Rehabilitación tras la cirugía de cadera
La rehabilitación del paciente tras la cirugía de cadera es esencial para optimizar la recuperación y garantizar una buena calidad de vida, tal y como se describe en este artículo.
Número de edición 35.1 Oncología
Fecha de publicación 14/02/2025
Disponible también en Français , Deutsch , Italiano y English
La rehabilitación puede proporcionar beneficios a la mayoría de los perros y gatos con cáncer en alguna fase de su enfermedad. La intervención precoz y el tratamiento de apoyo pueden impactar positivamente en la calidad de vida y la supervivencia del paciente.
Anticiparse a las complicaciones del tratamiento oncológico y adoptar un enfoque proactivo para el manejo del dolor es esencial para el tratamiento de apoyo.
El tratamiento médico y los cambios en el estilo de vida durante la rehabilitación se deben monitorizar para evaluar su eficacia y su efecto en el bienestar del paciente.
La toma de decisiones compartida y la buena comunicación con el tutor son esenciales en el tratamiento del paciente con cáncer.
La incorporación de la medicina integrativa y las modificaciones nutricionales están ganando cada vez más popularidad en el manejo del paciente con cáncer.
El cáncer constituye una causa importante de mortalidad en los perros adultos, representando hasta el 27% de las muertes, y se ha observado una tendencia similar en los gatos 1,2. Sin duda, el diagnóstico ha mejorado gracias a las nuevas técnicas de detección y recientemente se han producido grandes avances que pueden contribuir a prolongar la esperanza de vida de los pacientes con cáncer. El tratamiento de los tumores es multimodal, siendo necesario individualizar cada plan terapéutico en función de la historia clínica, el pronóstico, las preferencias de los tutores y la experiencia personal. El objetivo de la intervención veterinaria es controlar o retrasar la progresión de la enfermedad mediante el tratamiento quirúrgico de los tumores y/o la inhibición de la proliferación celular a través de la quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia. Aunque algunos tipos de cáncer pueden ser curables, el objetivo del tratamiento en casos avanzados o tumores agresivos suele orientarse a la cronificación de la enfermedad manteniendo la calidad de vida.
Los pacientes con cáncer pueden padecer efectos adversos derivados de la propia enfermedad o del tratamiento, por lo que la intervención precoz para mitigar estos efectos y mejorar el bienestar general es de gran importancia. La rehabilitación y el tratamiento de apoyo son componentes integrales de la atención oncológica del paciente y se pueden implementar en cualquier fase de la enfermedad: desde el momento del diagnóstico, durante el tratamiento y hasta las fases terminales.
Alexandra Guillén
La rehabilitación de las mascotas con cáncer antes, durante y después del tratamiento comprende una serie de intervenciones físicas y médicas con el objetivo de mejorar la funcionalidad, aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida (Figura 1). Esto se consigue principalmente mediante el tratamiento de apoyo, que se centra en la prevención o disminución de los signos clínicos relacionados con el tumor y de los efectos secundarios relacionados con el tratamiento. En las fases iniciales (y a veces crónicas), el tratamiento de apoyo puede incluir la administración de fluidoterapia intravenosa (IV), hemoderivados, analgesia, alimentación asistida y fisioterapia.
Durante la quimioterapia se suelen administrar antieméticos para evitar las náuseas y los vómitos, así como estimulantes del apetito y probióticos para el manejo de la diarrea o de alteraciones en la consistencia de las heces. También se pueden prescribir antibióticos para reducir el riesgo de infecciones secundarias en caso de neutropenia.
En fases posteriores, pueden producirse recidivas o desarrollarse metástasis y es entonces cuando se inicia el tratamiento paliativo para reducir las complicaciones relacionadas con el tumor y para proporcionar bienestar al paciente en fases avanzadas o terminales 3.
El tratamiento de apoyo y el tratamiento paliativo se pueden complementar o solapar en determinadas fases de la enfermedad, pero comparten un mismo enfoque centrado en el paciente. Dicho enfoque garantiza que el paciente se considere como un todo y tiene dos características clave: la atención multidisciplinar y la toma de decisiones compartida con el tutor.
Figura 1. Diagrama que muestra las diferentes fases de la terapia oncológica. Adaptado de: Comprehensive Cancer Care Source: National Cáncer Institute. ™EPEC-O | Education in palliative and end-of-life care for oncology.
El dolor relacionado con el cáncer puede tener su origen en el propio tumor (Figura 2) o en los efectos secundarios del tratamiento (Tabla 1). El dolor puede afectar significativamente a la movilidad, pero también a la mortalidad, por lo que el diagnóstico preciso y la localización son fundamentales en el tratamiento del paciente con cáncer. En perros y gatos en estadios avanzados o inoperables, un motivo de preocupación frecuente es el dolor crónico e infratratado, que puede dar lugar a la sensibilización del sistema nervioso central. En estos casos, el dolor no está asociado al daño tisular sino a la alteración en la modulación del dolor, lo que se conoce como dolor nociplásico (dolor que surge de la nocicepción alterada) 4. Informar a los tutores sobre este riesgo facilita que en casa puedan prestar atención a cualquier cambio de comportamiento, y esta colaboración también contribuye al enfoque proactivo, permitiendo la intervención veterinaria precoz y mitigar el dolor persistente.
Tabla 1. Principales causas de dolor en pacientes con cáncer.
Causas | Ejemplos |
---|---|
Tumor primario o metástasis | |
Compresión directa de estructuras: p.ej., tejidos blandos, nervios, vasos | |
Invasión ósea | |
Infiltración visceral | |
Tratamiento del cáncer | |
Cirugía | Amputación de extremidades, mandibulectomía, mastectomía, etc. |
Quimioterapia | Dolor gastrointestinal: enteritis, íleo |
Radioterapia | Dermatitis húmeda, úlceras cutáneas, mucositis |
Figura 2. Imagen preoperatoria de un perro con un gran sarcoma vascular de tejidos blandos de la pared abdominal; es muy probable que le esté causando un grado importante de dolor.
© Alexandra Guillén
Debido a las complejas alteraciones que tienen lugar en el sistema sensorial, el dolor crónico suele requerir una terapia multimodal. Por lo general, se recomienda seguir un enfoque escalonado, utilizando en primer lugar las opciones terapéuticas con mayor evidencia científica, como los fármacos inhibidores y no inhibidores de la COX (p. ej., el antagonista del receptor EP4, grapiprant). En caso de que estos fármacos estén contraindicados o si el dolor persiste, se pueden incorporar fármacos de segundo nivel, como la gabapentina, el paracetamol y la amantadina 4. La prednisolona se puede considerar (con un periodo de lavado en caso de haber utilizado un AINE) en pacientes con tumores que responden a los esteroides, como linfomas, leucemia y mastocitomas, o en pacientes con tumores cerebrales y espinales, con el objetivo de disminuir el edema peritumoral y la inflamación. Los fármacos de tercer nivel se suelen reservar para el dolor refractario o intenso; entre ellos se encuentran los opioides como el tramadol y la buprenorfina oral.
Como medida de analgesia adicional, también se puede considerar el bloqueo nervioso locorregional para el control del dolor a corto plazo. Sin embargo, se debe tener un buen conocimiento de la anatomía y de la técnica de inyección, y a veces es necesaria la guía ecográfica (Figura 3).
Figura 3. Gato macho castrado, doméstico de pelo corto, de 19 años con un carcinoma maxilar de células escamosas avanzado. El paciente se presentó por hiporexia y dolor oral. Tras el bloqueo del nervio infraorbitario y el tratamiento con ácido zoledrónico, el gato recuperó el apetito.
© Alexandra Guillén
Otras estrategias no farmacológicas incluyen la cirugía paliativa, en el caso de tumores de gran tamaño, ulcerados o sangrantes (Figura 4), la radioterapia paliativa (p.ej., para tumores óseos primarios o metástasis óseas), las modificaciones ambientales, la acupuntura y la adición de ácidos grasos omega-3 en el alimento por sus propiedades antiinflamatorias.
Un tipo de cáncer especialmente doloroso es el cáncer óseo primario o metastásico. La fisiopatología de la osteolisis inducida por tumores es compleja, pero actualmente se ha aceptado que se trata de una osteolisis mediada por los osteoclastos, activados por las citoquinas tumorales, o indirectamente, por los osteoblastos. Es sabido que los bifosfonatos intravenosos son potentes inhibidores de la resorción ósea y se han utilizado con éxito en perros y gatos para tratar el osteosarcoma y los tumores que invaden o metastatizan en el hueso. La dosis recomendada (para ambas especies) de pamidronato es de 1-2 mg/kg en infusión IV durante 2 horas cada 3-4 semanas, mientras que la del zoledronato es de 0,1-0,25 mg/kg hasta un máximo de 4 mg, en infusión IV durante 15 minutos cada 3-4 semanas 5,6.
El desarrollo de nuevos analgésicos y tratamientos no farmacológicos resulta prometedor. Este es el caso del bedinvetmab, un anticuerpo monoclonal (mAb) dirigido al factor de crecimiento nervioso (FCN). Se sabe que los niveles endógenos de FCN aumentan en personas con cáncer y, en modelos experimentales, se ha demostrado que los mAb tienen un gran potencial terapéutico 7. Además, los mAb anti-FCN pueden proporcionar un alivio significativo del dolor asociado al cáncer óseo y ralentizar la progresión del crecimiento tumoral. Aunque se necesitan más estudios en perros y gatos con cáncer, la autora considera su uso en perros con osteosarcoma y en gatos con carcinoma oral de células escamosas osteoinvasivo 7.
La reevaluación de la analgesia se puede realizar valorando el comportamiento del paciente en las visitas a la clínica, llevando un seguimiento de las variables fisiológicas (frecuencia cardiaca, presión arterial), palpando el tumor, observando vídeos caseros y monitorizando la actividad. Los instrumentos de metrología clínica (IMC) también pueden ayudar a evaluar la eficacia de los fármacos utilizados, aunque una limitación de este método es que las escalas disponibles se han validado para el dolor musculoesquelético (artrosis) y no son específicas de pacientes caninos o felinos con cáncer. Por ejemplo, el Cuestionario Breve del Dolor Canino (CBPI: Canine Brief Pain Inventory) para evaluar el dolor crónico en perros (https://www.vet.upenn.edu/docs/default-source/VCIC/canine-bpi.pdf?sfvrsn=6fd20eba_0) y la Escala de la Expresión Facial en gatos (https://www.felinegrimacescale.com/).
Figura 4. Perro macho, castrado, de 9 años de edad con un gran melanoma amelanótico que causa hemorragias intermitentes.
© Alexandra Guillén
Cuando se diagnostica cáncer en un paciente, los tutores suelen preguntar al veterinario si hay que realizar algún cambio en la alimentación. De hecho, en una encuesta reciente se encontró que el 25% de los tutores cambiaron el alimento principal del perro durante los seis meses siguientes al diagnóstico de cáncer 8. En los perros y gatos con cáncer, la ingesta de alimento a menudo puede verse comprometida por varios motivos, por ejemplo, por el cambio en las preferencias alimentarias o por los efectos secundarios del tratamiento. Las alteraciones del apetito son un motivo de preocupación frecuente y hay estudios que indican que la incidencia en perros puede variar en gran medida (17-76%) dependiendo del agente de quimioterapia utilizado. Además, se sabe que la quimioterapia puede inducir cambios en el gusto y el olfato 9. La intervención temprana desde la aparición de los signos clínicos es esencial, incluyendo la administración de estimulantes del apetito como el maropitant, la mirtazapina, la metoclopramida, los glucocorticoides y la ciproheptadina 10. El desarrollo de nuevos fármacos y vías de administración, como la mirtazapina en pomada de aplicación transdérmica, resulta prometedor para el tratamiento de la anorexia y la pérdida de peso en gatos.
La capromorelina es un agonista del receptor de la grelina aprobado recientemente por la FDA en EE.UU. para su uso en perros y gatos. Se ha demostrado que a dosis de 3 mg/kg por vía oral cada 24 h, aumenta la ingesta de alimentos y la ganancia de peso, tanto en perros sanos en condiciones de laboratorio, como en perros con inapetencia en condiciones domésticas 11. Del mismo modo, la capromorelina administrada a dosis de 1-3 mg/kg cada 24 h aumenta de forma sostenida el peso corporal y el nivel de IGF-1 en gatos 12.
Además, el cáncer puede alterar diversos mediadores como las citoquinas inflamatorias, el cortisol, las catecolaminas, la insulina y el glucagón, conduciendo a una desregulación metabólica. Esto puede dar lugar a la utilización de aminoácidos musculares como principal fuente de energía, antes que la grasa, produciéndose el síndrome de caquexia-anorexia asociada al cáncer 13,14. La caquexia se define como la pérdida de masa corporal magra, y se ha demostrado que en las personas está correlacionada con el pronóstico de varios cánceres. En mascotas con cáncer se ha observado una relación similar; en un estudio se encontró que, aunque la prevalencia de caquexia en perros con cáncer fue baja (4%), el 69% experimentó pérdida de peso y el 35% atrofia muscular de leve a grave 15. En un estudio en gatos se encontró que la caquexia afectaba al 6% de los casos, mientras que el 91% de los gatos presentó pérdida muscular 16. Además, los gatos con linfoma de células grandes con una pérdida de peso ≥5% tras un mes de quimioterapia presentaron un tiempo de supervivencia significativamente menor que los que ganaron o mantuvieron su peso 17. En otro estudio se evaluó el efecto de la obesidad en el tiempo de supervivencia en perros con linfoma u osteosarcoma; aunque no se encontró ninguna asociación entre la puntuación de la condición corporal y el tiempo de supervivencia en perros con osteosarcoma, los perros con linfoma y bajo peso tuvieron unos tiempos de supervivencia significativamente inferiores a los de los perros que ganaron o mantuvieron su peso 18.
El impacto clínico del síndrome de anorexia-caquexia asociada al cáncer ha aumentado el interés por desarrollar nuevos alimentos y fármacos que promuevan la ingesta de energía, aumenten la absorción de nutrientes, actúen sobre las vías metabólicas para revertir los efectos catabólicos, aumenten la masa muscular y mejoren la síntesis proteica 14. La detección precoz de este síndrome puede ser un reto, pero si se consigue, la intervención nutricional individualizada puede ayudar a ralentizar la progresión y mantener una mejor calidad de vida. Por este motivo, en cada visita a la clínica se debe analizar detenidamente el historial dietético, incluyendo los suplementos que se estén utilizando y registrando la puntuación de la condición corporal y de la condición muscular. Una vez detectados los posibles problemas del paciente, el veterinario debe garantizar que la alimentación sea completa y equilibrada.
En pacientes que reciben quimioterapia, puede ser necesario considerar estrategias nutricionales adicionales para promover la salud gastrointestinal y minimizar los efectos secundarios de los fármacos (Figura 5). Generalmente, estas recomendaciones incluyen la modificación del tipo y la cantidad de fibra alimentaria y garantizar que el alimento sea de elevada digestibilidad. La suplementación con aceite de pescado, de elevado contenido en ácidos grasos omega-3, también puede reducir la síntesis de citoquinas inflamatoria e influir de forma positiva en la caquexia y la ingesta de alimento 19.
Figura 5. Perra castrada, de 9 años de edad, con hemangiosarcoma esplénico durante su primer tratamiento con doxorrubicina diez días después de la esplenectomía.
© Alexandra Guillén
Aunque en el ámbito hospitalario es frecuente la utilización de sondas nasogástricas, las sondas esofágicas o de gastrostomía constituyen un método eficaz para proporcionar nutrición enteral a largo plazo en el entorno doméstico. La alimentación casera, nutricionalmente equilibrada, formulada por un veterinario especialista en nutrición, también es una opción, pero quizá sea mejor reservarla para las fases avanzadas de la enfermedad.
En la Tabla 2 se resumen algunas recomendaciones para ayudar a promover la ingesta de alimento en pacientes con cáncer.
Tabla 2. Consideraciones nutricionales en mascotas con cáncer y alteraciones del apetito o caquexia (Adaptado de 13).
|
La acupuntura, el uso de productos derivados del cannabis, los masajes, las hierbas, los hongos y los suplementos nutricionales cada vez son más populares entre los tutores de las mascotas. Sin embargo, dada la escasa información sobre su seguridad y eficacia, los veterinarios pueden recibir consultas de los tutores, por lo que abordaremos brevemente algunos de estos tratamientos.
El Yunnan Baiyao es un producto de medicina tradicional china que favorece la función plaquetaria y también se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas. La fórmula herbal exacta se mantiene como secreto comercial, pero debido a la creciente demanda de garantías de calidad, así como de implementación de buenas prácticas de fabricación, actualmente se enumeran sus principales componentes en la etiqueta del producto. El Yunnan Baiyao se ha utilizado como tratamiento coadyuvante de tumores con tendencia hemorrágica, como el hemangiosarcoma visceral y los tumores nasales 20.
La acupuntura y el aceite de cannabidiol (CBD) para el manejo del dolor, se incluyen de forma rutinaria en el hospital de la autora como parte del enfoque multimodal del paciente con cáncer. La acupuntura implica la inserción de agujas en puntos específicos de la piel (Figura 6), y sus efectos están mediados en parte por una cascada de endorfinas, monoaminas y citoquinas antiinflamatorias. Aunque existen pocas evidencias en medicina veterinaria, la acupuntura se ha utilizado principalmente para el tratamiento del dolor. Algunos estudios en medicina humana sugieren que también puede ser beneficiosa para el tratamiento de náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia y puede favorecer la inmunidad contra el cáncer 21,22.
El aceite de CBD también está ganando popularidad por sus efectos sobre los receptores cannabinoides de tipo 1 y 2 y, además de la posible estimulación del apetito, se le atribuyen efectos antiinflamatorios, analgésicos, antioxidantes, antieméticos e inmunomoduladores, entre otros. El aceite de CBD también se ha estudiado por sus propiedades antineoplásicas, solo o en combinación con agentes de quimioterapia, con resultados prometedores 23. En un estudio reciente se demostró que el CBD inducía la autofagia y la apoptosis in vitro en líneas celulares de osteosarcoma canino, carcinoma mamario y linfoma de células B, lo que justifica la necesidad de realizar ensayos clínicos 24. La principal limitación para su uso clínico es la falta de datos farmacocinéticos en estas especies y el desconocimiento de interacciones con otros fármacos, incluyendo los agentes quimioterápicos 23,24.
Figura 6. Gato Ragdoll, macho castrado de 17 años, al que se le está practicando acupuntura (agujas rojas) como parte del tratamiento multimodal de un carcinoma nasal avanzado.
© Alexandra Guillén
Cada vez se hace más necesaria la investigación basada en la evidencia que evalúe la eficacia del tratamiento de apoyo y de los cuidados paliativos en los animales de compañía. Esto implica el diseño adecuado de los estudios, la definición de criterios de valoración claros y específicos y la utilización de medidas para poder cuantificar los resultados. Además, es importante desarrollar escalas adaptadas para realizar un seguimiento de la calidad de vida y del dolor crónico en los perros y gatos con cáncer.
El tratamiento del cáncer debe integrar la rehabilitación en todas sus fases, desde el diagnóstico hasta la fase terminal. La intervención temprana puede mejorar la calidad de vida del paciente y reducir la mortalidad a corto plazo. Un mayor conocimiento de las necesidades de estos pacientes puede ayudar en gran medida a que los veterinarios se anticipen a las posibles complicaciones relacionadas con el tumor y el tratamiento.
Adams VJ, Evans KM, Sampson J, et al. Methods and mortality results of a health survey of purebred dogs in the UK. J. Small Anim. Pract. 2010;51:512‐524.
Kent MS, Karchemskiy S, Culp WTN, et al. Longevity and mortality in cats: A single institution necropsy study of 3108 cases (1989-2019). PLoS One 2022;17:e0278199.
Scotté F, Taylor A, Davies A. Supportive Care: The “Keystone” of modern oncology practice. Cancers (Basel). 2023;15:3860.
Gruen ME, Lascelles BDX, Colleran E, et al. AAHA Pain Management Guidelines for Dogs and Cats. J. Am. Anim. Hosp. Assoc. 2022;58:55-76.
Oblak ML, Boston SE, Higginson G, et al. The impact of pamidronate and chemotherapy on survival times in dogs with appendicular primary bone tumors treated with palliative radiation therapy. Vet. Surg. 2012;41:430-435.
Lundberg AP, Tran Hoang C, Billhymer A, et al. Combining radiation therapy with zoledronate for the treatment of osteo-invasive feline oral squamous cell carcinoma. Vet. Comp. Oncol. 2022;20:788-796.
Enomoto M, Mantyh PW, Murrell J, et al. Anti-nerve growth factor monoclonal antibodies for the control of pain in dogs and cats. Vet. Rec. 2019;184:23.
Kramer ML, Larsen JA, Kent MS. Changes in diet and supplement use in dogs with cancer. J. Vet. Intern. Med. 2023;37:1830-1838.
Johannes CM, Musser ML. Anorexia and the cancer patient. Vet. Clin. North Am. Small Anim. Pract. 2019;49:837-854.
Lee CH, Wang SL. Oral mirtazapine decreases the gastrointestinal adverse effects in cats on doxorubicin chemotherapy. Vet. J. 2024;304:106087.
Zollers B, Rhodes L, Heinen E. Capromorelin oral solution (ENTYCE®) increases food consumption and body weight when administered for 4 consecutive days to healthy adult Beagle dogs in a randomized, masked, placebo-controlled study. BMC Vet. Res. 2017;13:10.
Zollers B, Allen J, Kennedy C, et al. Capromorelin, an orally active ghrelin agonist, caused sustained increases in IGF-1, increased food intake and body weight in cats. J. Vet. Intern. Med. 2015;29:1219.
Saker KE. Nutritional concerns for cancer, cachexia, frailty, and sarcopenia in canine and feline pets. Vet. Clin. North Am. Small Anim. Pract. 2021;51:729-744.
Freeman LM. Cachexia and sarcopenia: emerging syndromes of importance in dogs and cats. J. Vet. Intern. Med. 2012;26:3-17.
Michel KE, Sorenmo K, Shofer FS. Evaluation of body condition and weight loss in dogs presented to a veterinary oncology service. J. Vet. Intern. Med. 2004;18:692-695.
Baez JL, Michel KE, Sorenmo K, et al. A prospective investigation of the prevalence and prognostic significance of weight loss and changes in body condition in feline cancer patients. J. Feline Med. Surg. 2007;9:411-417.
Krick EL, Moore RH, Cohen RB, et al. Prognostic significance of weight changes during treatment of feline lymphoma. J. Feline Med. Surg. 2011;13:976-983.
Romano FR, Heinze CR, Barber LG, et al. Association between Body Condition Score and cancer prognosis in dogs with lymphoma and osteosarcoma. J. Vet. Intern. Med. 2016;30:1179-1186.
Heinze CR, Burgess KE, Barber LG, et al. Effects of a high-protein, increased-fibre, dry diet supplemented with omega-3 fatty acids on quality of life in dogs undergoing chemotherapy. Vet. Comp. Oncol. 2024;22:2-11.
Murphy LA, Panek CM, Bianco D, et al. Use of Yunnan Baiyao and epsilon aminocaproic acid in dogs with right atrial masses and pericardial effusion. J. Vet. Emerg. Crit. Care (San Antonio) 2017;27:121-126.
Johnston MF, Ortiz Sanchez E, Vujanovic NL et al. Acupuncture may stimulate anticancer immunity via activation of natural killer cells. Evid. Based Complement. Alternat. Med. 2011;2011:481625.
Habacher G, Pittler MH, Ernst E. Effectiveness of acupuncture in veterinary medicine: systematic review. J. Vet. Intern. Med. 2006;20:480-488.
Raditic DM, Bartges JW. Evidence-based integrative medicine in clinical veterinary oncology. Vet. Clin. North Am. Small Anim. Pract. 2014;44(5)831-853.
Henry JG, Shoemaker G, Prieto JM, et al. The effect of cannabidiol on canine neoplastic cell proliferation and mitogen-activated protein kinase activation during autophagy and apoptosis. Vet. Comp. Oncol. 2021;19:253-265.
Alexandra Guillén
Alexandra Guillén se graduó en veterinaria por la Universidad Autónoma de Barcelona (España) y después continuó en esa misma universidad para realizar un internado rotatorio en Pequeños Animales en el 2014 Leer más
La rehabilitación del paciente tras la cirugía de cadera es esencial para optimizar la recuperación y garantizar una buena calidad de vida, tal y como se describe en este artículo.
La rehabilitación en perros de edad avanzada, especialmente cuando padecen osteoartritis, debe tener un enfoque holístico, incluyendo la nutrición y los factores del entorno, con el objetivo de proporcionarles una mayor calidad de vida.
Sabemos que la nutrición enteral a través de una sonda nasogástrica proporciona muchos beneficios al paciente en cuidados intensivos, pero es esencial garantizar su correcta colocación. La ecografía está mostrando unos resultados prometedores como herramienta para facilitar la inserción de las sondas de alimentación.
Los perros de edad avanzada y los que presentan problemas ortopédicos y neurológicos suelen sufrir alteraciones del equilibrio y una deficiente estabilidad postural; los ejercicios de equilibrio forman parte del programa de rehabilitación de estos pacientes y pueden ser una pieza clave para mejorar su calidad de vida.