Revista veterinaria científica internacional para el profesional de los animales de compañía

Número de edición 30.3 Nutrition

Nutrición práctica en perros de trabajo

Fecha de publicación 17/12/2020

Escrito por Veerle Vandendriessche

Disponible también en Français , Deutsch , Italiano , 한국어 y English

¿Cómo debe alimentar un propietario a sus perros de trabajo para que se mantengan en plena forma? Veerle Vandendriessche nos ofrece algunos consejos y trucos útiles desde su punto de vista como especialista en nutrición.

Nutrición práctica en perros de trabajo

Puntos Clave

El tipo de dieta del perro de trabajo se debe adaptar individualmente tomando como referencia para el racionamiento el Índice de Condición Corporal en una escala de 9 puntos.


Las necesidades energéticas y proteicas de los perros de trabajo pueden ser muy diferentes a las de la media de los perros de compañía.


Introducción

A pesar de que los perros de trabajo representen una pequeña proporción de los pacientes de la mayoría de las clínicas veterinarias de pequeños animales, sigue siendo importante asesorar bien a sus propietarios, ya que sus necesidades nutricionales son muy específicas. Este artículo ofrece una visión general de los factores a tener en cuenta en su alimentación. En primer lugar, se describe brevemente la fisiología muscular durante la actividad intensa para, a continuación, resumir las necesidades nutricionales de los diferentes tipos de perros de trabajo. En función del tipo de actividad, estos perros pueden clasificarse como:

  • Actividad de baja intensidad y de larga duración (p. ej., perros de resistencia)
  • Actividad de intensidad moderada y de duración moderada a larga (p. ej., perros policía, perros de caza, perros de búsqueda y rescate, perros de asistencia)
  • Actividad de intensidad elevada y breve duración (perros de carreras de velocidad, perros de agility y perros de arrastre de peso)

Para que los perros de trabajo desempeñen su función de la mejor manera posible, es esencial tener en cuenta tanto sus necesidades nutricionales, como otros factores de manejo.

Fuentes de energía durante el ejercicio

Durante el ejercicio, el músculo necesita trifosfato de adenosina (ATP) como fuente de energía. El ATP puede originarse en el propio músculo (origen endógeno) o en otros órganos (origen exógeno). Si hay oxígeno disponible el metabolismo es aeróbico (oxidación de glucógeno, ácidos grasos y aminoácidos) y tiene lugar en las mitocondrias celulares, mientras que en ausencia de oxígeno el metabolismo es anaeróbico y se produce en el citoplasma (Figura 1). La vía de obtención de energía depende del tipo e intensidad de la actividad, así como del acondicionamiento y el estado nutricional del perro de trabajo.

 Diagrama mostrando las diferentes fuentes de energía a lo largo del tiempo durante el ejercicio.

Figura 1. Diagrama mostrando las diferentes fuentes de energía a lo largo del tiempo durante el ejercicio.

Los perros policía suelen tener una actividad de intensidad baja o moderada y de larga duración por lo que deberían recibir un alimento con carbohidratos digestibles y grasas como principales fuentes de energía.

Figura 2. Los perros policía suelen tener una actividad de intensidad baja o moderada y de larga duración por lo que deberían recibir un alimento con carbohidratos digestibles y grasas como principales fuentes de energía. © Shutterstock

Existen cuatro vías de obtención de energía: en ausencia de oxígeno se obtiene mediante la fosfocreatina (Cr-P) y la glucolisis, mientras que en presencia de oxígeno se obtiene mediante la oxidación de los carbohidratos y las grasas. Las dos primeras vías generan ATP a partir de las reservas endógenas del propio músculo durante los primeros segundos (Cr-P) o minutos (glucógeno) de ejercicio. Estas dos vías son muy importantes para las actividades breves y muy intensas, como las carreras de velocidad y el arrastre de peso. La oxidación de los carbohidratos y de los ácidos grasos proporciona energía al músculo durante largos periodos de tiempo (horas), siendo vías importantes en las actividades de baja o moderada intensidad y de larga duración, como las de los perros de caza, de agility (Figura 2), perros policías y de trineo.

Durante el ejercicio también se generan residuos metabólicos negativos, concretamente calor, determinados ácidos (CO2 y ácido láctico) y radicales libres. El calor se puede liberar mediante el jadeo, mientras que el CO2 que resulta del metabolismo aerobio se elimina a través del sistema renal y del tracto respiratorio. El ácido láctico, generado en anaerobiosis, limita rápidamente la funcionalidad del músculo, puesto que con un pH muscular subóptimo las enzimas musculares se inhiben. Cuando el perro ya no es capaz de eliminar el exceso de calor mediante el jadeo, su temperatura corporal aumenta y la funcionalidad muscular disminuye. El entrenamiento, además de aumentar la capacidad de almacenamiento del músculo, también aumenta el número de mitocondrias en las células musculares y la capacidad pulmonar general, lo que en conjunto se traduce en una mayor capacidad para realizar ejercicio.

¿Cómo alimentar a los perros de trabajo?

La cantidad y el tipo de alimento que se debe proporcionar al perro de trabajo depende de diversos factores. Entre ellos se encuentran la intensidad y la duración de la actividad, pero también influyen otros factores como la temperatura ambiente (tanto durante el ejercicio como en el periodo de descanso/recuperación), el terreno de trabajo y el temperamento del perro. El gasto calórico durante el entrenamiento o trabajo se puede estimar en función de la duración e intensidad de la actividad y de la distancia recorrida.

Las guías nutricionales del National Research Council (NRC) pueden utilizarse como punto de partida general, pero es importante considerar a cada perro de forma individual. La principal referencia física que se utiliza para calcular la ración diaria es el Índice de Condición Corporal (ICC) sobre una escala de 9 puntos. Los perros de actividades de intensidad baja o moderada suelen mantenerse con un ICC de 4 o 5 puntos, mientras que los perros con una actividad de intensidad elevada suelen tener un ICC de 3 o 4 puntos. Las necesidades energéticas de los perros de actividad moderada o alta no suelen ser más del doble de las necesidades energéticas de mantenimiento (NEM) de los perros de compañía 1, mientras que los perros que desempeñan actividades de baja intensidad y larga duración pueden llegar a necesitar hasta 6 veces las NEM, por ejemplo, durante la temporada de carreras. Esta variación en las necesidades energéticas también afecta a las principales fuentes de energía en la dieta recomendada específicamente para cada perro. Los perros con actividad moderada a alta necesitan energía procedente de carbohidratos digestibles y de grasas, mientras que los perros con actividad de baja intensidad necesitan principalmente la grasa como fuente de energía y una mínima cantidad de carbohidratos digestibles 2. A diferencia de otras especies (atletas, caballos), en las que se ha demostrado que los depósitos de glucógeno se reponen rápidamente después del ejercicio, los resultados de los estudios en perros son controvertidos. Sin embargo, teniendo en cuenta su fisiología muscular, podemos asumir que los perros con actividad de intensidad moderada a elevada utilizan parte de sus depósitos de glucógeno durante el ejercicio e, idealmente, se repondrán tan eficazmente como sea posible. Por tanto, en estos perros es recomendable que parte de sus necesidades energéticas se cubran con carbohidratos digestibles.

Los perros con una actividad de intensidad elevada deberían recibir al menos un 40 % de las calorías a partir de la fracción alimentaria de extractos libres de nitrógeno (ELN) (es decir, la que contiene azúcares y almidones), mientras que los perros con una actividad de intensidad moderada tienen suficiente con que el 15-40% de las calorías procedan de ELN. Hay que tener siempre presente que un buen entrenamiento asociado a un aumento de las reservas de glucógeno retrasa la aparición de la acidosis, mejorando el rendimiento del perro de trabajo.
Veerle Vandendriessche

La cantidad y el tipo de alimento que se debe proporcionar al perro de trabajo depende de muchos factores. Entre ellos se encuentran la intensidad y la duración de la actividad, pero también influyen otros factores del entorno como la temperatura, el tipo de terreno y el temperamento del perro.

Veerle Vandendriessche

Los perros de trineo probablemente sean un caso aparte en cuanto a su nutrición (Figura 3). Como es de suponer, la cantidad de alimento que el perro de trineo es físicamente capaz de ingerir al día tiene un límite, por lo que más del 60% de las calorías deben proceder de grasas, nutrientes de elevada densidad energética. Por este motivo, y también por cuestiones económicas, algunos propietarios administran alimentación casera a sus perros de trineo, pudiendo incluir alimentos crudos. Se han estudiado ampliamente las ventajas e inconvenientes de este tipo de alimentación y, aunque no vamos a profundizar sobre este tema, cabe señalar el riesgo de contaminación bacteriana (p. ej. Salmonella, Campylobacter spp.) con este tipo de alimentación. Además, hay que resaltar la importancia de equilibrar la alimentación casera mediante la adición correcta de suplementos vitamínicos, minerales y oligoelementos para favorecer el rendimiento.

Los perros de trineo corren durante muchas horas, por lo que sus necesidades energéticas son sumamente elevadas.

Figura 3. Los perros de trineo corren durante muchas horas, por lo que sus necesidades energéticas son sumamente elevadas. © Shutterstock

Las necesidades proteicas de los perros de trabajo también son diferentes. Durante el entrenamiento y, por supuesto, durante la realización del trabajo, aumenta la síntesis y la degradación de proteínas, aunque es complicado cuantificar su magnitud. Sin embargo, no existe una gran diferencia en cuanto al aporte proteico recomendado según los diferentes tipos de actividad: la alimentación de los perros con una actividad de intensidad elevada y breve duración o de intensidad moderada debe contener con un 24-28% de proteínas sobre materia seca (MS) procedente de fuentes de elevada calidad, mientras que los perros con una actividad de larga duración y de intensidad moderada a baja deben recibir más de un 30% de proteínas sobre MS en su dieta 3. Como regla general, el aporte de proteínas debe ser suficiente para cubrir las necesidades anabólicas del perro para que, junto con el resto de nutrientes que aportan energía (grasas y ELN), se cubran las necesidades energéticas del perro.

¿Qué otros factores se deben tener en cuenta?

Dado el papel esencial del tracto respiratorio y del sistema renal en el mantenimiento del correcto funcionamiento del organismo durante y después del ejercicio, no podemos pasar por alto la importancia del aporte de agua en el perro de trabajo. Como regla general, el perro debe disponer de agua fresca siempre que sea posible e, idealmente, antes, durante y después del ejercicio. La única excepción son los perros de carreras de velocidad a los que, a veces, se les retira el agua de bebida antes de la carrera para disminuir el lastre.

Otro aspecto importante a considerar es la digestibilidad del alimento. A mayor digestibilidad, menor será la cantidad de alimento necesario para cubrir sus necesidades energéticas y también, menor será el volumen fecal. Es recomendable que la materia seca tenga una digestibilidad > 80%. Además, como ya se ha mencionado antes, al realizar determinadas actividades de intensidad elevada y moderada, las reservas de glucógeno pueden disminuir parcial o totalmente. Una suplementación extra de carbohidratos inmediatamente tras el ejercicio puede ayudar a restablecer rápidamente estas reservas en perros que realizan varios eventos de varios días de duración.

  • Vitamina E; > 500 UI/kg MS
  • Vitamina C; 150-250 mg/kg MS
  • Selenio; 0,5-1,3 mg/kg MS
Tabla 1. Niveles recomendados de antioxidantes para perros de trabajo.

Al igual que en cualquier otro proceso del organismo, durante el ejercicio se generan radicales libres, que son neutralizados por los antioxidantes disponibles (p.ej., vitamina E, vitamina C y selenio) a menos que se generen en exceso, dando lugar a un estado de estrés oxidativo. En los atletas, esto se conoce como enfermedad muscular crónica o sobre-entrenamiento. Es importante tener en cuenta que la dosis elevada de un único antioxidante puede tener un efecto pro-oxidante, por lo que esto se debe evitar al recomendar suplementos de antioxidantes 4. Es preferible utilizar dosis bajas de una combinación de antioxidantes, puesto que la vitamina E, la vitamina C y el selenio tienen una acción sinérgica. En la (Tabla 1) se proporcionan los niveles recomendados de los antioxidantes que pueden añadirse a los alimentos para perros de trabajo. En todo caso y al igual que con los suplementos multivitamínicos y de minerales, no deben recomendarse de forma generalizada si previamente no se tiene en cuenta el alimento de base del animal.

En la (Tabla 2) se muestra un breve resumen de los diversos factores que se deberían tener en cuenta al asesorar a los propietarios sobre las necesidades nutricionales de los perros de trabajo.

Actividad de intensidad elevada y de breve duración
  • Ligero aumento de las NEM (< 25%)
  • Alimento con carbohidratos digestibles como principal fuente de energía
  • Tanto su alimento como los snacks se deben dar > 4 h antes de la actividad (para evitar una bajada brusca de la glucosa en la sangre)
  • Dejar agua a libre disposición en todo momento, excepto justo antes del ejercicio
  • Administrar snacks altos en carbohidratos en los 30 minutos posteriores al esfuerzo para favorecer la reposición del glucógeno
Actividad de intensidad moderada y de duración moderada a larga
  • La ración de alimento depende en gran medida de la distancia recorrida durante la actividad, por lo que el ICC se debe valorar frecuentemente
  • Alimento con carbohidratos digestibles y grasas como fuentes de energía; cuanto más larga sea la actividad, mayor debe ser el aporte de grasas
  • Aunque no suele ser necesario, se puede añadir aceite vegetal a los alimentos comerciales para aumentar el aporte de grasas; una cucharada de aceite (15 mL) por cada 450 g de alimento aumenta un 3% el contenido de grasas
  • Dejar agua a libre disposición en todo momento
  • Se pueden dar snacks durante el ejercicio o durante descansos < 15 minutos antes de reanudar la actividad
  • Si se cambia de alimento durante la temporada baja o de inactividad, se debe volver al alimento original al menos 6 semanas antes de iniciar la temporada activa
Actividad de baja intensidad y de larga duración
  • La ración de alimento depende mucho de la distancia recorrida durante la actividad, por lo que el ICC se debe valorar frecuentemente
  • Alimento con grasas como principal fuente de energía (> 60% de las calorías)
  • Considerar la adición de suplementos multivitamínicos/minerales cuando la alimentación es casera
  • Dejar agua a libre disposición en todo momento
  • Alimentar después de la actividad y dar snacks durante o después de la actividad
  • La esteatorrea y la menor palatabilidad del alimento indican que se ha excedido la tolerancia a las grasas
Tabla 2. Resumen de las recomendaciones nutricionales para los diferentes tipos de actividad de los perros de trabajo.

¿Qué pasa con los cachorros que en un futuro serán perros de trabajo?

Cabe hacer una breve mención sobre los cachorros destinados a ser perros de trabajo, ya que los factores nutricionales y ambientales influyen en gran medida en el futuro rendimiento de los perros en crecimiento. Ante todo, estos animales deben recibir un alimento específicamente diseñado para cachorros y que tenga en cuenta su peso o tamaño de adulto; por ejemplo, los cachorros de razas grandes necesitan un alimento más bajo en calorías y calcio para mantener durante todo el periodo de crecimiento un peso corporal magro, evitando el sobrepeso o un crecimiento demasiado rápido. De no ser así, pueden aparecer lesiones de osteocondrosis, anomalías esqueléticas y displasia de cadera. En los cachorros deben evitarse los entrenamientos muy intensos hasta que finalice el crecimiento del esqueleto, pero sí se pueden realizar entrenamientos de baja intensidad/impacto durante el crecimiento dinámico.

Además, un estudio ha demostrado que modulando la absorción del ácido graso omega-3, DHA (ácido docosahexaenoico) se obtienen efectos beneficiosos en el rendimiento temprano y en el comportamiento de los cachorros de menos de 1 año. No obstante, se necesitan más estudios en esta área, ya que el alimento utilizado en este estudio también contenía otros nutrientes que pudieron influir de forma positiva en el aprendizaje y la memoria (p. ej., vitamina E, taurina, colina y L-carnitina) 5.

Es importante tener en cuenta que las necesidades nutricionales de los perros de trabajo no solo dependen del tipo de actividad que realicen, sino también de muchos otros factores externos. El veterinario debe adoptar un enfoque individual para cada perro y realizar las recomendaciones oportunas después de valorar en detalle el tipo de trabajo, así como los aspectos físicos y emocionales.

Referencias

  1. Ahlstrom O, Redman P, Speakman J. Energy expenditure and water turnover in hunting dogs in winter conditions. Br J Nutr 2011;106:S158-161.

  2. Reynolds AJ, Fuhrer L, Dunlap HL, et al. Lipid metabolite responses to diet and training in sled dogs. J Nutr 1994;124:2754S-2759S.

  3. Wakshlag J, Shmalberg J. Nutrition for working and service dogs. Vet Clin North Am Small Anim Pract 2014;44(4):719-740.

  4. Atalay M, Lappalainen J, Sen CK. Dietary anti-oxidants for the athlete. Curr Sports Med Rep 2006;4:182-186.

  5. Zicker SC, Jewell DE, Yamka RM, et al. Evaluation of cognitive learning, memory, psychomotor, immunologic, and retinal functions in healthy puppies fed foods fortified with docosahexaneoic acid-rich fish oil from 8 to 52 weeks of age. J Am Vet Med Assoc 2012;241:583-594.

Veerle Vandendriessche

Veerle Vandendriessche

La Dra. Vandendriessche se licenció por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Ghent en el año 2005. Leer más

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