Revista veterinaria científica internacional para el profesional de los animales de compañía

Número de edición 24.3 Nutrición

Preguntas y respuestas sobre los alimentos comerciales para perros y gatos

Fecha de publicación 10/03/2021

Escrito por Cailin Heinze

Disponible también en Français , Deutsch , Italiano y English

En el día a día de la clínica de los pequeños animales tanto veterinarios como auxiliares reciben una gran variedad de preguntas y opiniones sobre los alimentos comerciales. 

Es importante que los veterinarios y el personal de la clínica expliquen al propietario las diferencias entre las dietas de prescripción y otros alimentos a los que podría acceder con mayor facilidad, para que así comprenda mejor el valor e importancia de las dietas.

Introducción

En el día a día de la clínica de los pequeños animales tanto veterinarios como auxiliares reciben una gran variedad de preguntas y opiniones sobre los alimentos comerciales. Muchas de estas cuestiones planteadas por los propietarios se basan en rumores, creencias populares e ideas falsas. En este artículo, la Dra. Heinze ha seleccionado algunas de las preguntas más frecuentes de los propietarios y las ha respondido de forma razonada y con evidencia científica.

 


P. ¿Son más saludables las dietas caseras que los alimentos comerciales?



Aunque en algunos países las dietas caseras forman parte de la alimentación habitual de las mascotas, ha sido en estos últimos 10 años cuando han ganado popularidad en otros países (p.ej., EE.UU). Muchos de los propietarios que preparan dietas caseras para sus mascotas desconfían de los alimentos comerciales pues tienen la percepción de que la alimentación casera es más sana, o quieren incluir o excluir determinados ingredientes. En ocasiones, también piensan que la alimentación casera es más apetitosa o más económica.

En teoría, las dietas caseras que se preparan siguiendo una receta adecuada pueden ser sanas y nutricionalmente equilibradas. Sin embargo, sigue existiendo controversia sobre si estas dietas son más saludables que las comerciales, puesto que no hay evidencias que lo confirmen o rectifiquen. Lamentablemente, la mayoría de las dietas caseras, ya sean elaboradas según la experiencia de los propietarios (o incluso de veterinarios) o a partir de la información de libros y páginas de internet, presentan importantes carencias desde el punto de vista nutricional. Recientemente, según varios estudios en los que se ha investigado la composición de las dietas caseras para perros y gatos, se ha demostrado que, en la gran mayoría de los casos, las dietas caseras contienen un nivel de nutrientes esenciales inferior al recomendado 1 2 3.

Aunque para diseñar la composición de una dieta casera suele ser necesario realizar un análisis detallado de la misma mediante la ayuda de un laboratorio o de un sistema de análisis informatizado, siempre hay determinados ingredientes que deben estar presentes. Las dietas que no incluyan estos ingredientes tienen una mayor probabilidad de estar desequilibradas, aunque el hecho de que sí los incluyan tampoco descarta importantes desequilibrios nutricionales.

  1. Fuente de proteína animal – las dietas caseras que no contienen una fuente de proteína animal no suelen tener un nivel de proteínas y/o de aminoácidos adecuado.
  2. Fuente de calcio – bien en forma de carbonato cálcico, fosfato cálcico o harina de huesos. Normalmente, y según la opinión de la autora, es preferible utilizar una fuente de calcio inorgánico, ya que la digestibilidad de la harina de huesos es variable.
  3. Fuente de ácido linoleico – generalmente, las dietas incluyen harinas o aceites de maíz, colza o cártamo, aunque la grasa de pollo o la avena pueden proporcionar, en algunos casos, un nivel de ácido linoleico adecuado.
  4. Fuente de vitaminas y minerales –suele ser necesario administrar una vez al día un suplemento de vitaminas y minerales de consumo humano. Los suplementos para perros y gatos de este tipo generalmente no tienen un nivel de nutrientes apropiado como para administrarse con una dieta casera. Sin embargo, hay determinados suplementos que se han formulado específicamente (y exclusivamente) para completar y equilibrar las dietas caseras de perros y gatos, por lo que son idóneos para este fin.
  5. Fuente de taurina (en el caso de los gatos) – la concentración de taurina se reduce al cocinar la carne, por lo que siempre se debería suplementar su aporte.

Teniendo en cuenta el riesgo tan importante que supone no aportar los nutrientes necesarios, nunca deberían utilizarse las dietas caseras en animales en crecimiento, gestantes o en lactación. Estas etapas de la vida son muy exigentes desde el punto de vista nutricional, por lo que una dieta inadecuada puede tener graves consecuencias.

Los propietarios que vayan a administrar una dieta casera para su perro o gato deberían consultar a un veterinario nutricionista acreditado con estudios de postgrado en nutrición animal (p.ej., PhD) para que formule la dieta más adecuada para cada caso. Todas las dietas prescritas por el especialista deben seguirse rigurosamente y revisarse anualmente para confirmar que cubren todas las necesidades del animal.

Conclusión: No hay evidencias de que las dietas caseras sean más saludables que los alimentos comerciales. De hecho, la mayoría de las dietas caseras son deficientes en determinados nutrientes esenciales o el nivel de nutrientes esenciales es inferior al de los alimentos comerciales. Por otro lado, algunas dietas caseras pueden tener un exceso de nutrientes, como ocurre cuando se aporta pescado en grandes cantidades, alcanzando un nivel de vitamina D perjudicial para la salud.

 


P. ¿Debo dar a mi perro o gato un aporte extra de vitaminas o algún otro tipo de suplemento?


Si el alimento que recibe el perro o el gato se ha formulado según las recomendaciones de las guías nutricionales oficiales (p.ej., de la Asociación Americana de Controladores de Alimentos AAFCO 4), es poco probable que los suplementos de vitaminas o minerales sean beneficiosos, a menos que exista un problema de salud específico. La mayoría de los suplementos para perros y gatos se elaboran asumiendo que el animal recibe un alimento equilibrado, y por tanto, las vitaminas y/o minerales de los suplementos se encuentran en cantidades muy pequeñas que, probablemente, no tendrán mucho efecto en un animal sano.

Por otro lado, si el fabricante de los suplementos no tiene el suficiente conocimiento cualificado o un control adecuado de su uso, es posible que se administren nutrientes en cantidades excesivas y potencialmente tóxicas cuando se combinan con un alimento o una dieta equilibrada. Por ejemplo, la autora ha encontrado suplementos indicados para cachorros de razas grandes en cuya composición aparece calcio añadido (el exceso de calcio es uno de los principales riesgos en el desarrollo de los problemas ortopédicos), suplementos con aceite de pescado con niveles elevados de vitaminas A y D3, así como varios suplementos vitamínicos con unas cantidades excesivas de vitamina D3.

En general, todos los animales que consumen dietas caseras (con la posible excepción de los que ingieren presas enteras) necesitan un suplemento de vitaminas y minerales para recibir todos los nutrientes esenciales. Tal y como se ha indicado antes, la mayoría de los suplementos de uso general para perros y gatos no tienen las concentraciones adecuadas para equilibrar y completar una dieta casera, especialmente, cuando por la información del envase se deduce que es “para todas las edades y/o para todo tipo de alimentación”. Para equilibrar una dieta casera es necesario utilizar suplementos específicos, y normalmente se deben combinar varios de ellos. La autora, por ejemplo, para conseguir un aporte equilibrado de minerales y vitaminas cuando formula una dieta casera puede utilizar 5 ó 7 tipos de suplementos diferentes de consumo humano.

 
Conclusión: En la mayoría de los casos, cuando los animales reciben un alimento comercial, es poco probable que los suplementos de vitaminas y minerales resulten beneficiosos; incluso pueden ser perjudiciales cuando, junto con el alimento, se alcanzan niveles demasiado elevados en ciertos nutrientes.

 


P. ¿Son perjudiciales los carbohidratos para los gatos?


En medicina felina existen pocos temas más controvertidos que el papel de los carbohidratos en la dieta del gato, tanto en el animal sano como enfermo. Basándose en el hecho de que la dieta del gato, desde sus orígenes, consiste en el consumo de pequeños roedores, aves y reptiles (de bajo contenido en carbohidratos), se ha argumentado que los gatos no deberían recibir grandes cantidades de hidratos de carbono en su dieta. 

A pesar de que los gatos están adaptados a una baja ingesta de carbohidratos (p.ej., elevada gluconeogénesis, baja actividad de la glucoquinasa hepática), sí tienen la capacidad para procesar los hidratos de carbono, y de hecho, se pueden alcanzar unos niveles de digestibilidad del 93% o más cuando el almidón del alimento del gato se ha sometido a un proceso de cocción correcto 5. Aunque el límite máximo de carbohidratos en la dieta de los gatos es considerablemente inferior al de los perros, cerdos y personas, la mayoría de los gatos toleran muy bien los niveles de los alimentos comerciales (5-40% de calorías de la energía metabolizable (EM)). 

Muchos partidarios de limitar los carbohidratos en la dieta de los gatos consideran que estos nutrientes son la causa de varias enfermedades como la obesidad y la diabetes (Figura 1). Con frecuencia se considera que una dieta baja en carbohidratos es la “fórmula mágica” para perder peso porque es “más natural” y así el gato, supuestamente, regula la cantidad de alimento que ingiere. Otros sugieren que las dietas altas en carbohidratos dan lugar al acúmulo de grasas con independencia de las calorías ingeridas. Sin embargo, las dietas bajas en carbohidratos suelen ser altas en grasas y, por tanto, altas en calorías; lo cual es un conocido factor de riesgo para el desarrollo de la obesidad.

 

Figura 1. La densidad calórica del alimento es mucho más relevante que el nivel de carbohidratos para el manejo de la obesidad felina. © Cailin Heinze

 

Muchos alimentos secos bajos en carbohidratos (< 20% EM) son extremadamente altos en calorías (495-592 Kcal/vaso medidor ó 3960-4366 kcal/kg de alimento), de manera que para gatos con bajas necesidades energéticas es muy complicado administrar la cantidad de alimento adecuada. En un reconocido estudio se compararon alimentos con diferentes niveles de grasas y carbohidratos (carbohidratos simples) y se demostró que el nivel de grasa (y por tanto de calorías) es más indicativo de un aumento de peso que el nivel de carbohidratos. Los gatos que consumieron un alimento alto en grasas y bajo en carbohidratos tuvieron un mayor aumento de peso tras ser esterilizados en comparación con los gatos que consumieron un alimento alto en carbohidratos 6. Según la experiencia de la autora, y en lo que respecta a la obesidad felina, la densidad calórica del alimento es mucho más preocupante que el nivel de carbohidratos, ya que muchos propietarios no racionan correctamente el alimento (Figura 2).

Figura 2. Muchos propietarios no controlan la cantidad de alimento que ingiere su gato. 
© Shutterstock

 

Aunque mucha gente cree que los alimentos altos en carbohidratos (particularmente los alimentos secos) causan diabetes mellitus, en este momento, no hay estudios que lo avalen. La obesidad es un factor de riesgo conocido en el desarrollo de la diabetes, y por tanto, es esencial proporcionar un alimento que ayude a mantener el peso ideal del gato. En un estudio no se encontró una asociación entre el consumo de alimento seco y el desarrollo de diabetes, pero cuando se analizó el peso corporal, se encontró una asociación entre la falta de actividad física y el desarrollo de diabetes 7.

Hay estudios publicados sobre el posible efecto beneficioso de administrar una dieta baja en carbohidratos en gatos con diabetes 8 9 10. Sin embargo, existen varias limitaciones, por lo que no se debe interpretar que todos los gatos diabéticos necesiten una dieta baja en carbohidratos para el manejo de esta enfermedad. Además, hay pocos datos sobre el nivel “ideal” de carbohidratos (estudios bien diseñados con una evaluación tipo dosis-respuesta) o sobre la fuente de carbohidratos (p.ej., carbohidratos simples frente a complejos) en la diabetes felina. Teniendo en cuenta la compleja combinación de los ingredientes de los alimentos comerciales, no es muy apropiado estimar individualmente el efecto glucémico de cada componente que aporte carbohidratos (que suele realizarse extrapolando los datos de las tablas disponibles para las personas, con los índices glucémicos de los principales alimentos).

En gatos diabéticos con una condición corporal normal o baja la autora suele recomendar la dieta más baja en carbohidratos que cubra todas las necesidades del paciente. Sin embargo, si los gatos presentan obesidad puede que no sea posible encontrar una dieta baja en carbohidratos y con la densidad calórica necesaria para perder peso, lo cual es todavía más complicado cuando el gato no consume alimento húmedo. En estos casos, el objetivo dietético principal debe centrarse en conseguir la pérdida de peso como método para manejar la diabetes.

 
Conclusión: No existen evidencias que avalen que una dieta alta en carbohidratos produzca diabetes, y aunque existen algunos datos que sugieren que en los gatos diabéticos es beneficioso administrar dietas bajas en carbohidratos, estas dietas no deben considerarse como las ideales para todos los gatos, por lo que es necesario realizar más investigaciones.

 


P. ¿Son más saludables los alimentos sin cereales o “sin grano”?


En los últimos años, se ha experimentado un auge de los alimentos denominados “sin grano” o sin cereales. Estos alimentos se encuentran tanto en textura húmeda como seca, y como fuente de carbohidratos utilizan la patata, tapioca, guisantes o legumbres en lugar de maíz, trigo, arroz u otros cereales. Estos alimentos se anuncian como más beneficios alegando que son más sanos, con menor probabilidad de causar alergias, etc. Sin embargo, a pesar de su gran popularidad, no se ha demostrado ningún beneficio al sustituir los cereales por otras fuentes de carbohidratos en los alimentos comerciales. Contrariamente a esta creencia popular, que suele basarse en rumores que circulan por internet, en realidad es más probable que los animales desarrollen alergia a la carne que a los cereales; de forma que el hecho de cambiar un alimento con cereales por un alimento sin cereales pero con la misma fuente de proteínas de carne que consumía antes no aporta ningún beneficio en un animal con alergia alimentaria.

Muchas personas asocian un alimento “sin grano” con un alimento bajo en carbohidratos, pero generalmente esto no es correcto. Muchos alimentos “sin grano” tienen un nivel similar de carbohidratos que los alimentos que contienen cereales, y además son carbohidratos de estructura más simple comparados con los de los cereales. A día de hoy, salvo en el caso de diagnosticar correctamente una alergia a un cereal en concreto (lo cual es bastante raro), los alimentos “sin grano” no aportan ningún beneficio para la salud del animal.

Del mismo modo, es poco probable que un alimento sin gluten sea beneficioso, incluso en el caso de los trastornos gastrointestinales. A día de hoy, solo se ha documentado la enteropatía por sensibilidad al gluten en perros de la raza Setter Irlandés sin que existan evidencias de que afecte a otras razas de perros o al gato 11.

 
Conclusión: Los términos “sin grano” y “sin gluten” en los alimentos son, en gran parte, reclamos comerciales que no aportan ningún beneficio para la salud del perro o del gato.

 


Q. Mi perro se rasca con bastante frecuencia y un amigo me ha sugerido que podría tratarse de una alergia alimentaria; sin embargo, los signos no han mejorado al utilizar un alimento “sin grano”. ¿Es posible que se siga tratando de una alergia alimentaria?


Las alergias alimentarias en perros y en gatos, como causa de los trastornos digestivos y cutáneos, son mucho menos frecuentes de lo que creen los propietarios (Figura 3). El término “reacción adversa al alimento” engloba a todas las respuestas anómalas que se pueden atribuir a la ingesta de un alimento. 

 

Figura 3. A pesar de lo que piensan muchos propietarios, las alergias alimentarias en el perro son una causa muy poco común de trastornos dermatológicos. © Shutterstock

 

Las reacciones adversas más frecuentes son la alergia (inmunomediada) y la intolerancia (sin participación del sistema inmune). Generalmente, las intolerancias se manifiestan con signos gastrointestinales como vómitos, heces blandas y flatulencias, mientras que los signos de las alergias son cutáneos, gastrointestinales o ambos.

Las principales causas de alergias en el perro y el gato con signos cutáneos son los antígenos ambientales presentes en el polen, ácaros del polvo y las pulgas. Cuando el animal presenta signos gastrointestinales, el alimento es un factor importante a considerar, pero hay que tener en cuenta todas sus características, como la digestibilidad, su nivel de grasa y de fibra. Es más probable que sean estas características del alimento las responsables del problema antes de que se trate de una respuesta inmunológica a un componente específico del alimento.

Para diagnosticar específicamente el tipo de alergia alimentaria es necesario seguir un método bastante laborioso que consiste en utilizar una dieta de eliminación y a continuación realizar un test de provocación introduciendo cada ingrediente de forma individual. Dada la complejidad del procedimiento, es bastante raro que se pueda llegar al diagnóstico definitivo identificando al antígeno causante de la alergia alimentaria, y no hay mucha información sobre los alérgenos alimentarios que se han identificado con mayor frecuencia. Sin embargo, en un estudio se ha observado que los alérgenos alimentarios más frecuentes para el perro son la vaca, lácteos, trigo, huevo y pollo; mientras que para el gato son la vaca, lácteos y pescado 12. No obstante, es probable que estas listas simplemente reflejen los ingredientes que durante las dos últimas décadas se han utilizado con más frecuencia, y que no se trate realmente de un mayor grado de antigenicidad.

Ante la sospecha de una alergia o intolerancia alimentaria se debería realizar una prueba de eliminación con una dieta prescrita por el veterinario que sea limitada en posibles antígenos y que estos sean nuevos para el animal (una única fuente proteica y una única fuente de carbohidratos que el animal nunca haya ingerido antes). En los casos en los que el animal haya estado expuesto a una gran variedad de ingredientes, particularmente a la patata (perro) o a los guisantes (gato), es posible no encontrar una dieta novel apropiada, por lo que se debe recurrir a una dieta con proteína hidrolizada y almidón purificado (sin la parte proteica).

En el caso de no observar una mejoría clínica a pesar de que la prueba de eliminación se haya realizado de forma rigurosa y con dietas noveles o hidrolizadas (y se siga sospechando una alergia), se debería probar con la opción de una dieta casera. Estas dietas caseras no son equilibradas y se basan en la combinación de una fuente de proteína y de carbohidratos. Cuando se observa una mejoría con ellas, el propietario tiende a utilizarlas a largo plazo, sin tener en cuenta la deficiencia en nutrientes esenciales. Por este motivo, a pesar de que se recomiendan frecuentemente en la literatura, la autora prefiere que la dieta utilizada durante la prueba de eliminación aporte todos los nutrientes esenciales para su uso prolongado, sin que ello impliquela introducción de más antígenos.

 
Conclusión: Las alergias alimentarias son poco frecuentes en las mascotas, pero en el caso de diagnosticarlas lo más probable es que la causa sea un componente animal del alimento y no uno vegetal.

 


P: Cuando quiero cambiar el alimento de mi mascota siempre leo primero la lista de ingredientes para conocer la calidad del nuevo alimento. ¿Qué ingredientes debo buscar o evitar?


Lamentablemente, la lista de ingredientes de los alimentos para perros y gatos no permite obtener suficiente información como para valorar la calidad de cada componente o del alimento en su totalidad. La forma de declarar la composición del alimento está regulada en cada país, y se deben seguir unas definiciones específicas; pero estas definiciones no aportan información sobre la calidad o valor nutricional de los ingredientes. Por ejemplo, un alimento podría contener harina de pollo de buena o de mala calidad y aparecería en la etiqueta en cualquiera de estos casos como “harina de pollo”.

Del mismo modo, en general, no es necesario que las empresas fabricantes demuestren que ciertos ingredientes mejoran la salud o su biodisponibilidad para el animal. Por ejemplo, algunos fabricantes utilizan carnes poco comunes (bisonte, conejo, salmón, venado, pato), frutos, verduras o plantas en una proporción que es poco probable que aporte un beneficio y, sin embargo, se utilizan como reclamo para captar la atención del propietario, ya que se ha visto que cada vez hay más personas que leen la lista de ingredientes en busca de una composición más similar a su propia alimentación o a lo que consideran que “debería” comer su mascota.

Esto explica la presencia de alimentos de elevado precio que tienen ingredientes como el salmón ahumado o las bayas de goji, y que probablemente no aporten ningún valor nutricional adicional o beneficio extra, respecto a un alimento tradicional con pollo y maíz.

Muchos propietarios tratan de evitar los conservantes y colorantes artificiales; y la propia presión de los consumidores ha provocado en gran medida que se retiren de varios alimentos. Sin embargo, es importante recordar que los conservantes naturales pueden ser menos seguros y eficaces que los conservantes tradicionales. El uso de conservantes naturales implica mucha responsabilidad para el fabricante, ya que se tiene que garantizar que con la cantidad determinada y el tipo de conservante elegido se protege la calidad nutricional del producto durante toda su vida útil.

 
Conclusión: La lista de ingredientes proporciona muy poca información sobre la calidad del alimento o sobre los beneficios para la salud del animal. Algunos fabricantes pueden incluir determinados ingredientes simplemente para atraer al propietario más que por aportar un beneficio para el perro o el gato.

 


P: Mi veterinario me ha recomendado una dieta de prescripción veterinaria de precio más elevado que un alimento de venta en tiendas de animales o supermercados. ¿Estas dietas son realmente diferentes de los alimentos que puedo comprar sin prescripción veterinaria?


En la mayoría de los países, los alimentos formulados para los animales sanos deben satisfacer unas necesidades mínimas en función de la etapa de la vida en la que se encuentran (adulto, gestante, lactante, cachorro…). Estos alimentos tienen una composición de nutrientes variable y proporcionan una nutrición adecuada para los animales sanos. Sin embargo, para los animales que tienen algún trastorno de la salud puede que la composición nutricional de estos alimentos no sea la adecuada o carezcan de otras características necesarias (p.ej., fibras, digestibilidad). En el caso de animales con una enfermedad, como por ejemplo, la obesidad, enfermedad renal, trastornos digestivos o una posible reacción adversa al alimento, es necesario proporcionar una dieta específica. 

Las necesidades energéticas de muchos animales obesos son bajas y es necesario realizar una marcada restricción de las calorías ingeridas para conseguir la pérdida de peso. Para poder asegurar que la restricción energética no va acompañada de una restricción de los nutrientes esenciales, es necesario proporcionar una dieta que contenga una elevada concentración de nutrientes por caloría. Aunque en las tiendas y en los supermercados existen muchos alimentos para animales con sobrepeso o tendencia a engordar, entre ellos puede haber una gran variación respecto al nivel de calorías y de nutrientes esenciales 13, e incluso muchos de estos alimentos tienen un nivel reducido de calorías y no necesariamente un nivel más alto de nutrientes esenciales. Por ejemplo, muchos alimentos secos para perros adultos son ya de por sí bajos en proteínas, incluso sin restringir las calorías mediante la ración, y es importante asegurar una ingesta proteica adecuada para mantener la masa muscular del animal durante la pérdida de peso.

Las dietas de prescripción veterinaria indicadas para lograr una pérdida de peso suelen tener menos calorías que los alimentos de mantenimiento, mientras que tienen una mayor concentración de nutrientes como las proteínas. Estas dietas, además, suelen ser más altas en fibra o en otros componentes que favorezcan la pérdida de peso, el mantenimiento de la masa muscular o la saciedad. Con estas dietas se suele obtener una pérdida de peso más efectiva y saludable que con los alimentos de mantenimiento, especialmente cuando las necesidades energéticas del animal son muy bajas (Figura 4).

 

Figura 4. Es importante que los veterinarios y el personal de la clínica expliquen al propietario las diferencias entre las dietas de prescripción y otros alimentos a los que podría acceder con mayor facilidad, para que así comprenda mejor el valor e importancia de las dietas. ©  Shutterstock

 

En los animales con una enfermedad renal de moderada a grave (estadio 2-4 según la Sociedad Internacional de Interés Renal) suele ser necesario restringir el aporte de proteínas, fósforo y de otros nutrientes, por debajo de los niveles mínimos obligatorios para los alimentos de mantenimiento, por lo que estos alimentos de mantenimiento no pueden cumplir con las necesidades específicas de estos pacientes. En varios estudios, se ha observado que los perros y gatos con enfermedad renal, alimentados con una dieta veterinaria específica, presentan una mejoría de los signos clínicos y una mayor esperanza de vida, respecto a los que reciben un alimento de mantenimiento 14 15. En estos animales, el manejo dietético adecuado podría duplicar la esperanza de vida y mejorar la calidad de vida durante la progresión de la enfermedad.

Los animales con signos gastrointestinales, en los que no se observa una mejoría y que consumen un alimento de mantenimiento, pueden responder de forma positiva cuando se cambia su alimento por una dieta de prescripción veterinaria específicamente formulada para los trastornos digestivos cuya digestibilidad es más elevada y contiene un aporte adecuado de fibra.

También hay dietas formuladas específicamente para los animales con una posible alergia o intolerancia alimentaria que contienen una lista de ingredientes muy limitada, con fuentes de proteínas poco comunes o bien con proteínas hidrolizadas. Muchos alimentos que no requieren prescripción veterinaria tienen una indicación del tipo “para estómagos sensibles” o “con reducido número de ingredientes” pero, sin embargo, al no tratarse de un alimento dietético no hay una regulación que guíe este tipo de indicaciones, por lo que su digestibilidad y composición podría ser similar a la de un alimento para animales sanos.

Para descartar o confirmar una alergia alimentaria se debería utilizar exclusivamente una dieta de prescripción veterinaria formulada para tal fin. Aunque parezca que en el mercado existen otros alimentos similares a estas dietas porque transmiten la idea de ser “limitados en antígenos”, en realidad en la composición puede haber además otros ingredientes comunes. Esto ocurre, por ejemplo, en alimentos en los que se destacan ciertos ingredientes por ser poco comunes (p.ej., alimento con “venado”, pero puede contener además pollo y huevo) o en los que su propio nombre sugiere la composición (p.ej., puede aparecer como variedad “venado y patata” pero puede tener además pollo, huevo, guisantes y cebada).

En al menos un estudio, se ha sugerido que es frecuente que en este tipo de alimentos se produzca una contaminación con otros ingredientes que no figuran en la etiqueta 16. Por todo esto, es importante que en las pruebas de eliminación se utilice únicamente una dieta de prescripción indicada para ello, ya que si el alimento utilizado no es el adecuado el diagnóstico puede ser incorrecto. Cuando la utilización de una dieta es esencial para la salud del animal, es importante que el personal de la clínica veterinaria explique claramente al propietario las diferencias entre la dieta y otros alimentos a los que podría acceder más fácilmente, para que así pueda comprender mejor el valor de las dietas de prescripción veterinaria.

Conclusión: La dieta desempeña un papel clave en el tratamiento de ciertas enfermedades y aporta, en estos casos, más beneficios de los que se obtendrían con un alimento de mantenimiento.

 

References

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