Revista veterinaria científica internacional para el profesional de los animales de compañía

Número de edición 2 Marketing y Ventas

Ser un buen veterinario (Parte 1)

Fecha de publicación 28/04/2021

Escrito por Philippe Baralon , Antje Blättner , Pere Mercader y Mark Moran

Disponible también en Français , Deutsch y English

“Si tu única herramienta es un martillo, todos los problemas se parecen a un clavo”. En esta parte abordaremos los elementos necesarios para que seas un “buen veterinario” y tengas una mayor confianza en tus decisiones clínicas.

Ser un buen veterinario

Puntos clave

El título de veterinaria es el pasaporte para acceder a muchas oportunidades de trabajo diferentes. Si no estás seguro del trabajo más adecuado para ti, no tengas miedo en probar con alguno y, si no funciona, sigue adelante.


Existen varios métodos que pueden ayudarte a tener una mayor confianza en ti mismo y a tomar las decisiones clínicas adecuadas. 


Introducción

Como veterinario tienes la posibilidad de elegir entre una gran variedad de trayectorias profesionales en las cuales te puedes embarcar. Esta elección debe realizarse con prudencia, porque actualmente las áreas en las que se desarrolla la actividad veterinaria suelen ser muy especializadas y aunque no es completamente imposible pasar de un área a otra, al menos, no es deseable. Cambiar de un área de veterinaria a otra, como por ejemplo, de la clínica de pequeños animales a la clínica de grandes animales supone una pérdida del conocimiento adquirido y tener que, en parte, “comenzar de nuevo”. Antes de decidir el campo en el que te gustaría trabajar dentro de la veterinaria clínica, tómate un tiempo para:

  • Pensar en tus metas: ¿dónde te ves dentro de cinco o diez años?, ¿qué cambios se avecinan en tu ámbito preferido de la profesión veterinaria?, ¿cómo van a afectar dichos cambios a tu trabajo diario?
  • Obtener algunos conocimientos y experiencias en las áreas que más te gustan: por ejemplo, trabajando como voluntario en dichas áreas con el objetivo de tomar una decisión informada sobre tu carrera profesional. De esta manera, puedes tener una valiosa información que, sin duda, no se consigue leyendo y solamente se puede obtener mediante la propia experiencia.

Dicho esto, aunque mediante la lectura no puedas obtener toda la información necesaria, sí te pueden servir algunos buenos consejos que te ofrecemos en este capítulo, así como algunos pasos que puedes seguir para tener el mejor comienzo posible en tu carrera como veterinario clínico.

 

Elige el ámbito en el que quieres trabajar

La primera decisión general que tienes que tomar es si quieres trabajar con pequeños animales, como el gato y el perro, o con grandes animales, como la vaca y el caballo. Si no estás seguro de hacia dónde orientar tu futuro, te proporcionamos algunos factores clave a tener en cuenta (Recuadro 1). 
 
Recuadro 1
Consejos prácticos a la hora de considerar tus opciones
  •  Como todo principiante no sabes dónde puedes encajar
  • Investiga – cuanto más, mejor
  • Prueba todo – no tienes qué perder
  • Si estás indeciso – sigue avanzando
  • Fundamenta tus decisiones en tus propias experiencias

 

Piensa en los animales con los que te gustaría trabajar

La medicina de pequeños animales consiste en proporcionar servicios y soluciones a las mascotas que viven en el hogar, las cuales desempeñan la función de proporcionar compañía, considerándose como un miembro más de la familia, incluso como un hijo o pareja. La experiencia de trabajar con grandes animales es muy diferente, puesto que el veterinario ejerce más como director responsable de la salud del ganado vacuno o porcino, o como médico y asesor en caso de trabajar, por ejemplo, con caballos (Figura 1).

Los veterinarios que actualmente intentan abarcar todos estos campos se pueden considerar en cierto modo una especie en extinción, en gran medida porque sufren mucho estrés tratando de estar actualizados manteniendo el ritmo de los especialistas en las diferentes áreas.

 
 
Figura 1. La clínica de grandes animales requiere un tipo de conocimientos específicos muy diferente al de la clínica de pequeños animales. El veterinario de grandes animales ejerce más como el director responsable de la salud del ganado vacuno o porcino. © Shutterstock

Piensa en el entorno en el cual vas a trabajar

Si eliges embarcarte en la clínica de grandes animales tienes que tener en cuenta que estarás trabajando al aire libre, bajo todo tipo de condiciones climáticas, a cualquier hora del día y de la noche, desplazándote largas distancias diariamente y estando la mayor parte del tiempo solo. También es importante tener en cuenta los aspectos legales, puesto que en la mayoría de los países, la reglamentación sobre el tratamiento de los animales destinados a consumo humano es cada vez más compleja, lo cual afecta a la forma de trabajar de los veterinarios. Los veterinarios suelen dedicar cada vez más tiempo a las tareas administrativas y organizativas; lo cual puede influir significativamente en la satisfacción del trabajo y en la progresión profesional.

En la clínica de pequeños animales es más frecuente trabajar dentro de un equipo formado por los veterinarios y el personal de apoyo, como el de recepción y los auxiliares técnicos. Los animales se trasladan a la clínica, por lo que puedes controlar tu horario y el entorno más fácilmente, aunque también puede haber urgencias y visitas a domicilio, siendo cada vez más conocidas, en algunos países, las clínicas veterinarias móviles. Al igual que en el caso de los grandes animales, tratar a los animales de compañía en un lugar diferente a la clínica puede dificultar la manipulación del animal, y además, siempre conlleva limitaciones desde el punto de vista diagnóstico. Estos son algunos factores que deberías considerar antes decidir trabajar como veterinario a domicilio o ambulante.

 

Piensa en la mentalidad de los propietarios con los que te vas a encontrar

A la hora de elegir tu trayectoria veterinaria también debes considerar otro aspecto importante con el que tendrás que lidiar en tu día a día, como es el de la mentalidad del propietario. La mentalidad de los propietarios de grandes animales es muy diferente a la de los propietarios de pequeños animales. Los propietarios de ganado viven de la cría y/o mantenimiento de los animales para la producción de carne y/o leche, mientras que los propietarios de mascotas mantienen a sus animales como un miembro más de la familia (excepto perros de guarda u otros animales utilizados para fines comerciales). La finalidad tan diferente con la que se tienen los animales conlleva también una demanda muy diferente de servicios veterinarios. Como veterinario de grandes animales tendrás que manejar principalmente al ganado, por lo que hay que decidir si compensa o no el tratamiento de un único animal, y por tanto, si este se debe sacrificar o no, puesto que un tratamiento complejo o sofisticado probablemente no sea rentable.

Aunque pueda parecer que al propietario de una mascota cada vez le preocupa más el aspecto económico, la mayoría de las decisiones diagnósticas y terapéuticas de la clínica de pequeños animales no se basan únicamente en el precio. ¡Se trata de un contexto mucho más emocional! Por tanto, tratar las emociones y expectativas poco realistas y tan frecuentes de los propietarios es gran parte de la actividad de la clínica de pequeños animales; algo para lo que en el día a día no todos los veterinarios están preparados.

 

¿Clínica general o especializada?

Un nuevo sistema de valores ha ido ganando notoriedad, primero en las facultades y consiguientemente después en los veterinarios más jóvenes, situando al “especialista” en la cima de la jerarquía profesional, muy por encima del veterinario generalista “a secas”. Es importante comprender que ambas formas de ejercer la profesión son muy diferentes y lo más importante es dedicarse a lo que mejor se corresponde con las aspiraciones personales y profesionales de cada uno.
 
Los veterinarios generalistas se centran en la medicina preventiva, incluyendo la revisión del estado de salud del animal, así como la asistencia médica y quirúrgica básicas, lo cual se puede realizar en buenas condiciones en la mayoría de las clínicas veterinarias. La medicina general abarca, por tanto, a todas las disciplinas y requiere una amplia competencia profesional y el mantenimiento de un enfoque “multidireccional” para el continuo desarrollo profesional. El propietario que acude a la clínica general es un propietario que deposita su confianza en el veterinario.
 
Los veterinarios especialistas se dedican a una única disciplina, realizando un manejo médico y/o quirúrgico para el que se requiere tener una habilidad y/o conocimientos técnicos específicos y/o un personal determinado, y por tanto, estas condiciones solo se pueden dar en un número reducido de clínicas u hospitales. La medicina especializada implica el profundo conocimiento de una única disciplina y por tanto, se necesita mantener un enfoque muy dirigido hacia la especialidad para el continuo desarrollo profesional.
 
Ambas posibilidades de ejercer veterinaria no se pueden comparar en términos de habilidades técnicas o científicas puesto que, como es de esperar, los especialistas son más competentes en un área determinada, pero tienen un conocimiento mucho más limitado en el resto de las áreas.

Mark Moran

La medicina especializada implica el profundo conocimiento de una única disciplina y por tanto, se necesita mantener un enfoque muy dirigido hacia la especialidad para el continuo desarrollo profesional.

Mark Moran

También existen claras diferencias en cuanto a las relaciones interpersonales;

  • Los veterinarios generalistas interactúan principalmente con los propietarios y para que su competencia técnica sea efectiva necesitan dominar la comunicación con ellos, puesto que así se aseguran de la compresión por parte del propietario de la situación de su mascota, y de una mayor motivación para seguir las indicaciones del tratamiento;
  • Los especialistas se comunican principalmente con el veterinario generalista que les ha remitido el caso, aunque no por ello esto se convierte en una tarea más sencilla (Figura 2). También pueden interactuar con el propietario del animal, aunque existen grandes diferencias al respecto entre un especialista y otro.
 
Figura 2. Si decides convertirte en un especialista y tienes habilidades para la comunicación, podrás ser ponente en congresos veterinarios. © Matej Kastelic

Las diferencias más importantes entre generalistas y especialistas se ponen de manifiesto durante el desarrollo de la carrera profesional, particularmente, al inicio de la misma.

  • Es de esperar que un veterinario generalista pueda ejercer tan pronto como obtenga su título, pudiendo trabajar inmediatamente en una clínica veterinaria. Obviamente, esto no significa que tenga todas las habilidades necesarias, por lo que debe continuar su formación de manera intensiva durante los primeros años. Durante el resto de su carrera profesional, el veterinario generalista tiene que seguir un camino particularmente complicado para mantener un continuo desarrollo profesional, puesto que debe abarcar una gran variedad de áreas disciplinarias. Aunque los generalistas deben poseer un elevado nivel de competencias técnicas, manteniéndolo a lo largo de su carrera, para poder progresar en su carrera profesional necesitan tener otras capacidades incluyendo las interpersonales, empresariales y directivas, las cuales son necesarias para incorporarse e integrarse en un equipo, liderar a compañeros, etc. Además, para que el veterinario generalista progrese profesionalmente es necesario que adquiera conocimientos más avanzados sobre gestión y administración, los cuales le permitirán responsabilizarse de una actividad o clínica de la organización donde trabaje. Por último, el veterinario generalista que se convierte en socio de una clínica o que crea o compra la suya propia necesitará ser capaz de gestionar todo un negocio.
  • Los veterinarios que quieren especializarse siguen un programa de formación reconocido a nivel internacional, prolongando sus estudios mediante la realización de un internado, seguido de un periodo de “aprendizaje” como residente bajo la tutela de un especialista cualificado, y posteriormente, tienen que superar el examen correspondiente a dicha especialidad (más información en http://ebvs.eu/colleges). Con esto el programa de formación inicial se prolonga de cuatro a cinco años. Consecuentemente, la primera parte de la carrera profesional es esencialmente técnica y científica. No obstante, no hay que olvidar otras capacidades, como las interpersonales, empresariales y directivas. La progresión profesional restante puede ser completamente técnica y científica, por ejemplo, asumiendo varias funciones en diferentes clínicas, o, menos frecuentemente, puede incluir también algún elemento de gestión y administración al convertirse en socios de una clínica. Es raro que inicialmente los especialistas monten una clínica nueva o la compren debido a los costes asociados.

Cada una de las posibles formas de progresión profesional, definidas anteriormente, tiene unas consecuencias financieras diferentes: durante la primera parte de la carrera profesional, los especialistas ganan mucho menos dinero que los generalistas, aunque las condiciones de trabajo de los generalistas son más duras. Después, las diferencias entre ambos son menos acusadas, dependiendo más del tipo de estructura que tenga el lugar de trabajo. Los especialistas particularmente brillantes suelen ganar más, pero algunos generalistas pueden conseguir un salario alto, particularmente cuando asumen una responsabilidad adicional o establecen su propia clínica.

Por último, estas diferencias que existen entre ambas formas de ejercer sirven para resaltar que la decisión por una u otra, no debe basarse en ningún sistema de valores culturales o en una visión “romántica”, sino que debería ser, siempre que sea posible, una decisión informada fundamentada en las aspiraciones y capacidades personales.

 

Adquirir experiencia clínica

Tanto para el veterinario recién titulado como para el veterinario que cambia de área en su trayectoria profesional, es muy importante tener experiencia de la “vida real” en la clínica, independientemente de lo extensa o compleja que haya sido la formación en la facultad (Figura 3). Este momento también representa una gran oportunidad para conocer de primera mano la realidad de tu trabajo diario y poder confirmar si tu elección es la correcta. A menudo, el primer paso para iniciar la trayectoria profesional elegida consiste en obtener experiencia de campo. A veces, este es un requisito para determinadas ofertas de trabajo y siempre es un valor y una gran ventaja para optar a tu primer empleo. Ser proactivo y buscar y aprovechar las oportunidades demuestra a cualquier futuro empleador iniciativa, empuje y la mentalidad adecuada para afrontar los desafíos diarios de ser veterinario. Además, muchas veces, a los voluntarios que han trabajado cierto tiempo en el equipo de la clínica y han demostrado un buen desempeño y una actitud adecuada se les ofrece un puesto remunerado en la clínica.
 
Figura 3. Muchas veces, el primer paso de la carrera profesional elegida consiste en adquirir experiencia clínica. © Shutterstock

Busca opciones

La experiencia clínica muchas veces se adquiere trabajando como voluntario o realizando un internado, aunque a veces puedes tener la oportunidad de encontrar un trabajo remunerado que te permita ganar experiencia sin tener que asumir, al menos en un principio, mucha responsabilidad.

Antes de solicitar un trabajo como voluntario, debes tener claro el área en la que quieres concentrar tu carrera profesional. Por ejemplo, si quieres trabajar como veterinario generalista de pequeños animales, deberías buscar las opciones posibles dentro de ese ámbito.

Puedes utilizar internet y otros recursos para buscar las oportunidades de colaboración en clínicas que se encuentren cerca de tu casa o a una distancia razonable como para poder ir diariamente. Sin embargo, si tu meta es ser un traumatólogo o cardiólogo de pequeños animales, es probable que para trabajar como voluntario en una clínica especializada tengas que desplazarte más. En cualquier caso, siempre es una buena idea empezar “desde abajo” con el objetivo de adquirir experiencia en la clínica general y luego pasar a la especialización.

 

Philippe Baralon

Ser proactivo y buscar y aprovechar las oportunidades demuestra a cualquier futuro empleador iniciativa, empuje y la mentalidad adecuada para afrontar los desafíos diarios de ser veterinario.

Philippe Baralon

Sé proactivo

Cuando hayas identificado las clínicas en las que te gustaría trabajar voluntariamente, necesitarás preparar una solicitud indicando tus credenciales y logros académicos, junto con una foto tuya de aspecto profesional. También debes pensar en la duración de tu “aprendizaje”, siendo recomendable un mínimo de tres meses.

El siguiente paso consiste en contactar con las clínicas en cuestión y concertar una cita para una entrevista personal con el responsable del personal o con el propietario de la clínica. Deberías intentar presentarte personalmente y explicar tu solicitud como veterinario voluntario que está buscando la oportunidad de adquirir experiencia clínica. Únicamente deberías enviar tu solicitud por correo postal o electrónico cuando no exista otra alternativa.
 

Revisa tu elección

Conviene tener, si es posible, varias opciones a elegir porque así podrás comparar las diferentes ofertas. A continuación te damos algunos puntos importantes que deberías tratar durante tu entrevista:

  • ¿Tiene experiencia la clínica en la formación de voluntarios o incluso un plan específico?
  • ¿Qué es lo que tu jefe/equipo espera de ti? Por ejemplo, ¿te permiten desempeñar tareas sencillas que se ajustan a tus habilidades?
  • ¿Cuál será tu horario? ¿Tienes que estar presente o atender en horario de urgencias?
  • ¿Existe alguna retribución y/o compensación por los gastos de viaje?
  • ¿Cuál es el tiempo mínimo y máximo de las estancias voluntarias en la clínica?

 Trata de estar relajado y siéntete con libertad para formular cualquier otra pregunta importante para ti. No hay preguntas estúpidas; ¡recuerda que eres un principiante! Toma notas durante la entrevista y finaliza la misma acordando cuándo y cómo te comunicarán si te aceptan en la clínica, a no ser que la impresión de los dos haya sido tan buena que en ese mismo momento acordéis empezar a trabajar. Nunca te vayas de la clínica sin saber cómo se va a tramitar tu solicitud. A continuación, tómate un tiempo para revisar tus anotaciones y cómo te has sentido durante la entrevista, de manera que si tienes la suerte de recibir una oferta puedas reflexionar si se trata de una clínica donde te sentiste bien acogido como compañero y puedes adquirir una experiencia valiosa con alguien que te deje seguir de cerca su trabajo. Deberías tratar de mantenerte alejado de las personas y clínicas que dan la impresión de que te consideran simplemente como alguien que va por libre y que no hace falta integrar en el equipo. En estos casos, generalmente, no merece la pena que les dediques tu tiempo, aunque estés algo desesperado por conseguir un trabajo ¡porque seguro que te llegarán mejores opciones!

Ganar confianza para tomar tus propias decisiones clínicas

Todos los inicios son difíciles, especialmente cuando trabajas en una profesión en la que es necesario tomar muchas decisiones en el día a día – decisiones que pueden tener consecuencias de gran alcance. Sentir el peso de la responsabilidad de la salud y bienestar de un animal es un reto en el que todavía no tienes mucha experiencia profesional. Afortunadamente, puedes tomar medidas para ganar confianza en la toma de decisiones clínicas.


¡Consigue un buen mentor!

Con suerte, trabajarás en un entorno bajo la tutela del mentor que te hayan asignado para ayudarte a dar los primeros pasos como veterinario. Contar con un mentor que te forme y guíe es un buen comienzo para tu carrera profesional, por lo que deberías preguntar sobre esta posibilidad durante la primera entrevista de trabajo. Si ya has empezado a trabajar, pero no te han asignado a nadie con experiencia para que sea tu instructor, deberías buscarlo entre el personal del equipo veterinario. Si te das cuenta de que a ningún compañero realmente le preocupa que necesites ayuda u orientación en tu trabajo, sinceramente, deberías pensar en cambiar de trabajo. En este momento de tu trayectoria profesional es crucial tener una orientación y apoyo, puesto que de lo contrario, puedes tener permanentemente una baja autoestima en la toma de decisiones clínicas.
 
Una vez conseguido un mentor o “instructor clínico”, deberías mantenerte en contacto estrecho con él y programar reuniones de forma regular, hasta que te sientas con mayor seguridad trabajando solo. Puedes ayudar a tu mentor en su labor comentándole cómo recibes mejor sus consejos (hablando, por escrito, supervisando) y dile con sinceridad cuáles son tus fortalezas y debilidades.
 

Aprende de los errores

Cuando estés aprendiendo algo nuevo, siempre debes tener presente que se van a producir errores – sin importar lo bien formado que estés y lo obediente que seas – y que representan una gran oportunidad para aprender de ellos si los manejas de forma profesional. Sé sincero contigo mismo y admite los errores para después poder analizarlos con detenimiento. Examina junto con tu mentor el hecho que te llevó al error o a tomar una decisión menos óptima. Analiza los casos clínicos paso a paso para revisar tu diagnóstico y las decisiones tomadas, y habla sobre ello con tu supervisor o alguien del equipo de confianza. Intenta identificar cualquier circunstancia, aparte de la inexperiencia, que pudo afectar a tu decisión inicial. Quizá estabas distraído, bajo estrés o incluso te encontrabas mal; estos factores externos una vez identificados podrán eliminarse eficazmente.
 
Recuerda que también hay algunos factores que se escapan de tu control y sobre los que no puedes ejercer ninguna influencia, como por ejemplo, los factores relacionados con el estado interno del animal y que no puedes detectar realizando el procedimiento diagnóstico rutinario con el equipo y material a tu disposición. En la profesión médica siempre existe el riesgo de no detectar problemas de salud que puedan afectar negativamente a los resultados, incluso por parte del personal más experto y cualificado y utilizando los métodos de diagnóstico y tratamiento más sofisticados – estos resultados no son errores, sino circunstancias asociadas a la vida médica.
 

Aprende a caminar solo

Una vez que puedas tomar decisiones propias con seguridad hay que ir disminuyendo gradualmente la frecuencia de reuniones con tu mentor y el nivel de apoyo u orientación. Hasta que no tengas una completa seguridad en ti mismo, debes seguir manteniendo de forma regular un feedback de los veterinarios con experiencia. Es muy importante que aprendas a caminar solo para evitar ser demasiado dependiente de los demás compañeros durante el resto de tu trayectoria profesional. Dar y recibir feedback dentro del equipo de la clínica conlleva tomar decisiones propias y discutirlas con tus compañeros. De esta manera te aseguras de no pasar nada por alto, se promueve la comunicación en equipo y además, te ayuda a sentirte valorado por tu trabajo. El feedback continuo es algo que debes mantener como rutina importante durante toda tu vida profesional.


Crea una red de contactos

Aunque hayas ganado seguridad en ti mismo y seas capaz de tomar tus propias decisiones clínicas y de asumir toda la responsabilidad de los casos, es conveniente que establezcas tu propia red de profesionales para tener una especie de grupo de apoyo. Elige varias personas de confianza, con un nivel de formación similar al tuyo y conocimientos en áreas diferentes para poder intercambiar ideas y apoyaros mutuamente (Figura 4). Esta red de contactos puede tener un papel muy importante en el manejo de los casos complicados, pero también puede ser útil en tu día a día. Aunque desde el punto de vista médico tengas mucha seguridad, muchas veces hay casos en los que surgen dudas, por lo que es muy útil poder discutirlos con tus contactos y escuchar una segunda opinión o comentarios al respecto.

 

Figura 4. Establecer una red de contactos profesionales, a modo de grupo de apoyo, es una buena idea. © Shutterstock

Tener una red de contactos profesionales también es útil para manejar los “incidentes humanos” relacionados con la profesión veterinaria, es decir: tu equipo y tus clientes. Siempre ocurre algún incidente divertido que gusta compartir, pero también, de vez en cuando, surgen situaciones que pueden hacer que tu vida profesional sea realmente dura. Esto puede suceder, por ejemplo, cuando tengas que eutanasiar por primera vez a un perro de una persona mayor que vive sola o cuando tienes una gran disputa con un cliente por el precio o tratamiento. Hablar de esto con personas de “fuera”, distanciadas profesionalmente del “incidente” puede ayudarte mucho.

Esta red de profesionales también te ayuda a mantener un equilibrio saludable entre la vida profesional y la vida personal, porque los problemas humanos y clínicos relacionados con el trabajo se tratarán con este grupo en lugar de en casa. Discutir sobre los casos clínicos con la familia o amigos dificulta la separación entre la vida profesional de la vida personal. Si dentro de la red profesional cuentas también con amigos, se debería establecer que el trabajo se discuta en el trabajo y no en casa, y solo se pueda hablar de trabajo en reuniones de amigos o familiares en muy contadas excepciones.

 
Philippe Baralon

Philippe Baralon

Philippe Baralon se licenció por la Facultad de Veterinaria de Tolosa (École Nationale Vétérinaire de Toulouse) en 1984 y continuó su formación en Economía Leer más

Antje Blättner

Antje Blättner

La Dra. Blättner estudió veterinaria en Berlín y Munich, licenciándose en 1988. Leer más

Pere Mercader

Pere Mercader

Pere Mercader se estableció como consultor especializado en gestión de centros veterinarios en el 2001 y, desde entonces, desarrolla su labor en España Leer más

Mark Moran

Mark Moran

Mark Moran ejerce como consultor para la profesión veterinaria desde hace 19 años, ofreciendo asesoramiento sobre el negocio y apoyando a propietarios de clínicas veterinarias y al personal clave. Leer más

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