Revista veterinaria científica internacional para el profesional de los animales de compañía
Veterinary Focus

Número de edición 33.3 Otros artículos científicos

Cómo abordar… el perro sénior con tos

Fecha de publicación 22/12/2023

Escrito por Lynelle R. Johnson

Disponible también en Français , Deutsch , Italiano y English

En este artículo Lynelle Johnson presenta los diferentes diagnósticos posibles del perro mayor con tos crónica.

Perro en el veterinario

Puntos clave

En los perros mayores la tos suele estar relacionada con la inflamación de las vías respiratorias, el colapso o la bronquiectasia.


Para el diagnóstico definitivo pueden ser necesarios los análisis de sangre y las radiografías, así como la obtención de muestras de las vías respiratorias bajo anestesia.


Las enfermedades crónicas suelen requerir un tratamiento a largo plazo y pueden controlarse de forma variable, pero es raro que se resuelvan por completo.


En algunos casos pueden ser necesarios los antitusígenos, pero a veces pueden provocar la retención de secreciones, agravándose el cuadro clínico.


Abordaje inicial del perro con tos crónica

La presentación del perro de edad avanzada con tos crónica es frecuente en las clínicas veterinarias generalistas y las principales causas suelen ser el colapso de las vías respiratorias (traqueobroncomalacia) y la enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias (bronquitis crónica o inflamación linfocítica de las vías respiratorias). Otros trastornos asociados a la tos crónica incluyen la lesión repetitiva de las vías respiratorias, ya sea por aspiración o por bronquiectasias. Aunque cabe esperar que la presentación inicial de las enfermedades infecciosas sea aguda, algunos organismos como Bordetella y Mycoplasma también se pueden manifestar con signos clínicos crónicos similares a los observados en los trastornos citados anteriormente. Lamentablemente, hay pocas características distintivas que permitan obtener fácilmente un diagnóstico definitivo y muchos de estos trastornos se pueden presentar a nivel individual, de forma simultánea 1,2 o secuencial, por lo que durante el tratamiento de la tos puede ser necesarias pruebas diagnósticas adicionales y mantener un estrecho seguimiento. 

El colapso traqueal es una de las causas más frecuentes de tos y obstrucción de las vías respiratorias en perros que, por lo demás, están sanos. Se caracteriza por el aplanamiento dorsoventral de los anillos cartilaginosos con un alargamiento de la membrana traqueal dorsal que se introduce en la luz de las vías respiratorias. Aunque se desconoce la etiología, se ha observado que algunos perros afectados tienen un menor número de condrocitos en los anillos traqueales, disminuyendo la rigidez del cartílago. El colapso traqueal puede afectar a la tráquea cervical y/o intratorácica, y el colapso bronquial (broncomalacia) se puede presentar solo o acompañado de un colapso traqueal. La tráquea cervical se colapsa durante la inspiración, mientras que la porción intratorácica se colapsa en la espiración. El colapso bronquial puede ser estático o dinámico en la espiración. El colapso provoca la irritación mecánica de la mucosa opuesta, lo que intensifica el edema y la inflamación de la mucosa, haciendo que la tos se mantenga en el tiempo.

La bronquitis crónica canina es una enfermedad inflamatoria definida por la presencia de tos de más de 2 meses de duración sin ninguna otra etiología específica identificada. Como consecuencia de la lesión inflamatoria de las vías respiratorias se produce hipertrofia de las células epiteliales y metaplasia escamosa, hipertrofia de las células caliciformes, hiperplasia de las glándulas submucosas e inflamación, edema y fibrosis de la mucosa/submucosa. Todo esto resulta en un aumento de la cantidad y viscosidad del moco y en la irritación crónica de las vías respiratorias. Normalmente, la naturaleza de la inflamación de las vías respiratorias es neutrofílica, pero en algunos perros se puede observar una inflamación linfocítica 3.

La bronquiectasia se caracteriza por la dilatación irreversible de los bronquios y suele ir acompañada de secreciones supurativas de las vías respiratorias. Puede producirse como consecuencia de una enfermedad pulmonar inflamatoria o infecciosa mal controlada, de una lesión por aspiración o por la inhalación de humo. La pérdida del estrechamiento gradual de las vías respiratorias provoca estasis de la secreción mucosa y neumonías recurrentes.  

La aspiración de contenido gastrointestinal o las lesiones por microaspiración pueden desempeñar un papel en el desarrollo de todas las enfermedades descritas anteriormente y también podrían agravar las causas de tos 4.

Incidencia y prevalencia

Cuando se presenta el caso de un perro con tos, la reseña ayuda a priorizar la lista de diagnósticos diferenciales. El colapso traqueal cervical es frecuente en razas pequeñas (Pomerania, Caninche, Chihuahua, Yorkshire Terrier) mientras que la broncomalacia afecta tanto a razas grandes como pequeñas. Del mismo modo, la bronquitis y la bronquiectasia pueden causar tos tanto en perros de razas grandes como pequeñas. La bronquiectasia es más frecuente en ciertas razas, particularmente el Cócker Spaniel, pero también en el Malamute y el Caniche Gigante, mientras que las lesiones por microaspiración o aspiración son más probables en animales con disfunción laríngea, como los perros sénior de razas grandes 5.

Historia clínica

La mayoría de los perros sénior con tos relacionada con una enfermedad de las vías respiratorias (colapso o inflamación) están sanos, salvo por la tos constante. De hecho, los signos de colapso traqueal suelen aparecer en perros jóvenes y, posteriormente, a lo largo de la vida, se alternan periodos de mayor y menor intensidad de los signos. El colapso se puede agravar por la intubación endotraqueal, el aumento de peso, los procesos infecciosos o inflamatorios. Otras veces, los signos de colapso traqueal o de las vías respiratorias pueden presentarse en perros de mediana edad con signos clínicos intermitentes o graves. La tos se describe típicamente como paroxística, seca y como un “graznido”, sobre todo después de beber, comer o hacer ejercicio, con la excitación o en condiciones de calor o humedad. Los perros con broncomalacia tienen mayor predisposición a la intolerancia al ejercicio y al esfuerzo espiratorio junto con la presencia de tos.

La bronquitis crónica puede provocar una tos áspera o húmeda, dependiendo del tipo de secreciones de las vías respiratorias inferiores y de la gravedad de la enfermedad. En fases avanzadas de la enfermedad se puede desarrollar intolerancia al ejercicio o esfuerzo espiratorio y, en los animales gravemente afectados, la hipertensión pulmonar puede provocar un síncope. Normalmente no se suelen describir otros signos o hallazgos clínicos.

Los perros con bronquiectasia pueden tener una tos húmeda y productiva relacionada con la acumulación de secreciones supurativas. La manifestación clínica es muy parecida a la de la neumonía. La gravedad de la enfermedad es variable y responde parcialmente a los antibióticos. 

Los perros con enfermedades de las vías respiratorias suelen tener un apetito normal y muchos de ellos padecen sobrepeso, lo que supone un estrés adicional para el sistema respiratorio. En la historia clínica de los perros con enfermedades relacionadas con la aspiración se pueden describir vómitos, regurgitación o la dificultad para tragar, junto con signos de vías respiratorias inferiores, aunque si se trata de una microaspiración o neumonía por aspiración, los signos pueden ser más sutiles, como cuando los perros se relamen los labios o tosen tras beber agua o tumbarse. También pueden describirse arcadas, náuseas o tos debido a la acumulación de secreciones en la laringe. A veces, se pueden observar signos laríngeos y cambios de voz en algunos perros. En un estudio se ha indicado que casi el 20% de los perros con tos crónica presentaron paresia o parálisis laríngea en ausencia de antecedentes o signos clínicos de enfermedad laríngea 5.

Lynelle R. Johnson

La provocación de la tos durante la exploración física puede ser útil para confirmar la naturaleza de la tos descrita por los cuidadores, pero una mayor sensibilidad traqueal únicamente indica la inflamación de las vías respiratorias y no un proceso patológico específico.

Lynelle R. Johnson

Exploración física

La exploración física se debe centrar inicialmente en la frecuencia respiratoria y el esfuerzo respiratorio. Es útil diferenciar entre esfuerzo inspiratorio y esfuerzo espiratorio, ya que el esfuerzo inspiratorio indica una enfermedad extratorácica y el espiratorio una enfermedad intratorácica. Los perros con colapso traqueal cervical grave pueden mostrar esfuerzo inspiratorio y estridor. Esto se debe distinguir de la disfunción laríngea, que a veces puede encontrarse en individuos que presentan simultáneamente un colapso traqueal. Y lo que es más importante, se puede producir una parálisis laríngea como consecuencia de la intervención quirúrgica del anillo traqueal, por lo que a la hora de planificar esta cirugía es importante determinar si la función laríngea es normal. 

El esfuerzo o empuje espiratorio es típico de colapso intratorácico de las vías respiratorias, broncomalacia o bronquitis. El graznido espiratorio es compatible con colapso intratorácico de grandes vías aéreas. En algunos perros con un gran esfuerzo espiratorio, los lóbulos pulmonares craneales se pueden herniar a través de la entrada torácica mientras respiran o tosen, y esto se puede visualizar o palpar en la base del cuello 6. La detección de crepitaciones (inspiratorias y/o espiratorias) en la auscultación torácica puede indicar la apertura y cierre de las vías respiratorias colapsadas o la movilización de secreciones en perros con bronquitis o neumonía asociada a bronquiectasias. Las sibilancias espiratorias se consideran típicas de la bronquitis, pero solo se escuchan en una minoría de pacientes. La provocación de la tos durante la exploración física puede ser útil para confirmar la naturaleza de la tos descrita por los cuidadores, pero una mayor sensibilidad traqueal simplemente indica la inflamación de las vías respiratorias y no un proceso patológico específico.

Es importante evaluar la puntuación de la condición corporal (PCC) para determinar si la obesidad influye en los signos respiratorios y diseñar un plan terapéutico. La mayoría de los perros con enfermedades de las vías respiratorias tienen sobrepeso u obesidad, lo que agrava el esfuerzo respiratorio e intensifica el colapso de las vías respiratorias. En una escala de 1 a 9, se suele considerar que una PCC de 5/9 es ideal, aunque una PCC de 4/9 es beneficiosa para la mayoría de los pacientes con signos respiratorios. 

En todos los pacientes con signos respiratorios está indicada la auscultación cardiaca detallada, puesto que muchos perros de raza pequeña también presentan soplo cardiaco. Además, los trastornos respiratorios pueden provocar hipertensión pulmonar, y la detección de un nuevo soplo cardiaco podría indicar el desarrollo de una enfermedad cardiaca secundaria que complicaría el tratamiento de la enfermedad respiratoria existente. 

Diagnóstico

El análisis de sangre está indicado como parte del procedimiento diagnóstico en perros con tos, tanto para ayudar a priorizar los diagnósticos diferenciales como para valorar la seguridad de la anestesia. Además, aunque la reseña, la historia clínica y los hallazgos de la exploración física permitan sospechar en gran medida un colapso tráqueal, también se debe investigar la presencia de otros trastornos concomitantes y proporcionar el tratamiento adecuado. Los resultados de la analítica sanguínea suelen ser normales, aunque no es raro un leucograma de estrés (neutrofilia, linfopenia y monocitosis). En la bronquiectasia con neumonía o en la neumonía por aspiración cabe esperar una neutrofilia, quizá con desviación a la izquierda. La eosinofilia periférica, que debería levantar la sospecha de una enfermedad pulmonar eosinofílica, es más frecuente en las formas graves de eosinofilia pulmonar. La elevación de las enzimas hepáticas e incluso el aumento leve de los ácidos biliares son frecuentes en perros con colapso de las vías respiratorias por causas todavía no determinadas 7, aunque entre las teorías que lo explican se encuentran la hipoxemia y la infiltración grasa del hígado. 

Las radiografías cervicales y torácicas no son fiables para el diagnóstico de colapso de las vías respiratorias 8, pero pueden ayudar a identificar otras enfermedades pulmonares, como la neumonía o las bronquiectasias, u otros trastornos cardiacos concomitantes. La obtención de vistas laterales, tanto inspiratorias como espiratorias, puede mejorar la visualización de cambios en la luz de la tráquea; en inspiración completa, es previsible que la tráquea cervical se colapse, mientras que, en espiración, la luz de la tráquea puede aparecer atenuada en la región intratorácica o en los bronquios (Figura 1). En términos generales, el porcentaje de falsos positivos en las radiografías es elevado y, aun así, el grado de colapso se puede subestimar, no siempre se puede localizar y son pruebas poco fiables para evidenciar el colapso de vías respiratorias intratorácicas o de los bronquios lobulares. La fluoroscopia es una herramienta de mayor utilidad para evaluar la obstrucción dinámica de las vías respiratorias y también permite correlacionar el colapso de las vías respiratorias con los ciclos cardíacos y respiratorios. En el 70% de los estudios de fluoroscopia de perros con tos se ha descrito la presencia de hernia pulmonar craneal, a través de la entrada torácica, como consecuencia de la ruptura de las conexiones fasciales de la zona 6. La tomografía computarizada (TC) inspiratoria y espiratoria también puede revelar el colapso de las vías respiratorias 9, pero puede resultar complicado obtener una imagen transversal de todos los bronquios. 

Radiografía torácica lateral derecha

 

Radiografía torácica lateral izquierda

Figura 1. Radiografía torácica lateral derecha; (a) se trata de una vista inspiratoria que muestra una tráquea intratorácica abierta. Radiografía torácica lateral izquierda (b) del mismo perro en vista espiratoria con la tráquea intratorácica colapsada. En ambas imágenes se aprecia una marcada hepatomegalia y un patrón bronquial moderado.
© Lynelle R. Johnson 

Las radiografías torácicas en perros con bronquitis pueden mostrar un patrón bronquial (Figura 2) o un aumento del número y grosor de las paredes de las vías respiratorias, pero en algunos casos, las radiografías también pueden ser relativamente normales. La bronquiectasia se caracteriza por la dilatación de las paredes de las vías respiratorias y la ausencia del estrechamiento gradual normal periférico (Figura 3), pero estos hallazgos no se pueden detectar en las radiografías, ya que son relativamente poco sensibles para esta enfermedad. La TC es una técnica más sensible para evaluar el diámetro de las vías respiratorias y la magnitud de la enfermedad. 

Radiografía torácica lateral izquierda que muestra un patrón bronquial leve

Figura 2. Radiografía torácica lateral izquierda que muestra un patrón bronquial leve.
© Lynelle R. Johnson 

Radiografía torácica lateral derecha que evidencia una bronquiectasia grave

Figura 3. Radiografía torácica lateral derecha que evidencia una bronquiectasia grave, se observa la dilatación de múltiples paredes de las vías respiratorias y la falta de estrechamiento de las mismas en la periferia.
© Lynelle R. Johnson 

La broncoscopia se puede utilizar para confirmar el colapso traqueal y de las vías respiratorias y para valorar la gravedad de la enfermedad (Figura 4). Esta técnica, probablemente sea el mejor método disponible para el diagnóstico de broncomalacia que afecta a múltiples segmentos lobulares (Figura 5) y también permite confirmar la naturaleza dinámica de la enfermedad en segmentos más pequeños de las vías respiratorias. La broncoscopia también permite identificar bronquiectasias (Figura 6) u otros cambios irreversibles, como nódulos de bronquitis o la proliferación inflamatoria en las vías respiratorias (Figura 7). Por último, esta técnica permite obtener una muestra de las vías respiratorias para el diagnóstico de enfermedades infecciosas o inflamatorias (Figura 8). Sin embargo, realizar una broncoscopia en perros con colapso de las vías respiratorias puede ser arriesgado, sobre todo en pacientes con obesidad o muy nerviosos, con una sensibilidad traqueal grave o un esfuerzo espiratorio importante. La anestesia puede provocar la pérdida de las maniobras que mantienen abiertas las vías respiratorias durante la respiración activa, dificultando la recuperación adecuada de la anestesia. Además, la excitación durante la recuperación puede provocar un esfuerzo abdominal excesivo que potencie el colapso de las vías respiratorias inferiores. 

Esta serie de imágenes broncoscópicas ilustra los grados de colapso traqueal I
Esta serie de imágenes broncoscópicas ilustra los grados de colapso traqueal II
Esta serie de imágenes broncoscópicas ilustra los grados de colapso traqueal III
Esta serie de imágenes broncoscópicas ilustra los grados de colapso traqueal IV

Figura 4. Esta serie de imágenes broncoscópicas ilustra los grados de colapso traqueal; desde el grado I (25% de colapso) (a), grado II (50% de colapso) (b) y III (75% de colapso) (c) hasta la forma más grave de colapso (grado IV) (d). 
© Cortesía de LR Johnson, Canine and Feline Respiratory Medicine, 2nd ed. Wiley-Blackwell, 2020, reimpreso con permiso. 

Para obtener una muestra de las vías respiratorias cuando no se dispone de broncoscopia, se puede realizar un lavado traqueal y obtener una muestra para citología y cultivo; aprovechando, por ejemplo, la anestesia durante un procedimiento electivo, como una limpieza dental o la extirpación de una masa. Es recomendable que la recuperación de la anestesia sea lenta, con la suplementación de oxígeno y la sedación adecuadas y utilizando supresores de la tos.

Imagen de broncoscopia que muestra un colapso del ~50% del bronquio lobar craneal izquierdo

Figura 5. Imagen de broncoscopia que muestra un colapso del ~50% del bronquio lobar craneal izquierdo (localizado a las 15:00 de la esfera del reloj) y del bronquio lobar caudal izquierdo (a las 09:00 de la esfera del reloj).
© Lynelle R. Johnson 

Tratamiento

Tratamiento inicial

Si se trata de una urgencia, en la que un perro con tos crónica presenta distrés respiratorio agudo como consecuencia de una infección, de estrés o de una enfermedad relacionada con la aspiración, la instauración de medidas para calmar al paciente estaría indicada. Es esencial administrar oxígeno y proporcionar un ambiente fresco al paciente. Se puede utilizar acepromacina (0,01-0,04 mg/kg SC, IM o IV) junto con butorfanol (0,1-0,4 mg/kg SC, IM o IV), repitiendo la administración de uno o ambos fármacos según sea necesario. Las radiografías torácicas pueden ser útiles para determinar la necesidad de administrar antibióticos, antiinflamatorios o mucolíticos, aunque en algunos casos hay que volver a obtener muestras de las vías respiratorias.

Manejo crónico

Los cuidadores deben ser conscientes de que los perros con tos crónica por una enfermedad inflamatoria o degenerativa de las vías respiratorias casi siempre seguirán tosiendo. El objetivo del tratamiento es controlar los signos clínicos, en al menos un 50%, con un nivel de intervención aceptable, aunque es esperable un mayor control y este objetivo relativamente conservador ayudará a manejar las expectativas de los cuidadores. 

Una vez finalizado el procedimiento diagnóstico, el tratamiento se adaptará a los resultados obtenidos. En caso de infección por Mycoplasma, la doxiciclina está recomendada, mientras que si la infección está causada por Bordetella puede ser necesaria la nebulización con gentamicina 10. Hay que indicar a los cuidadores que adquieran un nebulizador ultrasónico o de aire comprimido que cree partículas de 2-5 µm de tamaño para llegar hasta las vías respiratorias inferiores. El antibiótico se coloca en el vaso del nebulizador y se administra durante 10-20 minutos al día durante un máximo de 6 semanas. Las lesiones por aspiración no siempre requieren un tratamiento con antibióticos 11 y, en algunos casos, el uso de antiácidos junto con los cambios en el modo de alimentación (p. ej., colocando el comedero elevado) para el tratamiento de la disfunción laríngea o reflujo gastroesofágico, puede ser útil para aliviar la tos. Si se sospecha un síndrome de vómitos biliosos, se puede considerar la posibilidad de dar un poco de alimento al perro antes de dormir para que no tenga el estómago vacío durante un largo periodo de tiempo. Si se sospecha un problema gastrointestinal, se debe realizar una evaluación completa, incluyendo la determinación de vitamina B12/folato y la realización de una ecografía abdominal. 

En perros con bronquitis crónica se puede utilizar un tratamiento antiinflamatorio con corticosteroides para evitar la lesión continua de la mucosa y reducir la producción excesiva de secreciones. Se puede utilizar prednisona o prednisolona por vía oral en dosis relativamente altas al principio (0,5-1,0 mg/kg PO cada 12h durante 5-7 días) reduciendo posteriormente la dosis lo más rápido posible manteniendo el control de la tos. Algunos perros necesitan un tratamiento a días alternos durante periodos prolongados. Si se produce una exacerbación del proceso se aumenta la dosis de prednisona hasta controlar eficazmente los signos clínicos. Los animales que no se puedan controlar con glucocorticoides orales o que presenten demasiados efectos secundarios asociados al uso de corticosteroides, se pueden tratar con corticoides inhalados utilizando una mascarilla facial y una cámara espaciadora para su administración. En general, es preferible la administración de corticoides por inhalación frente a la vía oral para facilitar la pérdida de peso y disminuir otros efectos secundarios de los glucocorticoides, como el jadeo, ya que puede empeorar la inflamación de las vías respiratorias superiores. En un estudio, se evaluó el tratamiento con corticoides (propionato de fluticasona en un inhalador con cámara espaciadora a una dosis de 110 mcg/inhalación, 1 inhalación dos veces al día) en perros con enfermedad cardiaca de clase B2 o C según la ACVIM y con diagnóstico de broncomalacia según la evaluación clínica y los resultados de las pruebas de imagen, sin realizar una broncoscopia. En todos los perros se consiguió reducir al menos un 50% la tos, se observó una mejoría en la calidad de vida y los cuidadores expresaron su satisfacción por la facilidad del tratamiento 12. Este estudio puede sugerir que la administración inhalatoria de corticoides puede estar indicada en algunos perros con sospecha de broncomalacia, incluso en ausencia de un diagnóstico definitivo. 

Imagen de broncoscopia que muestra una marcada bronquiectasia con hiperemia

Figura 6. Imagen de broncoscopia que muestra una marcada bronquiectasia con hiperemia, adelgazamiento de las bifurcaciones bronquiales y aumento del espacio dentro de las vías respiratorias. 
© Lynelle R. Johnson 

En los perros que no respondan al tratamiento antiinflamatorio puede ser beneficiosa la adición de teofilina de liberación prolongada (10 mg/kg PO dos veces al día) para reducir el esfuerzo respiratorio y potenciar el efecto de los corticosteroides. Aunque este fármaco está clasificado como un broncodilatador, este mecanismo de acción no se produce en perros con bronquitis y broncomalacia, puesto que no hay una broncoconstricción activa. En su lugar, el mecanismo de acción de este fármaco podría deberse a los efectos sobre el calcio intracelular o al antagonismo de la adenosina. Los efectos secundarios de la teofilina incluyen ansiedad, anorexia y diarrea, pero si se introduce gradualmente se suele tolerar bien. Algunos perros con bronquitis o bronquiectasias presentan una acumulación excesiva de secreciones, pudiendo ser beneficiosa la nebulización salina para facilitar la evacuación de secreciones mucosas. Al igual que antes, se puede indicar a los cuidadores que adquieran un nebulizador adecuado y que utilicen viales de solución salina estéril una o dos veces al día para una mayor hidratación de las secreciones. 

En perros con colapso traqueal y broncomalacia puede ser necesaria la administración de un antitusígeno narcótico si, una vez controlada la inflamación, la tos persiste. El butorfanol (0,55 a 1,1 mg/kg PO, 2-4 veces al día) y la hidrocodona (0,22 mg/kg PO cada 6-12h) son los fármacos más utilizados; generalmente se administran con una mayor frecuencia en las fases iniciales de la enfermedad, para disminuir gradualmente su administración tras 24-48 horas. Al principio, el animal debe estar muy sedado para romper el ciclo de la tos, pero si la dosis de narcótico se mantiene alta el fármaco perderá su eficacia. Del mismo modo, si la dosis inicial del fármaco es baja y después se va aumentando, se generará adicción y el fármaco no controlará la tos eficazmente. Se puede considerar el uso de otros fármacos, como el tramadol (2-5 mg/kg PO 2-3 veces al día) o la gabapentina (5-10 mg/kg PO 2-3 veces al día), pero no son tan eficaces.

Por último, la obesidad es frecuente en la población canina en general y parece estar sobrerrepresentada en los animales con enfermedad respiratoria crónica. La obesidad dificulta la expansión pulmonar, reduce el espacio torácico y aumenta el trabajo respiratorio, lo que puede agravar la tos y el esfuerzo respiratorio. En estos casos se debe instaurar un programa de pérdida de peso, ya que la pérdida de peso por sí sola puede mejorar el intercambio gaseoso y reducir la tos. 

Imagen broncoscópica que muestra una marcada irregularidad epitelial y múltiples nódulos bronquíticos lisos y polipoides compuestos por infiltrados neutrófilos

Figura 7. Imagen broncoscópica que muestra una marcada irregularidad epitelial y múltiples nódulos bronquíticos lisos y polipoides compuestos por infiltrados neutrófilos. 
© Cortesía de la Dra. Jennifer Chan, Universidad de California, Davis.

El primer paso en un programa de este tipo consiste en la evaluación de la PCC. En un perro con una puntuación de la condición corporal ideal (5/9), las costillas y los huesos de la cadera se pueden palpar fácilmente y pueden ser visibles en perros de pelo liso; la cintura es evidente cuando se observa al perro desde arriba y de lado. Cada punto por encima del ideal, corresponde a un 10% más de sobrepeso. El segundo paso consiste en calcular las calorías que ingiere actualmente el perro para lograr la pérdida de peso reduciendo la ingesta de calorías. Se puede empezar aportando el 80% de las calorías que ingiera actualmente. También se puede utilizar la fórmula de las necesidades energéticas en reposo (NER), (70 x (peso corporal en kg)0.75) para determinar las calorías diarias necesarias. La administración de una dieta baja en grasas y restringida en calorías puede facilitar el seguimiento del programa de pérdida de peso al aumentar la saciedad y reducir el comportamiento de pedir o buscar alimentos 13. El alto contenido en fibra reduce la tendencia a comer demasiado y mejora la calidad de las heces. No obstante, se debe tener en cuenta que para alcanzar y mantener el peso adecuado con un objetivo de una pérdida de peso semanal del 1-2%, pueden ser necesarios varios meses; para lograr perder un 20% de peso pasando de una PCC de 6/9 a 4/9 se necesitarán 20 semanas, o 5 meses. Por lo tanto, es importante proporcionar unas pautas específicas a los cuidadores y llevar un seguimiento con regularidad para mejorar el cumplimiento del programa 14. También puede ser de ayuda brindar la posibilidad de ofrecer premios bajos en calorías, ya que así se aumenta la tasa de éxito general. Cuando sea posible, se debe fomentar la actividad aumentando gradualmente el ejercicio, pero se deben evitar el uso de collares y minimizar la exposición al calor y la humedad excesivos. 

Por último, cabe señalar que los perros con colapso traqueal cervical que no responden al tratamiento fármacológico y dietético agresivos pueden necesitar la colocación de anillos protésicos externos, para la estabilización de la tráquea, o la inserción de un stent interno en caso de colapso traqueal intratorácico. Actualmente se están investigando varios métodos para la estabilización individual de los bronquios.

Citología del lavado broncoalveolar que muestra una población predominante de neutrófilos
Citología del lavado broncoalveolar que muestra una inflamación principalmente linfocítica

Figura 8 (a) Citología del lavado broncoalveolar que muestra una población predominante de neutrófilos característica de la bronquitis crónica. La barra indica 15 µm. 
(b) Citología del lavado broncoalveolar que muestra una inflamación principalmente linfocítica; variante de la enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias, frecuente en perros con colapso respiratorio. La barra indica 10 µm.
© Lynelle R. Johnson 

Conclusión

La presentación clínica del perro con colapso traqueal o de las vías respiratorias suele ser relativamente característica, aunque para descartar una enfermedad infecciosa o inflamatoria concomitante y confirmar la localización y el grado de colapso de las vías respiratorias son necesarias la fluoroscopia y la obtención de muestras de las vías respiratorias. El control de la tos es más eficaz cuando se ha establecido un diagnóstico definitivo, pero hay numerosos motivos por los que esto no siempre se consigue. Puede que los cuidadores no comprendan el valor de realizar determinadas pruebas diagnósticas o que económicamente no se las puedan permitir. También es posible que teman procedimientos como la anestesia para la realización de técnicas de diagnóstico por imagen avanzadas o la obtención de muestras de las vías respiratorias y, en algunos casos, el veterinario puede tener las mismas preocupaciones; en estos casos se debe elegir el tratamiento más razonable con el que se pueda beneficiar al paciente sin perjudicarle. La obesidad se debe abordar de forma decisiva modificando la alimentación y el comportamiento. 

Referencias

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Lynelle R. Johnson

Lynelle R. Johnson

La Dra. Johnson se licenció por la Facultad de Veterinaria de la Universidad Estatal de Ohio en 1987 Leer más

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