Issue 28.3 - Noviembre 2018

Cuestiones de nutrición

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Comportamiento alimentario del gato

Comportamiento alimentario del gato

Todos necesitamos comer para sobrevivir. Para el ser humano comer puede suponer mucho más que una simple tarea rutinaria; mientras disfrutamos de la comida podemos descansar, relajarnos y quizá, también, ponernos al día con amigos y familiares. Pero para el gato, tal y como explica Jon Bowen, comer no es precisamente lo mismo.

Trastornos relacionados con la alimentación y la raza en el perro

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Necesidades hídricas y comportamiento de ingesta de agua en el gato

El agua es una de las moléculas más básicas del universo y es esencial para la vida; así, la deshidratación no es compatible con la vida. Puede parecer extraño que el tema del artículo sea la ingesta de agua, pero tal y como revelan Stefanie Handl y Julia Fritz, incluso las acciones más sencillas pueden esconder un trasfondo.

Introducción

Todos necesitamos el agua para sobrevivir, pero es bien sabido que determinadas especies han desarrollado mecanismos específicos relacionados con la ingesta de agua y su homeostasis. Se sabe que el gato doméstico posee determinadas características fisiológicas que pueden contribuir al equilibrio hídrico; por ejemplo, el gato puede tolerar bien, respecto a otras especies, una gran pérdida de agua (de hasta el 20% de su peso corporal) (1). Por otro lado, el gato tiene la capacidad de concentrar mucho la orina (2), con el objetivo de conservar el fluido corporal en caso necesario. Se ha sugerido que esta capacidad se debe al hecho de que el gato doméstico (Felis silvestris catus) es un descendiente del gato salvaje africano (Felis silvestris lybica), que, supuestamente, era un “habitante del desierto” (Figura 1). Sin embargo, la domesticación del gato probablemente comenzó hace unos 9.000-10.000 años, con los asentamientos humanos en una región denominada “Creciente Fértil” (entre los ríos Éufrates y Tigris, que actualmente comprende Iraq, Siria, Líbano, Israel, Palestina y Jordania), y en aquella época esa región no era en absoluto desértica.

Figura 1. Se ha sugerido que el gato salvaje africano (Felis silvestris lybica) transmitió al gato doméstico actual su capacidad para sobrevivir en condiciones de sequía.
© Shutterstock

No está claro si esta capacidad de concentrar la orina realmente predispone a determinadas enfermedades: por ejemplo, ¿la deshidratación crónica o la producción de orina concentrada podrían, con el tiempo, producir lesiones permanentes en el riñón o en el tracto urinario? Esta cuestión puede no ser relevante para el gato salvaje, dada su corta esperanza de vida, pero sí lo es para el gato doméstico, pues su esperanza de vida supera los 20 años. Por otro lado, las condiciones de vida del gato doméstico (el estilo de vida interior, la falta de ejercicio y la forma de obtener el alimento) son muy diferentes a las del gato salvaje, y estos factores pueden contribuir o incluso ser el origen del desarrollo de trastornos del tracto urinario. Por tanto, teniendo en cuenta esta situación, es importante prestar especial atención a la ingesta de agua en el gato, y esto se debe transmitir a los propietarios, bien como parte de los cuidados generales del gato o de las recomendaciones alimentarias.

Julia Fritz“Los gatos suelen preferir los recipientes de agua de pequeño diámetro, y siempre que sea posible, el propietario debe proporcionar varios recipientes de diversos tamaños y materiales de fabricación.”Julia Fritz

Necesidades hídricas e ingesta de agua

Se suele indicar que el gato necesita unos 50 ml de agua por kg de peso al día (3) – lo cual se traduce en 200-250 ml al día en un gato de 4-5 kg. Estas necesidades se pueden cubrir mediante el consumo de “agua libre”, tanto de líquidos como de alimentos sólidos, o de “agua procedente de la oxidación” generada por el metabolismo. Esto significa que 1 gramo de proteína, almidón o grasa produce un poco menos de 0,4 g, 0,6 g y 1,1 g de agua, respectivamente (4). En la naturaleza, los alimentos del gato (como las presas de mamíferos de pequeño tamaño y los pájaros) contienen aproximadamente un 70% de humedad (5). Por consiguiente, si un gato ingiere 200- 250 g de alimento (lo que corresponde a la media de las necesidades energéticas), el 70% de sus necesidades hídricas están ya cubiertas por la ingesta de alimento, sin tener en cuenta el “agua metabólica” adicional. Cuando un gato ingiere alimento húmedo, que suele tener un 80% de humedad (suponiendo de nuevo una necesidad media de 250-300 g), es posible que sus necesidades hídricas se hayan cubierto completamente. En estudios realizados hace más de 50 años, se ha demostrado que los gatos pueden mantener su equilibrio hídrico exclusivamente con la ingesta de pescado o carne fresca (6).

Como la cantidad de alimento que consume un gato viene determinada, principalmente, por las necesidades energéticas (7), un alimento de baja densidad energética y alto contenido en humedad conlleva un mayor aporte de líquidos y, por tanto, una mayor diuresis (8), tal y como se muestra en las Figura 2 y Figura 3 . Si el gato consume un alimento comercial seco, con un 10% de humedad como mucho, necesitará ingerir más agua para satisfacer sus necesidades hídricas. La mayoría de los estudios sobre este tema concluyen que cuando los gatos se alimentan exclusivamente de alimento seco disminuye la ingesta de agua (9) (10) (11), por lo que en muchas ocasiones se ha indicado que la alimentación seca, o principalmente seca, es un factor de riesgo para la enfermedad renal y del tracto urinario, aunque, hasta la fecha, los estudios muestran unos resultados contradictorios. 

Figura 2. Ingesta de líquido en gatos que reciben alimentos secos o alimentos húmedos (8).
Figura 3. Volumen de orina en gatos que reciben alimentos secos o alimentos húmedos (8).

Por ejemplo, en un estudio (12) se encontró que el alimento seco (tanto si se administra en exclusiva como si es parte de la ración diaria) era un factor de riesgo para la “Enfermedad del Tracto Urinario Inferior”, aunque no se diferenció entre la presencia de urolitiasis y otros tipos de enfermedades urinarias. En otro estudio (13), se concluyó que el tipo de alimentación no parecía ser un factor relacionado con el origen de la cistitis idiopática felina (CIF), sin embargo, la obesidad y el estrés sí estaban involucrados en el desarrollo de esta enfermedad. Tampoco se ha demostrado que el alimento seco sea un factor de riesgo para la enfermedad renal crónica (14) (15). Probablemente, la patología en la que la alimentación ejerce una mayor influencia es la urolitiasis, pero no solo se debe a la humedad del alimento, sino también a otras características de este (p.ej., relación entre proteínas/ grasas/carbohidratos y el equilibrio catión-anión). En un estudio experimental sobre la urolitiasis (11), los investigadores encontraron que la mayor humedad del alimento reducía el riesgo de desarrollo de cálculos de oxalato cálcico, pero no de estruvita. 

Ingesta de líquido y composición de la orina

La composición, la densidad y el pH de la orina son factores decisivos para el desarrollo de urolitiasis (16). Estos factores dependen del tipo de alimento y del líquido ingeridos. No hay que olvidar que el volumen del líquido ingerido no se corresponde de manera directa, necesariamente, con el volumen y la concentración de la orina producida. La concentración y la composición de la orina no solo dependen de la humedad del alimento, sino también de otros componentes del alimento que se excretan en la orina (especialmente proteínas y minerales) y que influyen en el volumen de orina, en la cantidad de minerales excretados y en el pH urinario (17). Por tanto, la interpretación de los resultados de los estudios sobre la influencia de determinados alimentos o dietas específicas puede resultar complicada, ya que se deben considerar todos estos factores.

Comportamiento de ingesta de agua en el gato

Aunque existen numerosos estudios sobre la ingesta de agua mediante el alimento y sobre los factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad del tracto urinario, las autoras no tienen conocimiento de que se haya estudiado, específicamente, el comportamiento o las preferencias relacionadas con la ingesta de agua en el gato doméstico. Varias recomendaciones (como “el gato no quiere beber cerca de donde come“ o “el gato prefiere beber agua corriente, por ejemplo, de fuentes de agua“) se basan en la literatura popular o se extrapolan del comportamiento en la naturaleza. Las autoras han realizado recientemente una encuesta con el objetivo de documentar las prácticas más habituales con respecto al suministro de agua e identificar las preferencias del gato doméstico. 

Métodos

Las autoras elaboraron una encuesta para los propietarios sobre la reseña e historia clínica del gato (edad, raza, sexo, enfermedades existentes), las condiciones de vida (lugar de residencia, libertad de movimiento, convivencia con otras mascotas), la alimentación, la variedad de bebederos (tipo, cantidad, localización, material), y el comportamiento de ingesta de agua observado y las preferencias. Esta encuesta se distribuyó entre los clientes de las autoras, los veterinarios de otras clínicas y también se difundió a través de plataformas online.

Resultados

Participantes y datos demográficos 

Se realizaron 549 encuestas; la mayoría de Alemania y Austria, y algunas de Suiza. La distribución por sexo se repartió prácticamente por igual entre machos y hembras; casi todos los gatos estaban esterilizados. Dos tercios de los gatos eran comunes europeos y las razas puras más representadas fueron el Maine Coon (5%), el British Shorthair (4%), el Persa y el Siamés (3% cada uno).

Un 23% de los gatos vivía únicamente dentro de las casas, el 40% tenía un acceso limitado al exterior (balcón, terraza, jardín) y un 37% tenía una completa libertad de movimiento. El 32% de los gatos vivía en una ciudad grande, el 25% en ciudades pequeñas o en la periferia de las ciudades y el 43% en áreas rurales. El 33% no convivía con otras mascotas, el 44% convivía con otros gatos y el 27% con perros.

Alimentación y estado de salud 

El 75% de los gatos de la encuesta presentaba un buen estado de salud según la opinión de sus propietarios; el 25% restante presentaba algún tipo de enfermedad, principalmente la enfermedad renal crónica, la osteoartritis, las alergias y las lesiones agudas. Cabe señalar que los propietarios de los gatos proporcionaron estos diagnósticos y esta información no fue necesariamente contrastada por un veterinario. El tipo de alimento administrado a los gatos se muestra en las Figura 4 y Figura 5 . Los gatos que consumieron abundante alimento húmedo (hasta alcanzar la misma proporción que la de alimento seco) estaban significativamente menos representados entre los animales con enfermedades. Sin embargo, no se pudo identificar una relación evidente entre un tipo de alimentación y la enfermedad del tracto urinario.  

Figura 4. Los gatos de la encuesta recibían alimentos comerciales, alimentos caseros o ambos.
Figura 5. Los gatos de la encuesta recibían diferentes cantidades de alimento húmedo y seco, tal y como se muestra en el gráfico, el alimento húmedo incluye tanto a los alimentos comerciales como a los caseros.

Disponibilidad de agua y comportamiento de ingesta de agua

A la mayoría de los gatos (> 80%) se les proporcionaba agua en bebederos, y la alternativa más frecuente eran las fuentes de agua. Sin embargo, cuando los gatos tenían acceso a ambas opciones, la mayoría prefería el bebedero. Además, el tamaño del recipiente parece relevante, puesto que los gatos preferían los bebederos pequeños (< 15 cm de diámetro) a los grandes. No se observó ninguna preferencia por el material del bebedero; los materiales más frecuentes fueron la cerámica (60%) y el plástico (38%); los menos frecuentes el metal (35%) y el cristal (13%).

Stefanie Handl“Muchos propietarios solo proporcionan un único recipiente de agua y, con frecuencia, lo colocan cerca del comedero, mientras que los gatos suelen preferir beber en lugares alejados de donde comen.”Stefanie Handl

No se pudo obtener ninguna conclusión con respecto a la preferencia general por el bebedero o por la fuente, puesto que hay tan pocas alternativas que no es posible realizar un análisis estadístico. Sin embargo, se observó que cerca del 60% de los gatos bebía agua (diaria u ocasionalmente) de otros lugares, como las regaderas, los maceteros o los vasos de las personas (Figura 6). La mitad de estos gatos que disponía de acceso al exterior bebía de estanques, charcos o macetas (Figura 7). Los gatos con total libertad de movimiento mostraron una preferencia significativa por beber en lugares situados en el exterior, en lugar de beber en los recipientes del interior del hogar. 

Figura 6. Los gatos pueden verse tentados a beber de recipientes que encuentren en el exterior, como las regaderas; los propietarios deben cerciorarse de que no contienen químicos tóxicos.
© Shutterstock

La mayoría de los gatos se agachaban al beber, aunque los gatos de exterior muchas veces se mantenían en estación. Casi la mitad de los gatos (44%) jugaba con el agua además de beberla. 

La fuente de agua más habitual era el agua fresca del grifo; en caso de poder elegir entre otras opciones (agua del grifo, agua mineral sin gas, agua de lluvia), los gatos preferían el agua del grifo (en Alemania y en Austria es de muy buena calidad), aunque a los gatos de exterior también les gustaba beber el agua de lluvia. El 27% de los propietarios daba a sus gatos otros líquidos además de agua, siendo lo más habitual la leche o la leche sin lactosa para gatos, cat milk

Los gatos de exterior utilizaban, significativamente, más lugares de acceso al agua que los gatos de interior, aunque más de la mitad de los propietarios (52%) proporcionaba a sus gatos varios accesos al agua. En caso de poder elegir entre varias opciones, los gatos preferían beber en una habitación o espacio en donde no estuviese el comedero. Esto era aplicable tanto a los gatos de interior como a los de exterior. Sin embargo, en muchos hogares (41%), el bebedero estaba colocado al lado del comedero. 

Figura 7. A muchos gatos parece que les encanta beber el agua de lluvia de los charcos. Los gatos, si tienen la opción, prefieren beber en el exterior que en los bebederos de dentro de casa.
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Todos los propietarios revisaban el estado de los recipientes de agua varias veces a la semana, y más del 90% lo hacía “diariamente” o “mínimo una vez al día”. Además, el 75% de los propietarios limpiaba diariamente el bebedero. En los gatos de exterior, la limpieza generalmente se realizaba solo con agua, mientras que en los gatos de interior se utilizaban con frecuencia detergentes o el lavavajillas. Nunca se utilizaban desinfectantes. 

Resumen y discusión 

El principal objetivo de la encuesta era identificar las preferencias de los gatos con respecto al aporte de agua para poder realizar las recomendaciones prácticas oportunas. Algunos de los resultados de esta encuesta ya se han presentado en congresos internacionales (18) (19). En la interpretación de los resultados, hay que tener en cuenta que solo se pudo evaluar la información proporcionada por los propietarios, la cual depende a su vez, entre otros factores, del tiempo disponible para observar al gato.

En general, los propietarios eran aparentemente conscientes de la importancia de beber agua, independientemente del contenido de humedad de los alimentos, puesto que no solo revisaban y rellenaban casi a diario los recipientes, sino que también los limpiaban con cierta frecuencia. Sin embargo, solo la mitad de los propietarios proporcionaba más de un bebedero y, con frecuencia, lo colocaban al lado del comedero (Figura 8). Así, se pudo confirmar que los gatos suelen preferir beber alejados de donde comen. Es posible que esto refleje el comportamiento felino original, puesto que, en la naturaleza, el área donde come el gato no suele estar próxima a los recursos de agua disponibles.

Figura 8. Muchos propietarios colocan el recipiente de la comida y del agua juntos. Sin embargo, parece ser que los gatos suelen preferir que el recipiente del agua esté alejado del de la comida; esto puede reflejar el comportamiento felino “original” puesto que, en la naturaleza, los lugares donde el gato come no suelen estar muy próximos a los recursos de agua.
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No parece que exista una clara preferencia general por recipientes fabricados de un material en concreto, pero sí se ha observado una preferencia por los recipientes de menor diámetro (Figura 9). Cuando el bebedero es pequeño, el gato puede identificar con sus bigotes más fácilmente el borde y la superficie del agua.

Figura 9. En la encuesta se observó que los gatos preferían los recipientes de agua de pequeño tamaño.
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Para favorecer que el gato beba más agua, muchas veces se recomiendan las fuentes de agua, ya que se supone que los gatos prefieren el agua corriente (Figura 10). Esto no se ha confirmado en la encuesta y, de hecho, en otros estudios no se ha encontrado una diferencia estadísticamente significativa entre la ingesta de agua en bebederos y en fuentes de agua, pero sí se ha observado que existen diferencias y preferencias individuales (20) (21). Cabe señalar que en un estudio con 12 gatos se observó estrés asociado a la utilización de fuentes de agua en uno de los gatos, el cual llegó a manifestar agresividad, acicalamiento excesivo y vómitos (20).

Stefanie Handl“Muchas veces se recomienda utilizar fuentes de agua para estimular la ingesta de agua, puesto que se supone que el gato prefiere beber agua corriente, pero en realidad, parece que esta preferencia es individual.”Stefanie Handl
Figura 10. Muchas veces se ha sugerido que utilizar fuentes de agua favorece su ingesta, pero no hay ninguna evidencia clara que lo respalde.
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Figura 12. Los gatos son muy curiosos y pueden beber sustancias tóxicas para ellos, como el café.
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Figura 13. El etilenglicol (anticongelante) se utiliza con frecuencia en fuentes ornamentales o en estanques de jardines para evitar que en invierno el agua se congele. Esto puede representar un problema, ya que los gatos muchas veces beben de estanques o fuentes y pueden ingerir inadvertidamente este tóxico químico.
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Los gatos no solo presentan diferencias individuales en el comportamiento alimentario, sino también en el comportamiento de ingesta de agua. Según el conocimiento de las autoras, no hay estudios que indiquen si existe una similitud entre las preferencias por la ubicación, la forma o la calidad de los recipientes de agua, o por el sabor del agua y las preferencias alimentarias (22), ni si la preferencia aprendida con respecto a la ingesta de agua en un bebedero específico durará toda la vida del animal.

Figura 11. Los gatos a menudo “juegan” con el agua corriente del grifo. Todavía no se sabe si esto se debe interpretar como parte del comportamiento de ingesta de agua o si está desencadenado por el aburrimiento o por el interés en la novedad.
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También se puede cuestionar si el motivo por el que el gato bebe con frecuencia el agua de otros lugares (como vasos, macetas, estanques) es porque los recipientes de agua dispuestos por el propietario no son del agrado del gato, o porque el comportamiento felino natural implica beber de diferentes lugares según encuentra “a su paso”. Otra cuestión que también queda abierta es si el comportamiento tan frecuente de “jugar con agua“ es parte del comportamiento de ingesta de agua (Figura 11) o es un comportamiento desencadenado por el aburrimiento o por el interés en una novedad.

Figura 14. Los gatos se pueden entretener jugando con el agua ofrecida de una forma diferente como, por ejemplo, en cubitos de hielo, lo que además favorece la ingesta de agua.
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Con respecto a la alimentación, en esta encuesta se observó una tendencia, con respecto a resultados anteriores, hacia la preparación casera de los alimentos o hacia la suplementación del alimento comercial con carne. En una encuesta realizada en el 2009 con 243 gatos, la alimentación casera era inferior al 1% y solo el 10% suplementaba el alimento comercial con alimentos caseros (23); sin embargo, en la encuesta actual, se encontró que más del 3% recibía alimentación casera (en su mayoría alimentos crudos) y el 26% alimentos comerciales junto con alimentos caseros. En ambas encuestas, se observó que lo más frecuente, con diferencia, era la combinación de alimento seco y húmedo, con una representación del 70% en el 2009 y del 75% en la encuesta actual. El porcentaje de gatos que recibía exclusivamente alimentos secos fue significativamente inferior en esta encuesta (casi el 8% en comparación con el 17% en el 2009). Esta disminución se podría explicar por la creencia popular de que el alimento seco es “poco saludable” debido a la baja ingesta de agua.

• Basta con ofrecer agua del grifo de buena calidad; además, a los gatos generalmente les gusta. Sin embargo, si el agua está muy clorada o tiene un olor extraño, es mejor filtrarla o proporcionar agua mineral sin gas. El agua de lluvia limpia también es otra opción.
• Si es posible, coloca varios recipientes de agua en diferentes lugares; deben estar alejados del área donde el gato coma y, preferiblemente, en otras estancias.
• Es preferible utilizar recipientes pequeños (<15 cm de diámetro) en vez de grandes; deben ser de diferentes materiales y tamaños, especialmente cuando en el hogar conviven varios gatos, para satisfacer así las diferentes preferencias.
• El gato puede aceptar o no, en función de su preferencia individual, beber de una fuente para gatos.
• Puesto que al gato le gusta beber agua de todos los sitios posibles, se debe prestar especial atención para que no ingiera sustancias nocivas. Por ejemplo, se debe evitar dejar al alcance tazas con café, té o bebidas energéticas (Figura 12), también se debe controlar que no haya ninguna maceta o regadera con pesticidas, ni que el gato pueda acceder a detergentes, a productos para el tratamiento de los acuarios ni a los anticongelantes de los estanques de jardín, en caso de utilizarlos (Figura 13).
Recomendaciones adicionales para el gato con problemas urinarios
• Independientemente de las recomendaciones alimentarias con respecto a la composición de los alimentos, es preferible utilizar alimentos húmedos o, por lo menos, combinarlos con los alimentos secos.
• Se puede aprovechar que al gato le guste determinado sabor para estimular la ingesta de agua. Por ejemplo, se puede utilizar el jugo de la carne o el caldo (si no hay una enfermedad cardiaca o renal graves, el contenido en sal es insignificante) o cat milk (leche sin lactosa para gatos).
• Se puede estimular el juego y la exploración, además de la ingesta de agua, cuando al gato se le ofrece una nueva forma de beber agua, por ejemplo, con cubitos de hielo o con bloques de hielo más grandes (agregando un “sabor”, en caso necesario) (Figura 14).
• Los productos lácteos no deben evitarse totalmente: un sorbo de leche entera, yogur o crema no causará problemas de intolerancia a la lactosa. La ingesta máxima de lactosa en el gato es de 2 g/kg de peso corporal (24), que corresponde a 50 ml de leche entera/kg de peso corporal, es decir, unos 200-250 ml para un gato promedio.
Recuadro 1. Recomendaciones generales para proporcionar agua al gato.

Resumiendo, en esta encuesta se han identificado algunos hechos interesantes con respecto al gato y su comportamiento de ingesta de agua que permiten proporcionar algunas recomendaciones generales a los propietarios, tal y como se muestra en el Recuadro 1

Agradecimientos:

Las autoras quieren agradecer a la Dra. Britta KieferHecker por su ayuda en la elaboración de la encuesta, a las veterinarias Milena Schmidt y a la Dra. Anna Däuble por su participación en la recopilación de los datos y, especialmente, a la Dra. Christiane WeissenbacherLang por su contribución en el estudio estadístico. Un agradecimiento especial a todos los veterinarios y a las clínicas veterinarias que colaboraron en esta encuesta.

Conclusión

Muchas veces, los propietarios de los gatos quieren más información o consejos relacionados con la ingesta de agua. El gato puede satisfacer gran parte de sus necesidades hídricas a través de los alimentos de alto contenido en agua (ya sean alimentos húmedos comerciales o carne casera), pero si el gato come principalmente (o exclusivamente) alimento seco, la ingesta de líquido será menor. Los propietarios deben tener en cuenta que el gato puede tener ciertas preferencias o aversiones al beber agua, y deben ser conscientes de que el gato, por su curiosidad innata, puede beber agua de lugares potencialmente poco saludables.

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