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Veterinary Focus

Número de edición 31.2 Otros artículos científicos

Tratamiento de la dermatitis atópica canina

Fecha de publicación 14/10/2021

Escrito por Annette van der Lee

Disponible también en Français , Deutsch , Italiano y English

El perro atópico es un caso clínico bastante frecuente en la clínica veterinaria generalista. En este artículo se revisan las posibles opciones de tratamiento, resaltando la importancia de adoptar un enfoque multimodal.

An atopic dog with excessive hair growth; the dog had received maintenance therapy with cyclosporine for a year.

Puntos clave

La dermatitis atópica canina es una enfermedad crónica frecuente que afecta a la calidad de vida de muchos perros y a sus propietarios.


Todos los factores que afectan al umbral del prurito se deben manejar simultáneamente para tener éxito en el tratamiento, especialmente en presencia de brotes. 


Tanto el tratamiento inmunosupresor como la inmunoterapia alergeno específica desempeñan un importante papel en el control de la dermatitis atópica y pueden utilizarse simultáneamente.


El tratamiento siempre debe ser individualizado, dependiendo de la frecuencia de brotes, la estacionalidad y el estado de salud general del paciente. 


Introducción

La dermatitis atópica canina (DAC) es un trastorno cutáneo frecuente, de origen alérgico y desencadenado principalmente por alergenos ambientales, como los ácaros del polvo, pólenes de hierbas, árboles y gramíneas. Se considera que la etiología es multifactorial, estando involucrada la disfunción de la barrera epidérmica y la desregulación del sistema inmunitario, lo que da lugar al desarrollo de la enfermedad clínica en perros con predisposición genética a la DAC. En la mayoría de los casos, los primeros signos aparecen a edades tempranas, pero el malestar y el picor que van asociados a la dermatitis permanecerán durante toda la vida del animal.

Aunque se han desarrollado diferentes tratamientos para la DAC, cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes respecto a la eficacia y consecuencias para la salud. Este artículo proporciona un planteamiento lógico para responder al temido "¿por dónde empezamos?". El reto no es solo tratar con éxito al paciente, sino también, evitar la aparición de brotes graves. Por este motivo, el manejo del paciente con DAC debe ser multimodal (Figura 1). La única manera de tener éxito en la remisión consiste en combinar varias estrategias para el control de los signos clínicos y para evitar la aparición de los brotes. Las opciones disponibles dependerán de las necesidades individuales de cada paciente y de la gravedad de la enfermedad a lo largo del tiempo.
 

Tratamiento multimodal para el manejo de la dermatitis atópica canina

Figura 1. Tratamiento multimodal para el manejo de la dermatitis atópica canina. 

[* Inmunoterapia alergeno específica ** Inmunoterapia subcutánea *** Inmunoterapia sublingual]


 

 

Evitar los alergenos

Dado que los alergenos responsables más comunes son las glicoproteínas de los ácaros del polvo y los aeroalergenos, evitar el contacto puede ser bastante complicado o imposible. En un estudio no controlado, se utilizó un spray ambiental acaricida, con benzoato de bencilo, para reducir la cantidad de alergenos de ácaros del polvo y se observó cierta mejoría clínica en los perros atópicos 1. En el campo de la medicina humana también se han desarrollado y comercializado sprays ambientales con probióticos que sintetizan enzimas para bloquear las proteínas fecales de los ácaros del polvo. Se necesitan más estudios controlados para aclarar la posible correlación del uso de estos aerosoles y la reducción de los alergenos de los ácaros del polvo y la mejoría clínica de los perros atópicos. Del mismo modo, los colchones o camas antiácaros, la aspiración regular y el lavado de la ropa de cama a 60°C, también pueden ser útiles para reducir la exposición de la piel del perro a los alergenos de estos ácaros.


En raras ocasiones, los perros atópicos reaccionan al epitelio de otras mascotas del hogar (p.ej., loros o cobayas). En caso de ser así, lo recomendable es que la otra mascota o el paciente cambien de hogar.

En el caso de dermatitis atópica inducida por alimentos, tanto los alergenos alimentarios como los ambientales están involucrados en la etiología 2. Los alergenos alimentarios pueden ser especialmente importantes en la aparición de brotes, por lo que es fundamental determinar el papel que desempeña el alimento en el perro atópico mediante la prueba con una dieta de eliminación y la posterior provocación; si se demuestra la relación del alimento con los brotes, es relativamente fácil evitar la exposición al alimento responsable.

Restaurar la barrera cutánea

Es bien sabido que en los perros atópicos la función de la barrera epidérmica es deficiente, lo que da lugar a una mayor pérdida de agua transepidérmica (TEWL). Algunas razas pueden presentar la piel seca y con escamas (xerosis). Reforzar la barrera epidérmica con humectantes tópicos como el glicerol, la glicerina, el propilenglicol, el pantenol y la urea aumentará la capacidad de retención de agua de la epidermis, especialmente después del baño. Esto se ha demostrado recientemente utilizando un modelo de barrera epidérmica canina crónicamente alterada 3. Los productos con fitoesfingosina y ophytrium, componente natural extraído de la raíz de una planta japonesa, también pueden ayudar a mejorar la barrera cutánea, a reducir el prurito y la colonización microbiana de la epidermis 4.

Los perros atópicos también presentan un estrato córneo con disrupciones en los lípidos lamelares intercelulares. Para restaurar esta capa se han empleado ácidos grasos esenciales (AGE) en forma de suplementos o incorporados en la dieta con resultados variables. Cabe señalar que en un estudio con buena evidencia científica se ha demostrado que la administración oral de AGE durante 12 semanas logró reducir significativamente la dosis de prednisolona en perros atópicos 5. Como alternativa, se puede utilizar una dieta completa formulada con ingredientes que refuercen la barrera cutánea. Además, se ha demostrado que la aplicación tópica (spot-on) de AGE es eficaz 6, aunque esta opción puede ser menos coste-efectiva a largo plazo. También se han desarrollado otros productos para la DAC como champús, sprays y lociones con ácidos grasos y ceramidas. Lamentablemente, todavía no se ha podido documentar de manera fehaciente la eficacia, pero el veterinario debe considerar su uso, ya que restaurar la función de la barrera epidérmica probablemente reduzca la penetración de alergenos ambientales a través de la piel. 

Controlar las infecciones cutáneas secundarias 

La mayoría de los perros atópicos están predispuestos a desarrollar piodermas superficiales recurrentes y es frecuente observar pápulas, pústulas, collaretes, descamación y seborrea (Figura 2). La colonización por especies patógenas de Staphylococcus (generalmente S. pseudintermedius) es mayor en la piel atópica que en la sana, lo que puede explicarse en parte por la menor actividad de los péptidos antimicrobianos cutáneos del sistema inmune innato. Durante los brotes se produce una disbiosis de la microbiota de la piel atópica, con un aumento relativo en los niveles de Staphylococcus. Esta disbiosis se restablece mediante el tratamiento antimicrobiano y la remisión de las lesiones 7

Cerca del 40% de los perros atópicos presentan infecciones cutáneas recurrentes por levaduras de la especie Malassezia pachydermatis, lo que suele generar un fuerte olor en la piel, un aspecto grasiento y la presencia de costras, descamación y paroniquia con coloración marrón en las uñas (Figura 3). También se puede desarrollar una reacción de hipersensibilidad tipo I frente a Malassezia, con la consecuente aparición de prurito intenso 8. Por tanto, las infecciones cutáneas secundarias causadas por bacterias y levaduras siempre deben controlarse, lo que puede conseguirse mediante la aplicación regular de tratamientos tópicos (champús, espumas, sprays, toallitas y geles). Se ha demostrado que el champú con clorhexidina al 3% es clínicamente tan efectivo frente a bacterias y levaduras como la combinación de una solución de clorhexidina al 2% y miconazol 9. Los lavados dos veces a la semana suelen ser eficaces, pero si la infección es grave, el tratamiento tópico debe aplicarse al principio con mayor frecuencia. La autora recomienda el lavado diario durante una semana, pasando después a días alternos durante la siguiente semana y finalmente a dos lavados semanales. También parecen ser igualmente eficaces los protocolos en los que se incluye la aplicación de una espuma, gel o spray en las lesiones, dos veces a la semana, además de un baño semanal con champú. 

Los antibióticos sistémicos solo se deben utilizar en principio cuando la pioderma sea profunda (p.ej., furunculosis (Figura 4), pioderma muy generalizada o cuando el propietario no pueda administrar el tratamiento tópico). La elección del antibiótico se puede basar en el cultivo y el antibiograma o en los principios básicos de la antibioterapia; entre las posibles opciones se incluyen la clindamicina (10 mg/kg cada 12 h), las cefalosporinas (cefalexina 10-30 mg/kg cada 8-12 h), o la amoxicilina- ácido clavulánico (12,5 mg/kg cada 12 h). El tratamiento siempre debe continuarse hasta observar la resolución tanto de los signos clínicos como de los hallazgos citológicos de pioderma. Se debe evitar el uso recurrente de antibióticos debido al riesgo de resistencias bacterianas. Del mismo modo, el tratamiento de las levaduras con ketoconazol por vía oral (10 mg/kg cada 24 h o 5 mg/kg cada 12 h) o con itraconazol (5 mg/kg cada 24 h) solo se debe utilizar en casos muy graves, puesto que las levaduras pueden (en raras ocasiones) volverse resistentes a derivados azólicos 10. Además, hay que tener en cuenta que se pueden producir muchas interacciones medicamentosas, especialmente con el ketoconazol.
 

 

Atopic skin with classic lesions.

Figura 2. Piel atópica con las lesiones típicas: pápulas, pústulas y collaretes por una pioderma superficial secundaria. © Annette van der Lee

Paronychia in an atopic dog with brown staining of the nails.

Figura 3. Paroniquia en un perro atópico con una decoloración marrón en la uña debida a dermatitis por Malassezia. © Annette van der Lee

Interdigital pyogranuloma with secondary deep.

Figura 4. Piogranuloma interdigital con pioderma profunda secundaria en un perro atópico. © Annette van der Lee

Annette van der Lee

El reto no solo es tratar con éxito al perro atópico, sino también evitar la aparición de brotes graves. Por este motivo, el tratamiento de la DAC requiere un manejo multimodal.

Annette van der Lee

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