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Veterinary Focus

Número de edición 26.2 Marketing y Ventas

¿Por qué es necesario que tu clínica veterinaria tenga un enfoque felino?

Fecha de publicación 25/02/2021

Escrito por Susan Little

Disponible también en Français , Deutsch , Italiano y English

Hace poco más de 50 años, se publicó un artículo en la revista Canadian Veterinary Journal que resumía todo el conocimiento que hasta entonces se tenía sobre la medicina felina. El artículo constaba de 10 páginas. Desde entonces, la medicina felina ha ganado notoriedad de forma continua; y en los años 70, en EE. UU., se fundó la primera clínica veterinaria exclusiva para gatos. Actualmente, los veterinarios pueden obtener la especialización en medicina y cirugía felina en muchos países y existen numerosas oportunidades de formación, incluyendo libros y artículos dedicados a la medicina felina. 

Una parte importante del manejo adecuado consiste en proporcionar la mayor comodidad posible al gato durante los procedimientos

Key points

A pesar de los grandes avances que se han producido en los últimos 50 años en medicina felina, todavía hay muchos propietarios de gatos que acuden mucho menos al veterinario que los propietarios de perro.


Adaptar los procedimientos y normas del centro veterinario considerando las necesidades del paciente felino beneficia tanto al animal como al propietario y al veterinario; para ello, el primer paso consiste en comprender la naturaleza única del gato.


Existen muchos detalles que pueden marcar la diferencia entre una clínica donde el gato es bien recibido y se siente tranquilo y una clínica que causa rechazo tanto al gato como al propietario.


El manejo cuidadoso del gato es esencial para el éxito en la clínica felina y hay varias formas de realizarlo correctamente.


Introducción

Hace poco más de 50 años, se publicó un artículo en la revista Canadian Veterinary Journal que resumía todo el conocimiento que hasta entonces se tenía sobre la medicina felina 1. El artículo constaba de 10 páginas. Desde entonces, la medicina felina ha ganado notoriedad de forma continua; y en los años 70, en EE. UU., se fundó la primera clínica veterinaria exclusiva para gatos. Actualmente, los veterinarios pueden obtener la especialización en medicina y cirugía felina en muchos países y existen numerosas oportunidades de formación, incluyendo libros y artículos dedicados a la medicina felina. Sin embargo, existe una discrepancia entre el avance de la medicina felina y el día a día de la clínica veterinaria. Aunque en muchos países el gato supera al perro en popularidad como animal de compañía, la mayoría de las clínicas veterinarias están orientadas al paciente canino. Además, según las estadísticas publicadas recientemente sobre la atención veterinaria felina, se pone de manifiesto la alarmante diferencia entre el número de actos clínicos en gatos y perros. Así por ejemplo, en EE. UU. las consultas felinas disminuyeron un 4,4% del año2006 al 2011, mientras que en este mismo periodo las actos clínicos caninos se incrementaron más de un 9% 2; estimándose que los gatos que reciben atención veterinaria regularmente son menos de la mitad de la población felina total del país (74 millones). En Canadá, en el 2011, solo un 46% de los propietarios de gatos acudieron a la clínica con su gato durante el año anterior, frente al 77% de los propietarios de perros 3. Aunque estos datos son decepcionantes también se pueden considerar como una oportunidad para mejorar la salud de los gatos y aumentar el negocio veterinario.

Existen numerosas y complejas razones que explican el declive en la atención veterinaria felina 4. Entre ellas se incluyen algunos aspectos como:

Dificultad para llevar al gato a la clínica.
Escasos conocimientos del propietario sobre la atención veterinaria básica necesaria para su gato.
Dificultad del propietario para reconocer los signos clínicos leves en el gato.
Percepción de que el gato se puede cuidar solo.
Convicción de que el gato de interior se encuentra protegido frente a la mayoría de las enfermedades.
Percepción del gato como animal de poco valor, puesto que muchas veces se adquiere accidentalmente o sin pagar por él.
Molestias y estrés del propietario relacionados con la experiencia en la clínica veterinaria.

¿Por qué tener una clínica cat friendly o amable con los gatos? 

A cualquier veterinario que tenga que tratar a un paciente felino le puede ser de ayuda comprender la naturaleza del gato y sus diferentes respuestas fisiológicas y comportamentales frente al estrés. El gato es un animal que está vinculado al entorno de su hogar y es raro que lo abandone por decisión propia. Cuando se obliga a un gato a permanecer en un entorno desconocido se le crea una situación de incertidumbre con respecto a su seguridad, causándole ansiedad y angustia. El gato prefiere evitar las situaciones de confrontación y peligro mediante la huida o el escondite, las cuales son estrategias difíciles de llevar a cabo cuando se encuentra en una clínica veterinaria. Es importante que la visita a la clínica sea lo más agradable posible para el gato y su propietario, y si es posible desde la primera consulta de cachorro o siendo joven. A esta edad es menos probable que el gatito sienta ansiedad durante la consulta, permitiendo que propietario y gato se vinculen con la clínica cuando la experiencia ha sido positiva. Esto es importante, puesto que algunos propietarios consideran que para su gato es peor tener una experiencia traumática en la clínica que la falta de atención veterinaria. Cuando en la clínica veterinaria se mantiene un enfoque dirigido a la creación de un entorno agradable para el gato y se utilizan las técnicas de manejo adecuadas, no solo se favorece el bienestar del gato y su atención veterinaria, sino que también se trabaja con estos pacientes de forma más segura y gratificante para el equipo veterinario. Además, la instauración de programas de salud a medida según las diferentes etapas de la vida del gato permite reconocer y tratar de forma temprana cualquier problema, mejorando la salud y el bienestar del paciente y estrechando el vínculo persona-mascota.

Reducción del estrés 

Los protocolos y procedimientos clínicos que tienen en cuenta las necesidades del gato son beneficiosos tanto para el paciente como para el negocio veterinario. El primer paso consiste en enseñar al propietario cómo debe transportar al gato a la clínica. En un estudio se indicó que el 58% de los propietarios de gatos afirmaba que el simple hecho de pensar en llevar al gato a la clínica era estresante (comparado con el 38% de los propietarios de perros) y el 38% creía que el gato odiaba tener que ir a la clínica (comparado con el 26% de los propietarios de perros) 5

Para reducir el estrés asociado con la visita a la clínica se debe comenzar tomando medidas en el propio hogar; el gato se debe ir acostumbrando al transportín y a los viajes desde las primeras etapas de su vida. En los trayectos en coche el gato debe ir dentro de su transportín, ya que por su seguridad no debe moverse libremente dentro del vehículo. No se debe introducir más de un gato en un transportín para evitar que por miedo se produzcan agresiones redirigidas o lesiones. Es preferible utilizar transportines duros que se puedan abrir por la parte superior y delantera, o transportines con la parte superior extraíble (Figura 1).

El transportín debe proporcionar al gato un espacio cerrado en el que se sienta seguro; si los laterales del transportín presentan aberturas se puede colocar una toalla o manta encima para que el gato tenga una mayor privacidad. También se puede impregnar una toalla con feromonas faciales felinas y colocarla dentro del transportín unos 15 minutos antes de introducir al gato (este período de tiempo permite que se evapore el alcohol del producto). Algunos consejos para desensibilizar al gato incluyen dejar el transportín abierto en la casa para que se vaya familiarizando con él, dar de comer al gato cerca o dentro del transportín, colocar en su interior catnip o juguetes, enseñar al gato a meterse en el transportín utilizando recompensas, y acostumbrar al gato al transportín y a los viajes en coche con trayectos cortos a lugares distintos a la clínica veterinaria. El gato debe acudir a la clínica con el estómago vacío para evitar que se maree durante el trayecto en coche; además, así mostrará un mayor interés por los premios que pueda recibir en la clínica. Para evitar el mareo a veces también puede ser necesario administrar ciertos fármacos, como por ejemplo, maropitant.

 
Lo ideal es que se pueda abrir gran parte del transportín.

Figura 1. Lo ideal es que se pueda abrir gran parte del transportín. © Susan Little

Clínicas amables con los gatos 

Al entrar en la clínica, el propietario debe sentirse bien recibido con muestras visibles de que el equipo veterinario cuida a los gatos; p.ej., se pueden colocar carteles con gatos, fotos que muestren al personal de la clínica con gatos e información específica sobre el gato. Todo el personal de la clínica que interaccione con el gato debe conocer sus cuidados generales, comportamiento, manejo, necesidades médicas y quirúrgicas, así como las diferentes razas felinas. En la clínica se pueden realizar sesiones especiales formativas sobre diabetes, prevención y tratamiento de la obesidad, sobre “gatitos”, etc. Se puede crear una sala de espera que sea agradable para el gato delimitando un área exclusiva a la que no puedan acceder los perros. Se pueden utilizar mesas o estanterías para que el propietario pueda colocar el transportín, evitando así que lo tenga que dejar en el suelo (Figura 2). Lo ideal es que el propietario pase a la consulta lo antes posible, puesto que es un lugar más tranquilo y menos estresante que la sala de espera. Reducir lo máximo posible el tiempo de espera disminuye el estrés tanto del gato como del propietario. Algunas clínicas han tenido éxito organizando las citas de consulta para atender exclusivamente a los pacientes felinos (p.ej., reservando una tarde a la semana o un sábado al mes).

Área de recepción para gatos cat friendly de un hospital veterinario de Tokio

Figura 2a. Área de recepción para gatos cat friendly de un hospital veterinario de Tokio con mesas para evitar colocar el transportín en el suelo, y mantas para cubrirlo. © Susan Little

También se comercializan muebles específicos para que el propietario deje su transportín mientras está en la sala de espera.

Figura 2b. También se comercializan muebles específicos para que el propietario deje su transportín mientras está en la sala de espera. © Susan Little

La consulta debe estar provista de todo el equipamiento necesario para trabajar con el paciente felino (Figura 3), evitando tener que abandonar el lugar para buscar el material que falte. Todo el material (p.ej., fonendoscopio, termómetro, etc.) se debe limpiar entre usos, no solo para reducir la transmisión de enfermedades, sino también para evitar que persista el olor de un paciente a otro. En la medida de lo posible, se puede reservar una de las consultas para atender exclusivamente a gatos. Una vez en la consulta, mientras el veterinario dedica todo el tiempo necesario a obtener la historia clínica hablando con el propietario, se debe dejar al gato con el transportín abierto para adaptarse, y si es posible, para que salga por propia iniciativa. El gato es un animal muy sensible a lo que ve (p.ej., otros gatos, otras mascotas), oye (p.ej., voces, ruido del material, timbres) y huele (p.ej., perfumes, desinfectantes, alcohol); siendo importante prestar atención a estos detalles para reducir la ansiedad. En la consulta se debe proporcionar un ambiente tranquilo y silencioso.

No hay ninguna norma que diga que todos los gatos se deban explorar encima de una mesa deacero inoxidable; muchos gatos se sienten más cómodos en su propio transportín (desmontando la parte superior), en brazos, en el suelo, en una estantería, en la repisa de una ventana, en una caja o cesta, o incluso en la misma báscula donde se han pesado. La superficie de la mesa de exploración se puede cubrir con algún material lavable antideslizante, colocando, por ejemplo, una alfombrilla de baño. En muchos casos es conveniente utilizar mesas de exploración diferentes a las tradicionales, como las mesillas que se pueden encontrar en tiendas de muebles para el hogar o mesas hechas a medida con diferentes formas. Siempre que sea posible se debe dejar al gato con la toalla o tela que se haya utilizado para el transporte. En la sala de espera, consulta y resto de áreas donde permanezca el gato se deben colocar difusores eléctricos de feromonas faciales felinas. La seguridad es muy importante, por lo que hay que evitar que el gato pueda escaparse por las ventanas o puertas abiertas, o bien, quedarse atrapado en algún lugar inaccesible. 

Los procedimientos sencillos como el corte de uñas, la medición de la presión arterial, la obtención de muestras de sangre u orina se deben realizar preferentemente en la misma consulta para no tener que trasladar al gato a otras áreas. Es preferible que el personal de la clínica entre en la consulta a tener que mover al gato a otra sala a la que tenga que acostumbrarse de nuevo. Si el propietario no se siente cómodo observando cómo se realiza un procedimiento puede ser conveniente hacerlo pasar a la sala de espera hasta la finalización del mismo.

 
Una consulta felina debe proporcionar información importante sobre gatos.

Figura 3. Una consulta felina debe proporcionar información importante sobre gatos y debe estar totalmente equipada y con todo el material al alcance del veterinario. © Susan Little

Susan Little

A cualquier veterinario que tenga que tratar a un paciente felino le puede ser de ayuda comprender la naturaleza del gato y sus diferentes respuestas fisiológicas y comportamentales frente al estrés.

Susan Little

Manejo del gato 

El manejo suave y delicado es parte esencial del éxito de la clínica felina 6. Es mucho más probable que un propietario vuelva a la clínica veterinaria si en la primera visita aprecia que el equipo de la clínica sabe cómo manejar al gato y lo hace con cuidado. Además, a muchos miembros del equipo veterinario no les agrada trabajar con gatos cuando carecen de la habilidad y del equipamiento necesarios para manejarlos correctamente. Suelen temer que el gato les pueda lesionar y transmitir zoonosis y les causa insatisfacción no poder proporcionar eficientemente los cuidados necesarios cuando el paciente es de difícil manejo. En el peor de los casos, puede que sea muy complicado, o incluso imposible, realizar una exploración física, obtener una muestra para laboratorio o realizar determinadas pruebas diagnósticas como radiografías. Por otro lado, el propio estrés y miedo del gato pueden afectar a los resultados de las pruebas (Tabla 1).

 

Tabla 1. Efectos del miedo y del estrés en los resultados de pruebas diagnósticas en el gato.
Hiperglucemia por estrés
Hipertensión por el efecto “bata blanca”
Linfocitosis y neutrofilia
Aumento del pH urinario
Hipopotasemia


Atrás quedaron los tiempos en los que para manejar a un gato asustado o a la defensiva se utilizaban enormes guantes de protección o se sujetaba fuertemente al gato por el pliegue de la nuca. La clave para manejar con éxito al gato reside en la comprensión de su comportamiento. En la mayoría de los casos, los comportamientos problemáticos que tienen lugar en la clínica veterinaria se deben al miedo o al dolor. La confrontación física para resolver conflictos es el último recurso de la mayoría de los gatos, puesto que primero intentan evitarlos o escaparse. Cuanto mayor control tenga el gato durante la visita a la clínica, menor será su resistencia y agresividad al manejo, mayor será la tolerancia a procedimientos y se obtendrán mejores resultados. Para poder explorar adecuadamente a un gato con ansiedad, en muchos casos puede ser útil cubrir la cabeza con una toalla para que no tenga a la vista personas y lugares desconocidos, lo cual puede ayudar a reducir el miedo. Hay que acercarse al gato con suavidad y hablarle tranquilamente. Se debe evitar el contacto visual, puesto que la mirada fija se considera un signo de confrontación. La mejor estrategia para el manejo adecuado del gato consiste en emplear una sujeción mínima; y con tal fin se han publicado diversas técnicas de contención utilizando toallas para envolver al gato. En cualquier caso, siempre que se realicen varios procedimientos se debe comenzar por el menos invasivo, dejando para el final aquel que pueda causar mayor estrés. Se pueden utilizar recompensas (pidiendo permiso al propietario), como juguetes o comida (Figura 4), para premiar el buen comportamiento del gato, siendo siempre preferible ignorar que corregir el mal comportamiento. 

En la ficha del paciente siempre se debe registrar información sobre el manejo, indicando la técnica que mejor funcionó así como todo lo que se deba evitar. Para no tener prisa atendiendo a un gato con estrés o ansiedad es útil reservar más tiempo para las consultas de este tipo de pacientes. Si todo lo mencionado anteriormente no funciona en un paciente, se debe considerar la sedación antes que intentar manipularlo con fuerza y con la posibilidad de vivir un incidente traumático para todos los implicados.

 

 
Para reducir el estrés en la consulta es útil proporcionar al gato juguetes o premios que le atraigan.

Figura 4. Para reducir el estrés en la consulta es útil proporcionar al gato juguetes o premios que le atraigan. © Susan Little

Atención al propietario 

Los gatos no son los únicos que sufren ansiedad durante la visita a la clínica veterinaria. El propietario que entra en la consulta con el gato también siente cierto temor que puede afectar a su propia conducta. Algunos consejos que pueden ayudar a reducir la ansiedad del propietario en la consulta son:

Pedir al propietario que evite ciertos comportamientos típicos humanos que, con la intención de tranquilizar al gato consiguen, más bien aumentar su ansiedad. Por ejemplo, cuando agarran al gato, lo hablan o miran a la cara, invaden su espacio personal o lo molestan. Algunos de los sonidos que utilizan los propietarios para tranquilizar o calmar al gato (como “shhhh”) pueden parecerse al sonido de otro gato.
Cuando el propietario regaña al gato, por ejemplo, físicamente dándole golpecitos en la cabeza o hablando fuerte, se puede asustar todavía más, provocando una respuesta de pelea o huida. Tanto los propietarios como el equipo veterinario deben recordar que aunque el gato sea un miembro de la familia, no por ello es una persona y no entiende de medidas de disciplina.
Muchas veces es útil indicar al propietario que no manipule al gato dentro del transportín ni lo saque hasta tener todo preparado y se lo solicite expresamente el personal de la clínica.

Una vez finalizada la visita, un miembro del equipo de la clínica puede realizar los trámites finales y el pago en la propia consulta o bien, el propietario puede ir a la recepción a realizar los trámites mientras el gato permanece en la consulta dentro de su transportín.

Hospitalización 

La experiencia del gato durante la hospitalización se puede mejorar de muchas maneras. El gato puede requerir la hospitalización, bien sea para realizar un procedimiento electivo estando sano, o bien para la investigación diagnóstica y tratamiento de una enfermedad (Figura 5) 7. Las jaulas de hospitalización de los gatos deben situarse, siempre que sea posible, en una sala diferente a la de los perros. Además, se deben colocar las jaulas de tal manera que los gatos no puedan verse entre sí. La jaula debe amortiguar el ruido y mantener el calor, además se puede colocar en su interior la ropa de cama o mantas que el gato utilice en su casa. Se debe proporcionar una caja en la que se pueda esconder y que sea lavable o desechable, por ejemplo, una caja de cartón. Si se dispone del suficiente espacio se puede colocar dentro de la jaula el transportín del gato con la puerta frontal abierta o retirada, evitando orientar la hacia el frente de la jaula para así proporcionar privacidad al gato. La jaula debe ser lo suficientemente grande para permitir que el comedero y el bebedero se mantengan lo más lejos posible del arenero. Unos 15 minutos antes de introducir al gato en la jaula se puede rociar la manta o cama con feromonas faciales felinas; así se favorece el apetito y el comportamiento normal 8.

Puesto que el gato evolucionó en entornos desérticos, es conveniente que la temperatura ambiente sea algo superior a la que se suele establecer para las personas, siendo necesario para ello utilizar ropa de cama para que se pueda aislar y meter en su interior. Muchos gatos no comen adecuadamente debido al estrés asociado a la hospitalización; mejorar el entorno de la jaula, especialmente proporcionando lugares donde ocultarse, puede favorecer el consumo de alimento, pero también es fundamental identificar y tratar las náuseas y el dolor. Además, el propietario puede proporcionar la comida para no tener que ofrecer al gato un alimento nuevo durante la hospitalización.

 
Una parte importante del manejo adecuado consiste en proporcionar la mayor comodidad posible al gato durante los procedimientos.

Figura 5. Una parte importante del manejo adecuado consiste en proporcionar la mayor comodidad posible al gato durante los procedimientos, p.ej., al administrar fluidoterapia subcutánea. © Susan Little

Otras sugerencias

Existen muchas fuentes de información sobre la clínica felina al alcance del veterinario. En varios países se puede acceder a los programas desarrollados por las asociaciones International Cat Care (www.icatcare.org) y American Association of Feline Practitioners (www.catvets.com) para ayudar al veterinario a tener más clientes felinos y a mejorar la calidad de la atención veterinaria al gato. Mediante la participación en estos programas las clínicas pueden optar al reconocimiento Cat Friendly Practice o Cat Friendly Clinic con el que se designa a clínicas amables con los gatos. Estos programas también ofrecen muchos recursos para la formación del personal, formación continuada y ayuda para la comunicación en redes sociales (p.ej., Facebook, Twitter y Pinterest); los propietarios participan bastante en estos medios, y por tanto, es interesante que la clínica tenga este tipo de comunicación para difundir su conocimiento en medicina felina así como su objetivo de lograr que la experiencia en la clínica, tanto del gato como del propietario, sea cada vez mejor. 

 

Lo último en atención veterinaria felina

La atención veterinaria felina llega a su máxima especialización con las clínicas veterinarias dedicadas exclusivamente a gatos. En Norteamérica ya existen cientos de este tipo de clínicas y este concepto está creciendo en popularidad en Europa y Asia. Las clínicas veterinarias exclusivas para gatos tienen muchas ventajas, como por ejemplo, poder contar con todo el personal especialmente interesado en el gato y con capacidad para manejarlo correctamente. Los gatos son más pequeños que los perros por lo que estas clínicas suelen ser más pequeñas que las tradicionales, siendo esto especialmente importante en zonas donde los precios de las propiedades son muy elevados. Se necesita un equipamiento más limitado, así como menor stock de fármacos y suministros. Además, las clínicas exclusivamente felinas pueden proporcionar una atención más especializada, puesto que su presupuesto se centra en una sola especie, pudiendo invertir en más equipamiento específico. 

Otra posibilidad de ofrecer atención veterinaria más personalizada consiste en proporcionar el servicio veterinario a domicilio. El veterinario y el auxiliar (o cualquier persona del equipo con la formación adecuada) pueden proporcionar la mayoría de los cuidados preventivos en el propio hogar del gato. También se pueden realizar ciertos procedimientos; generalmente se pueden obtener en caso necesario muestras de sangre y orina, además de la eutanasia, agradeciendo el propietario que se pueda realizar en el domicilio. Este tipo de visitas proporciona muchas ventajas para el propietario y su gato, al no ser necesario abandonar un entorno familiar ni tener que desplazarse a la clínica con el estrés que conlleva. Además, algunos propietarios tienen problemas para moverse o desplazarse a la clínica, o simplemente no tienen tiempo para acudir a la consulta, especialmente cuando hay mucho tráfico o la distancia es larga. El veterinario también tiene ventajas; las visitas a domicilio (realizadas correctamente) pueden proporcionar un ambiente relajado con más tiempo para obtener la historia clínica y realizar la exploración física. Además, el veterinario puede evaluar el entorno del gato, algo particularmente importante cuando existen problemas de comportamiento o eliminación inapropiada. Sin embargo, también existen algunos inconvenientes, especialmente cuando el gato padece una enfermedad y es necesario trasladarlo a la clínica para realizar pruebas de diagnóstico o un tratamiento determinado.

Independientemente del tipo de clínica veterinaria, cualquier veterinario que atiende a gatos es un veterinario felino. Siguiendo el consejo de la reconocida veterinaria felina Bárbara Stein “los gatos no son perros pequeños” y dada la cantidad de recursos disponibles, todos los veterinarios pueden implementar medidas en su clínica para mejorar la atención felina y la experiencia del gato, del propietario y del personal veterinario.

 

References

  1. Graham JEB. An outline of feline medicine. Can Vet J 1961;2:257-260, 282-287. 

  2. AVMA. US pet ownership and demographic sourcebook. Schaumburg, Ill: AVMA, 2012. 

  3. Canada’s Pet Wellness Report, CVMA & Hill’s Pet Nutrition, 2011. Available at: https://www.canadianveterinarians.net/documents/canada-s-pet-wellness- report2011. Accessed 29th Feb 2016. 

  4. Lue TW, Pantenburg DP, Crawford PM. Impact of the owner-pet and client-veterinarian bond on the care that pets receive. J Am Vet Med Assoc 2008;232:531-540.

  5. Volk JO, Felsted KE, Thomas JG, et al. Executive summary of the Bayer veterinary care usage study. J Am Vet Med Assoc 2011;238(10):1275-1282. 

  6. Rodan I, Sundahl E, Carney H, et al. AAFP and ISFM Feline-Friendly Handling Guidelines. J Feline Med Surg 2011;13:364-375. Available at: http://www. catvets.com/guidelines/practice-guidelines. Accessed 29th Feb 2016.

  7. Carney HC, Little S, Brownlee-Tomasso D, et al. AAFP and ISFM Feline- Friendly Nursing Care Guidelines. J Feline Med Surg 2012;14:337-349. Available at: http://www.catvets.com/guidelines/practice-guidelines. Accessed 29th Feb 2016.

  8. Griffith CA, Steigerwald ES, Buffington CAT. Effects of a synthetic facial pheromone on behavior of cats. J Am Vet Med Assoc 2000;217(8):1154-1156.

Susan Little

Susan Little

Susan Little, Clínica Veterinaria Bytown Cat Hospital, Ottawa, Canadá Leer más

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