Issue 30.2 - Noviembre 2020

Un mundo mejor para las mascotas

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Introducción

La actividad física es conocida como la "mejor inversión para la salud pública" ( 1 ), ya que influye en muchas de las causas, tanto físicas como psicológicas, de morbilidad y mortalidad; como las enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad, varios tipos de cáncer y la salud mental ( 2 ) ( 3 ). Se recomienda que las personas adultas dediquen al menos 150 minutos a la semana a realizar una actividad física de intensidad moderada, como caminar a paso ligero, pero solo el 75% sigue estas recomendaciones y este porcentaje es todavía menor en el caso de mujeres, jóvenes, adultos mayores y en países con rentas más altas ( 4 ). Caminar es la actividad física más recomendable, por ser la más segura y asequible, y se está realizando un considerable esfuerzo desde los organismos oficiales para fomentar que las personas dediquen más tiempo en su vida diaria a esta actividad ( 5 ).

Podría decirse que el motivador de actividad física más poderoso que conocemos ya se encuentra en muchos hogares. En varios estudios de diferentes países se ha observado que existe una asociación transversal entre tener perro y el aumento de actividad física ( 6 ). En un estudio reciente en el Reino Unido se ha encontrado que el 87% de los propietarios sigue las recomendaciones respecto a la actividad física, mientras que este porcentaje es del 63% en el caso de las personas que no tienen perro ( 7 ). Sin embargo, la cuestión que puede plantearse es si tener perro favorece que las personas sean más activas o si las personas más activas son las que eligen tener perro; esto último se ha apoyado en algunos estudios longitudinales ( 6 ) ( 8 ). Este aumento de ejercicio puede deberse a que, si tienes perro, los paseos son más frecuentes y más largos, sin que existan evidencias de que el paseo con el perro sustituya a otras formas más intensas de actividad ( 7 ). No obstante, el número de paseos con el perro parece estar más relacionado con la cultura o el país, ya que la frecuencia es menor en Norteamérica y Australia respecto al Reino Unido, lo que puede deberse a diferencias climatológicas o meteorológicas ( 7 ). Afortunadamente, el mal tiempo no desmotiva tanto a los propietarios de perros como a los que no tienen perro (Figura 1) ( 9 ), lo que explica en parte, por qué las personas con perro son tan activas frente a sus homólogas sin perro, especialmente en el Reino Unido. También hay que tener en cuenta la calidad del paseo; estar sentado en el parque mientras el perro corre alrededor (Figura 2) realmente, no es "pasear”. Aun así, un estudio ha sugerido que el paseo consta de un 78% de actividad moderada y un 4% de actividad intensa, lo que claramente es beneficioso para la salud ( 10 ).

Figura 1. Generalmente, el mal tiempo disuade menos a las personas que tienen perro y siguen estando motivadas para salir a la calle.
© Shutterstock
Figura 2. El nivel de actividad de los paseos con el perro puede ser muy variable; sentarse en el parque mientras el perro corre a nuestro alrededor no es realmente “pasear”.
© Shutterstock

La actividad física también es importante para el perro, tanto para su salud física como para su estimulación mental. Aproximadamente, el 50% de las mascotas caninas tiene sobrepeso ( 11 ) ( 12 ) y, como la obesidad es consecuencia del desequilibrio a largo plazo entre el aporte y el gasto de energía ( 13 ), se puede creer que la solución para perder peso simplemente consiste en hacer más ejercicio. Sin embargo, en un reciente ensayo controlado aleatorio se observó que el aumento de actividad física no conducía por sí solo a una pérdida de peso significativa, mientras que con la restricción calórica sí se lograba ( 14 ). Al igual que en el ser humano, para perder peso no es suficiente con pasear un poco más ( 15 ). Si tenemos esto en cuenta, incrementar los paseos probablemente sea beneficioso para muchos perros, pero en caso de sobrepeso, esta actividad no debe reemplazar a la modificación dietética.

Barreras y estímulos para pasear con el perro

Aunque en términos generales, los propietarios son físicamente más activos, sigue habiendo muchas personas que no pasean con su perro tanto como deberían o podrían. En un estudio de revisión se sugirió que solo el 60% pasean con su perro una media de 4 veces a la semana (durante un total de 160 minutos), lo que respalda la importancia de crear iniciativas, en beneficio de la salud pública, que promuevan que las personas salgan a pasear con sus perros con más frecuencia ( 8 ). Se han identificado varios factores que pueden estar asociados con una mayor o menor voluntad de pasear, pero la evidencia más sólida está relacionada con el tipo de relación entre el ser humano y el perro; algunas relaciones son mejores que otras para conseguir aprobación social, motivación y obligación de pasear al perro ( 16 ). En recientes encuestas y observaciones exhaustivas en las que se ha preguntado a los propietarios los motivos para pasear con sus perros y cómo deciden la frecuencia de estos, se encontró que, si sentían una estrecha relación bidireccional con su perro, se creaba un mayor sentido de responsabilidad por satisfacer la necesidad percibida por él de hacer ejercicio ( 17 ). Aunque consideran que los paseos son una actividad principalmente “para el perro”, está claro que para ellos también es una forma de aliviar el estrés y relajarse ( 18 ). Tal y como dijo un propietario;

"No solo se trata de la actividad física que te proporciona, sino también del beneficio mental. Mi amiga que no tiene perro, viene a pasear con nosotros y dice que es imposible sentirse deprimida después de ver a los perros correr y disfrutar”.

Figura 3. Para el propietario, una parte importante de la experiencia de pasear con el perro es disfrutar de verlo correr sin la correa.
© Gareth Bayliss

En estudios cuantitativos se ha indicado que los motivadores intrínsecos (p. ej., disfrutar de la actividad) para pasear al perro parecen ser más importantes que los motivadores extrínsecos (p. ej., evitar otras consecuencias como el sentimiento de culpabilidad) ( 19 ). La clave para disfrutar de esta actividad es el placer indirecto que se experimenta al observar al perro pasarlo bien, generalmente sin correa (Figura 3). Por tanto, para facilitar que el propietario disfrute del paseo y esté motivado es esencial que tenga acceso a áreas donde los perros puedan estar sueltos.

Se ha visto en repetidas ocasiones una asociación entre el tamaño del perro y la supuesta necesidad de pasear ( 20 ) o la motivación para pasear ( 21 ), de forma que si el perro es de pequeño tamaño la probabilidad de pasear es menor que si es grande. Sin embargo, el tamaño es un baremo poco preciso y la actividad física varía mucho dependiendo de la raza ( 22 ), encontrándose justamente que algunas de las razas que realizan menos ejercicio son de tamaño grande (Recuadro 1). La percepción de que los perros pequeños, o determinadas razas, necesitan menos ejercicio constituye una barrera para salir a pasear con el perro y es un tema que se debe abordar ( 18 ).

  • Galgo Afgano 50%
  • Papillón 59%
  • Montaña de los Pirineos 60%
  • Perro de San Huberto 60%
  • Chihuahua 62%
Recuadro 1. Razas con menos probabilidad de realizar ejercicio, una o más veces al día.

El comportamiento del perro también puede ser causa de desmotivación para pasear y principalmente se debe a dos circunstancias:

  • Cuando el perro parece no disfrutar del ejercicio.
  • Cuando el perro hace que el paseo sea estresante.
Figura 4. El fácil acceso a un espacio donde se puede pasear con el perro es un factor motivante para salir con él, lo que subraya la importancia de proporcionar áreas donde la gente pueda realizar actividad física.
© Shutterstock

En estas situaciones es fácil que el propietario ponga la excusa de que su perro es nervioso o perezoso y que “lo mejor para él” es no salir a pasear ( 18 ). Particularmente, cuando se pasean varios perros se pueden generar más conflictos ( 20 ) y otra causa de desmotivación es pensar que el perro es mayor, está enfermo o tiene demasiado sobrepeso ( 21 ). La posibilidad de delegar el paseo del perro en otra persona también puede desalentar al propietario, porque es más fácil que otro lo haga por él. ( 21 ). Recientemente, tanto en estudios cuantitativos ( 18 ) como cualitativos ( 23 ), se ha indicado la importancia de establecer una rutina para pasear con el perro. Por último, pero no menos importante, el fácil acceso a áreas verdes para pasear también es un factor decisivo ( 24 ) ( 25 ), lo que pone de manifiesto la importancia de las normativas y de la distribución de estas áreas en el diseño del vecindario para promover la actividad física (Figura 4).

Consejos prácticos para fomentar los paseos

Como profesional veterinario, cuyo conocimiento es valorado por los propietarios, puedes ayudar a promover los paseos con el perro de diferentes maneras, además no solo será beneficioso para tus pacientes, sino también para tus clientes:

  • Aborda la percepción errónea de que los perros pequeños o mayores no necesitan hacer mucho ejercicio. La mayoría de los perros, mientras su salud lo permita (lo que se puede comprobar en los chequeos veterinarios), son capaces de caminar durante 30 minutos al día como mínimo e incluso mucho más. Muestra ejemplos sobre los beneficios de aumentar la actividad física para la salud y la calidad de vida de las mascotas.
  • Ayuda a los propietarios a planificar sus paseos y establecer una rutina. Aunque muchos propietarios quieren pasear más, en realidad, luego no lo hacen. Pasar de la intención a la acción es un aspecto importante para el cambio del comportamiento humano. Dedícale unos minutos y pregúntale cuál es la mejor hora para pasear con su perro y dónde pueden ir, después, comprueba que se compromete a incluir esta actividad en su calendario y la registra como una cita en su agenda. Si le cuesta madrugar para pasear, sugiere que la noche anterior deje ya preparada la ropa para el día siguiente; así le costará menos salir por la mañana.
  • Asesora al propietario sobre cómo pasear sin que el perro tire de la correa y conseguir que vuelva cuando se le llame. Según la experiencia de la autora estos dos comportamientos son los más importantes y, si el perro aprende uno o ambos, los paseos serán mucho más agradables y los propietarios se sentirán más motivados para salir. En el Recuadro 2 y el Recuadro 3 se muestran algunos consejos que el veterinario le puede transmitir.
Carri Westgarth"El veterinario como profesional, cuyo conocimiento es valorado por los propietarios, puede ayudar a promover el paseo de diferentes maneras, además no solo será beneficioso para los pacientes, sino también para los clientes.”Carri Westgarth
  • Recomienda consultar con un especialista en caso de problemas de comportamiento como la agresividad. Los problemas de comportamiento graves, como la agresividad hacia el propietario, afectarán a su vínculo con el perro y, como consecuencia, disminuirá el sentimiento de responsabilidad respecto a la necesidad de que el perro realice suficiente ejercicio. La agresividad hacia extraños y/u otros perros dificulta el paseo y disminuye la motivación para salir. Para ayudar al propietario, puedes recomendarle que consulte con un educador o etólogo. Es importante que dicho especialista esté suficientemente cualificado y que su entrenamiento se base en la recompensa, ya que los métodos basados en el castigo o la aversión pueden hacer que el perro tenga más miedo y el comportamiento puede empeorar a largo plazo.
  • Promueve la creación y la disponibilidad de suficientes áreas para pasear con el perro. Los propietarios necesitan tener un lugar donde pasear con su perro que se encuentre lo suficientemente cerca para poder ir en su día a día. Involúcrate en la promoción de áreas designadas para pasear con perros cerca de la clínica, que permitan soltar al perro en zonas amplias e interesantes, con rutas circulares, que tanto los perros como los propietarios quieran explorar. Los parques pequeños y cerrados para “soltar al perro” pueden ser perjudiciales para los propietarios (que van allí en coche y luego permanecen de pie o sentados) y los perros (que se ven obligados a interactuar con otros perros con los que no se divierten). También puedes proporcionar a los clientes un listado con lugares/rutas para salir a pasear si no conocen ninguno.

Recuadro 2. Consejos para enseñar al perro a caminar sin tirar de la correa.

Material de entrenamiento

Figura 5. El collar de cabeza bien ajustado al hocico puede ser una herramienta muy valiosa para el entrenamiento canino. 
© Shutterstock

En el mercado existen muchos tipos de arneses y collares de cabeza que pueden ayudar a contener al perro, pero no son mágicos (tal y como muchos propietarios creen). El perro sigue necesitando entrenamiento, pero el aprendizaje es más sencillo con estas herramientas. Los mejores collares de cabeza y arneses son los que se fijan al hocico y consiguen el efecto de “dirección asistida”, permitiendo dirigir al perro durante el entrenamiento (Figura 5). Los collares de estrangulamiento, en realidad pueden enseñar al perro a tirar (al intentar liberarse del dolor) y se deben evitar. Los arneses en los que la correa se sujeta a la espalda del perro también se deben evitar, puesto que con ellos el perro tendrá más fuerza para tirar con sus hombros.


Figura 6. Posición correcta para enseñar al perro a caminar sin tirar de la correa; solo se avanza cuando el perro camina al lado sin tensar la correa.
© Karen Wild and Silverlight Photography

Entrenamiento

  1. Para tirar de la correa hacen falta dos sujetos, y muchos propietarios cometen el error de tensar la cuerda, provocando que el perro tire más contra ella. Empieza con el perro a tu lado derecho o izquierdo (como prefieras, pero siempre al mismo lado) y con la correa ni demasiado larga ni demasiado corta, que quede lo suficientemente holgada; el objetivo es caminar con el perro a tu lado, no delante de ti (Figura 6).
  2. Muchos propietarios utilizan la comida como recompensa al caminar con la correa y, aunque este tipo de premios se puede utilizar ocasionalmente, la verdadera recompensa para el perro es que él pueda seguir avanzando, hacia donde quiera ir; es decir, solo se camina cuando el perro esté situado al lado.
  3. En cuanto el perro se adelante a la línea de la pierna y antes de que llegue al final de la correa, una vez que se le ha "recompensado" dejándole avanzar (aunque sea por un segundo) se deja de caminar y se le anima a volver al lado.
  4. Para que el perro comprenda que no debe ponerse delante, es esencial que las respuestas sean rápidas y, tan pronto como vuelva a colocarse al lado, se le debe recompensar avanzado de nuevo.
  5. Es necesario practicar mucho y en realidad, estos pasos pueden resultar bastante complicados; a veces, cuando no se dispone del tiempo necesario para repetir las sesiones de entrenamiento una y otra vez, simplemente se puede pasear. Un consejo importante es tener dos tipos de correas: una para permitir que el perro pueda tirar un poco (sin arrastrar, pero sin caminar holgado) y la otra con la que pueda caminar cómodamente. Cuando tenga tiempo para entrenar se utiliza la correa para caminar cómodo, recompensando cada vez que lo haga bien; cuando se necesite dar un paseo rápido se utiliza la otra correa.

Recuadro 3. Consejos para enseñar al perro a acudir a la llamada.

  1. ¿El perro conoce su nombre? Si no lo sabe es imposible captar su atención cuando esté en un entorno con distracciones. Empieza pronunciando su nombre mientras le ofreces un poco de su comida y repite su nombre una y otra vez. El perro, pronto empezará a mirarte en cuanto oiga su nombre, porque sabe que le espera un premio delicioso.
  2. Una vez que el perro conoce su nombre y centra su atención en ti, enséñale el significado de la palabra "ven". Con el perro sujeto con la correa o en un lugar pequeño y seguro para ir suelto, agáchate y mantén el premio de comida a la altura de tus rodillas; llámale por su nombre, dile “ven” y camina hacia atrás. El perro seguirá al premio con su olfato y caminará hacia ti a medida que retrocedes. Después de dar unos pasos, detente, prémiale con la comida y con elogios (Figura 7). Repite esta secuencia muchas veces, aumentando cada vez más la distancia, de modo que el perro tenga que darse la vuelta y correr hacia ti cuando camines hacia atrás. Si el perro se muestra indiferente, párate y coloca el premio delante de su hocico y atráelo para que vaya hacia ti; no solo basta con repetir su nombre.
  3. Pide a alguien que sujete al perro del collar o del arnés mientras le muestras el premio que puede obtener y después corre un poco. Entonces, llama a tu perro y el ayudante soltará al perro o correrá con él (Figura 8). Como has sido tú quien se ha alejado, en lugar del perro, estará más predispuesto a seguirte. Prémiale y elógiale cuando te alcance.
  4. Con estos ejercicios tu perro debería acudir a su llamada; esto es muy importante, porque en el mundo real el perro tendrá que elegir entre: i) acudir hacia el propietario ii) ir a ver algo más interesante, como un perro, una ardilla, etc. Acudir a la llamada debe ir asociado a una recompensa y nunca se debe castigar (independientemente de lo que tarde en volver); lo más importante es que se convierta en un hábito sin que el perro realmente piense en ello. Por tanto, es muy importante practicar, practicar y practicar; cuantas más veces el perro no acuda a la llamada, más veces aprenderá a ignorarte. Por este motivo, solo debes llamar a tu perro cuando creas que tienes un 90% de posibilidades de que te obedezca. Ante la duda, es mejor mantener al perro con correa hasta que tengas más confianza en su respuesta.
Figura 7. Entrenamiento para que el perro acuda a la llamada con correa: el propietario llama al perro por su nombre y le dice “ven” para que se gire y vaya hacia él a por un premio.
© Karen Wild and Silverlight Photography
Figura 8. Juegos para enseñar al perro a acudir a la llamada: una persona sostiene al perro mientras el propietario se aleja, entonces le llama y le ofrece un premio.
© Karen Wild and Silverlight Photography

Carri Westgarth“Podría decirse que el motivador de actividad física más poderoso que conocemos ya se encuentra en muchos hogares; numerosos estudios han demostrado que existe una asociación positiva entre tener perro y el aumento de actividad del propietario.”Carri Westgarth

¿Qué pasa si el propietario no puede pasear con su perro? A veces, puede resultar complicado dar un paseo largo, por ejemplo, debido a limitaciones de salud. En primer lugar, se les debe recomendar que consulten con su médico sobre el nivel de actividad más adecuado para ellos y, probablemente, podrán pasear en cierta medida. En segundo lugar, en vez de aconsejarles únicamente que alguien externo se encargue de pasear al perro, si ellos mismos no pueden proporcionarle el nivel de actividad adecuado, ofréceles la opción de realizar otras actividades con su perro, como agility, el entrenamiento de obediencia, aprender trucos o jugar. Realizar juntos alguna actividad es mucho mejor que no hacer nada.

Conclusión

Pasear con el perro es beneficioso para la salud y el bienestar, tanto de los perros como de los propietarios, por lo que es una actividad que se debe promover. Algunas estrategias para incrementar los paseos incluyen abordar problemas de comportamiento y entrenamiento para hacer que las caminatas sean más agradables para las personas, desafiando las percepciones de las necesidades de ejercicio de los perros pequeños, enseñando a los propietarios a adquirir el hábito de pasear y promoviendo la creación de espacios donde se pueda pasear al perro sin correa. Sin nuestras mascotas, el nivel de actividad física de la población sería menor y, por tanto, la salud física y mental sería peor.

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