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Veterinary Focus

Número de edición 31.2 Otros artículos científicos

Descripción general de las reacciones adversas al alimento en el perro

Fecha de publicación 23/11/2021

Escrito por Elisa Maina

Disponible también en Français , Deutsch , Italiano y English

Las reacciones adversas al alimento se pueden manifestar de la misma forma que muchos otros trastornos cutáneos y conocer la patología subyacente y las opciones de diagnóstico es la clave para el éxito del tratamiento.

Secondary bacterial infection in a dog with AFR.

Puntos clave

La reacción adversa al alimento (RAA) es una de las alergias más frecuentes en el perro y puede ser indistinguible de la dermatitis atópica.


Los signos clínicos pueden ser tanto cutáneos como no cutáneos o de ambos tipos, aunque el signo más frecuente es el prurito no estacional generalizado.


Para identificar una RAA es necesario tener en cuenta varios factores y el único método de diagnóstico preciso consiste en la prueba con una dieta de eliminación y la posterior provocación alimentaria.


El pronóstico del perro con RAA es excelente y muchas veces es posible identificar y evitar los alergenos implicados, aunque en algunos casos es necesario instaurar un tratamiento sintomático.


Introducción

El término “reacción adversa al alimento" (RAA) hace referencia a cualquier reacción anómala provocada por la ingestión de un alimento y/o aditivo alimentario. En función de su naturaleza la reacción puede ser tóxica o no tóxica 12. Las reacciones tóxicas están desencadenadas por sustancias presentes en el alimento, ya sea en su composición natural o como consecuencia de su elaboración o de una contaminación; se pueden producir en cualquier individuo y son dependientes de la dosis ingerida. Por el contrario, las reacciones adversas al alimento no tóxicas dependen de la susceptibilidad del individuo y se clasifican en intolerancias alimentarias (no inmunomediadas) y alergias alimentarias (inmunomediadas) (Figura 1). 

Las intolerancias alimentarias, que representan la mayoría de las RAA (al menos en las personas), incluyen las reacciones enzimáticas y las producidas como respuesta a las propiedades farmacológicas del alimento 13. La alergia alimentaria es una respuesta inmunitaria anormal frente al alimento ingerido y es específica y reproducible 4. En las personas, este tipo de respuestas pueden estar mediadas por IgE, no mediadas por IgE o ser mixtas. Las respuestas mediadas por IgE son las que se han estudiado más (y están mejor definidas en la literatura) e incluyen urticaria y angioedema, rinoconjuntivitis, edema laríngeo, disfonía, síndrome alérgico oral, signos gastrointestinales, anafilaxia sistémica y anafilaxia inducida por ejercicio 5. El grupo de trastornos no mediados por IgE incluye dermatitis herpetiforme, síndrome enterocolítico, colitis, proctitis, reflujo gastroesofágico, enfermedad celíaca y hemosiderosis pulmonar. En el grupo de hipersensibilidades mixtas se encuentran la dermatitis atópica, los trastornos eosinofílicos esofágicos y gastrointestinales, y el asma. Esta diferenciación no está tan clara en el perro, ya que no hay suficientes estudios sobre la patogenia de las RAA y las manifestaciones clínicas no son tan heterogéneas como en el ser humano, por lo que en muchos casos se solapan los signos. Además, no existe ninguna prueba que permita la diferenciación y el diagnóstico con precisión, por lo que en veterinaria se utiliza el término general de "reacciones adversas a los alimentos" para designar este grupo de alergias en el perro.

Incidencia, prevalencia y predisposición

La RAA es la tercera alergia cutánea más frecuente en el perro, después de la hipersensibilidad a la picadura de pulgas (HPP) y de la dermatitis atópica canina (DAC). Se ha estimado que aproximadamente el 25-30% de los perros que reciben una dieta de eliminación responden a la dieta, presentando por tanto una RAA. En un estudio reciente de revisión sistemática se reportó que la prevalencia de la RAA variaba según el tipo de diagnóstico; estando comprendida entre el 1-2% en perros con cualquier diagnóstico, el 0-24% en perros con una enfermedad cutánea, el 9-40% en perros con prurito, el 8-62% en perros con alergia cutánea y entre el 9-50% en perros con lesiones cutáneas sugestivas de dermatitis atópica 6. Sin embargo, el diagnóstico de RAA se debe confirmar mediante la reaparición de los signos con un alimento de provocación y no todos los estudios incluyen esta parte del diagnóstico. Por tanto, la RAA puede estar sobrediagnosticada ya que muchos animales pueden responder a la dieta de eliminación, por ser una dieta de mayor calidad, o al tratamiento iniciado (p. ej., antiparasitario, antimicrobiano o baños con champú) junto con la dieta.

Patología y posibles desencadenantes

La patogenia de la RAA todavía no se comprende del todo. El tracto gastrointestinal está expuesto continuamente a antígenos extraños procedentes de los alimentos, la microbiota o los patógenos y, aunque algunos de ellos son inofensivos, otros son peligrosos y deben eliminarse. Si se produce una brecha en la barrera de la mucosa se favorece la inflamación local, aumentando la interacción entre el antígeno luminal y el sistema inmune de la mucosa.

En un animal sano, la activación linfocítica solo se produce cuando un alergeno potencialmente peligroso contacta con el sistema inmunitario. En cambio, si el alergeno externo detectado no es peligroso en principio (como un alergeno alimentario) se ponen en marcha varios mecanismos para inducir la tolerancia. El proceso que inhibe la activación de los linfocitos se denomina tolerancia oral y actualmente se sabe que hay múltiples mecanismos involucrados, siendo uno de los factores determinantes la dosis de antígeno consumido. Las dosis bajas favorecen la inducción de células T reguladoras (Tregs), mientras que las dosis más altas favorecen la inducción de anergia o deleción, aunque estos procesos no son exclusivos y pueden solaparse. 

Aunque estos mecanismos son muy eficientes en la mayoría de la población, algunos individuos pueden estar sensibilizados a un alimento debido a la deficiente inducción de la tolerancia oral o al fallo en la tolerancia oral ya establecida 7. Todavía no se ha determinado claramente por qué se producen estas respuestas anormales, pero no hay duda de que la causa es multifactorial, estando involucrados tanto factores del huésped como del alimento 8.

Reseña

En un estudio reciente en el que se analizaron los datos de 825 perros con alergia alimentaria se obtuvo una información muy útil. La edad de aparición de los signos fue variable; desde los pocos meses de edad hasta los 13 años, con una media de 2,9 años 9. El 22% de los perros presentó los primeros signos clínicos antes de los 6 meses de edad y el 38% antes del año. Las razas más afectadas fueron el Pastor Alemán (13%), el West Highland White Terrier (WHWT) (11%) y el Labrador y Golden Retriever (19%), representando en conjunto más del 40% de todos los casos. Se consideró que el Labrador y el WHWT eran razas predispuestas en comparación con la prevalencia de estas razas en la población normal. No se ha demostrado una clara predisposición sexual, ya que existe mucha variación entre los diferentes estudios y la mediana del ratio hembra/macho es de 0,9.
 
Clasificación de las reacciones adversas.

Figura 1. Clasificación de las reacciones adversas al alimento.

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