad con respecto a los gatos que reciben alimentos comerciales nutricionalmente completos (11). Probablemente, esto explica la tendencia de algunos gatos a perder, de vez en cuando, el interés por su alimento habitual, lo que lleva a los propietarios a probar otras opciones. 

¿Qué es lo que determina el comportamiento felino? 

Probablemente, el aspecto más importante del comportamiento de caza y de alimentación del gato y, de hecho, del comportamiento felino en general, es que fundamentalmente está regulado por factores medioambientales e internos y no por interacciones sociales. Los patrones de comportamiento, cuando el gato se encuentra en su territorio, no están influenciados por otros gatos; es decir, la caza, la alimentación y el automantenimiento (acicalamiento, descanso) son actividades solitarias. Ciertas características del entorno, como la intensidad de la luz y el tipo de vegetación, proporcionan información al gato que le permite predecir cuándo y dónde estará su presa. La decisión de cazar depende, por tanto, de la condición física del gato y del equilibrio de los estados de motivación interna (p. ej., motivación para el automantenimiento frente a cazar o aparearse).

Figura 4. Representación esquemática del territorio del gato en libertad. Estos gatos tienen grandes territorios (de hasta 0,5-1,3 km de largo con un área total de 300.000-1.700.000 m2 ), con varias áreas de caza y eliminación distribuidas en la periferia, y áreas para comer, descansar y acicalarse en el centro del territorio. Por motivos de higiene las áreas de eliminación están separadas de las de descanso.
© Jon Bowen

Los gatos que viven en libertad suelen establecer rutinas individuales temporales y espaciales bastante rígidas para el comportamiento de caza, alimentación, territorial y automantenimiento (Figura 4). Uno de los motivos de esto es que, a diferencia del perro, el gato no posee mecanismos de comportamiento específicos que regulen el conflicto de compartir recursos. En su lugar, utiliza marcas para dejar su rastro (p.ej., marcas de orina o arañazos) y señales para mantener la distancia con otros gatos (p. ej., posturas corporales de amenaza, contacto visual y vocalización). El gato se organiza voluntariamente en colonias cuando vive en áreas donde abundan los alimentos y el refugio, pero esto no quiere decir que exista una cooperación como la que se observa en las manadas de perros. Más bien, esto refleja que los miembros de las colonias presentan un nivel de tolerancia social elevado; los gatos socialmente tolerantes pueden coexistir y aprovecharse de la disponibilidad de presas y refugios que ofrece el área donde viven, mientras que los gatos socialmente intolerantes nunca eligen vivir en grupo. Esta combinación de individualismo y sociabilidad facultativa permite que la especie felina pueda habitar en una gran variedad de hábitats. En el Recuadro 1 se muestra un breve resumen del comportamiento alimentario felino.

• El gato come diariamente hasta 20 comidas pequeñas.
• Puede comer durante las 24 horas.
• La caza y la alimentación no son actividades sociales que estén reguladas por la presencia de otros gatos.
• El gato sigue una estricta rutina individual para la caza, la alimentación y el automantenimiento.
Recuadro 1. Resumen del comportamiento alimentario felino.

¿Con qué facilidad se adapta el gato a vivir en el hogar?

Al principio de este artículo hablamos sobre la importancia que tiene para el ser humano el ofrecimiento de comida como manifestación de afecto y atención. Esto se refleja en todo tipo de reuniones sociales y, generalmente, se espera que el comensal demuestre de alguna manera que sus necesidades se han cumplido. En algunas culturas, lo correcto es dejar una mínima cantidad de alimento en una esquina del plato para indicar que el apetito ha quedado más que satisfecho. Sin embargo, en otras culturas se considera una descortesía no acabarse el plato y no finalizar la comida con un fuerte eructo. En cualquier caso, el consumo de alimento indica satisfacción, y el perro suele estar más que contento con esta norma social.

Por otro lado, el gato come para reponer energía y poder seguir con la siguiente actividad. La alimentación no tiene ninguna relevancia social para él y muchas veces solo come un poco y se va a otro lado. Los propietarios pueden interpretar erróneamente este hecho como signo de insatisfacción, por lo que pueden sentirse obligados a ofrecer otras opciones más apetitosas para el gato. En sí mismo, esto no es un gran problema, pero en algunos casos, puede conducir a la sobrealimentación o puede ser frustrante para el propietario.

Lo que sí es un problema de relevancia es el horario y la frecuencia de las comidas. Dar de comer al gato dos veces al día solo puede funcionar cuando el alimento permanece fresco y disponible durante un período de 24 horas. De lo contrario, habrá espacios de tiempo en los que el gato no tendrá acceso al alimento. 

Figura 6. En esta torre dispensadora de alimento el gato tiene que utilizar sus patas y mover las croquetas para que bajen desde los diferentes niveles.
© Ingrid Johnson
Figura 5. En muchos hogares los comederos se colocan cerca de la bandeja de arena y del bebedero, o en lugares con mucho ruido o actividad, lo cual es molesto para el gato. Esto puede hacer que el gato evite comer, especialmente si hay otros gatos cerca.
© Jon Bowen

 

 

El gato intentará adaptarse a este patrón de alimentación consumiendo mucho más alimento de lo normal en cada toma, lo que le puede resultar molesto. Esta situación empeora en hogares con varios gatos que comparten comederos, ya que tienen que esperar su turno para comer. Para hacernos una idea de esto, nos podemos imaginar que, en lugar de tener cada día nuestro desayuno, comida y cena, únicamente tuviésemos una gran cantidad de alimento a una hora impredecible, una o dos veces a la semana y la compartiésemos con otras personas igualmente hambrientas y desesperadas por obtener su porción de comida. La alimentación a demanda es igualmente mala, ya que el propietario puede estar dormido o ausentarse en los momentos clave de mayor actividad en los que el gato necesita comer (p.ej., al amanecer y al atardecer).

• El gato necesita tener acceso libre al alimento para poder comer pequeñas porciones de manera regular durante el día y la noche.
• Es normal que el gato coma solo un poco y después siga su camino.
• Probablemente, ofrecer el alimento de una vez, incorporando ocasionalmente pequeñas cantidades de un alimento nuevo, sea el patrón más natural para el gato, y la relativa monotonía puede ayudar a reducir el riesgo de sobreconsumo.
• Los comederos de actividad ayudan a proporcionar una estimulación mental y se deberían utilizar para evitar el sobreconsumo en el gato que se alimenta ad libitum.
• El propietario necesita encontrar otra forma de manifestar su afecto, por ejemplo, con juegos de caza y hablando al gato.
Recuadro 2. Consejos para mejores hábitos alimentarios.

Administrar el alimento en tomas o a demanda, además de ser inadecuado por la frecuencia de alimentación, subordina la rutina del gato a la del propietario. Dada la rutina bastante estricta que suele seguir el gato, si el propietario se levanta o llega a casa a diferente hora cada día, se puede generar una rutina estresante e impredecible para el gato. 

Al menos en dos estudios se ha investigado la importancia de la rutina y de la previsibilidad en la vida del gato. En ambos estudios se observó que los patrones irregulares de alimentación, iluminación, calefacción, limpieza y contacto social dieron lugar a un aumento de los comportamientos asociados al estrés. En uno de los estudios se demostró que los gatos expuestos a una rutina impredecible presentaban un aumento de cortisol urinario, un menor comportamiento de exploración y un aumento de los patrones de alerta y escondite (12). En el otro estudio se observó que cuando se alteraba la rutina, el comportamiento de eliminación de orina fuera de la bandeja aumentaba en un 60% y la deposición de heces en lugares inapropiados era diez veces mayor (13). Este es un hallazgo importante, puesto que los cambios de rutina que experimentaron los gatos en estos estudios fueron muy parecidos a los que generalmente tiene que tolerar el gato. Además de los cambios relacionados con la disponibilidad del alimento, los gatos muchas veces experimentan alteraciones bruscas e ineludibles provocadas por el propietario, como los cambios en la iluminación, la calefacción, la presencia de estímulos y el contacto humano. 

Cuando un gato comienza a defecar fuera de la bandeja de arena, el propietario suele pensar que la causa puede encontrarse en un cambio importante o un agente estresante significativo; aunque pueden estar implicados muchos factores, este problema de eliminación puede deberse a una falta en general de rutina y de previsibilidad. Dentro de esta falta general de previsibilidad en el entorno del gato, probablemente, la alimentación es el aspecto más crítico, ya que es donde existe una mayor incompatibilidad entre necesidades humanas y felinas. También es lo más fácil de solucionar y, de hecho, la clave para solucionar muchos casos de conflictos entre gatos y de problemas de eliminación consiste en proporcionar acceso libre al alimento. No obstante, también es importante tener en cuenta en qué zona de la vivienda se proporciona el alimento (Figura 5).

Figura 7. Es necesario que los propietarios encuentren otra manera de manifestar el cuidado del gato, por ejemplo, mediante el juego de caza.
© Shutterstock

A muchos propietarios les preocupa que el gato tenga acceso libre al alimento porque creen que así se favorece la obesidad. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esto no es un problema, siempre y cuando se utilice un dispensador de alimento que fomente la actividad (Figura 6) y el alimento aporte la cantidad adecuada de proteínas. Parece ser que el gato come para satisfacer sus necesidades proteicas y, siempre que el gato coma lo suficientemente despacio como para alcanzar la saciedad, no suele haber un exceso de ingesta. Aunque el gato de interior tiene un mayor riesgo de desarrollar obesidad debido a la falta de actividad, proporcionar un ambiente más estimulante y utilizar el alimento más adecuado es la mejor manera de prevenir esta enfermedad, y no depender únicamente de la restricción calórica. 

Al proporcionar acceso libre al alimento mediante dispensadores de actividad, el gato se alimenta con un patrón más natural, lo que reduce el estrés y la frustración. Sin embargo, es posible que a los propietarios no les agrade este método, ya que así no tienen la oportunidad de demostrar que brindan cuidados ofreciendo alimento. Una solución que satisface tanto al propietario como al gato es proporcionar alimento mediante el “juego de caza“. Por ejemplo, con un juguete tipo caña de pescar (Figura 7) el juego comienza haciendo que el colgante de la caña aparezca y desaparezca detrás de los muebles para incentivar el acecho, después el gato realiza progresivamente la secuencia de caza y termina con la obtención de un delicioso premio de comida que se haya escondido previamente.

Conclusión

Muchas veces los propietarios asumen que pueden aplicar los mismos valores del ser humano a sus gatos, especialmente, en lo referente al alimento y al modo de alimentación. El veterinario debe proporcionar al propietario algunas reglas básicas sobre lo que debe hacer (y no hacer), tal y como se muestra en el Recuadro 2. Lograr el justo equilibrio entre las necesidades del gato y las del propietario no es demasiado complicado una vez que el propietario ha entendido las diferencias entre el gato y el ser humano. El conocimiento básico de la etología felina puede contribuir a una mejor interacción entre el gato y su propietario, lo que en última instancia genera un vínculo más satisfactorio y completo entre la persona y el animal.

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