Revista veterinaria científica internacional para el profesional de los animales de compañía
Veterinary Focus

Número de edición 32.1 Otros artículos científicos

DHA para cachorros

Fecha de publicación 15/06/2022

Escrito por Russ Kelley

Disponible también en Français , Deutsch , Italiano y English

¿Qué importancia tienen los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga en el desarrollo saludable del cachorro? Russ Kelley nos describe algunos de los estudios más recientes que sugieren que son parte vital de las necesidades nutricionales de un cachorro.

Entrenar de forma regular es una parte esencial de la educación del cachorro

Puntos clave

Suplementar el alimento de la madre con ácido docosahexaenoico (DHA) antes del parto o durante el periodo neonatal puede ayudar a promover el aprendizaje y la memoria de los cachorros.


Los cachorros de madres que durante la gestación recibieron un alimento alto en DHA y que en el destete recibieron un alimento equivalente tienen más probabilidades de superar las pruebas de función cognitiva que los cachorros que recibieron un alimento bajo en DHA. 


Introducción

Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPICL) desempeñan un papel vital en el desarrollo y la fisiología del perro. Concretamente, el ácido graso docosahexaenoico (DHA), de la serie omega-3, se encuentra en altas concentraciones en el tejido de la retina y el cerebro, y se sabe que se acumula rápidamente en estos tejidos durante el último tercio de la gestación y los primeros meses de la vida neonatal, periodo en el que se produce el máximo crecimiento del cerebro en los mamíferos. La acumulación temprana de DHA parece ser necesaria para el desarrollo neural y visual normal 1, ya que, en animales jóvenes, se ha asociado el nivel subóptimo de DHA con deficiencias en la función cognitiva y visual, incluyendo la menor capacidad de aprendizaje, la disminución de la memoria, alteraciones en el electrorretinograma y deficiencias en la visión 2. Se ha propuesto que la suplementación del alimento con DHA, antes del nacimiento o durante el período neonatal, también puede ayudar a mejorar ciertos tipos de aprendizaje, así como la memoria 3.

Russ Kelley

En animales jóvenes se ha asociado un nivel subóptimo de DHA con deficiencias en la función cognitiva y visual, incluyendo la menor capacidad de aprendizaje, la disminución de la memoria y la afectación de la visión.

Russ Kelley

Fuentes de DHA y función

El feto recibe el aporte de AGPICL por vía placentaria y, posteriormente, durante la etapa neonatal, a través de la leche materna. Aunque el ácido alfa-linolénico (ALA) es el precursor de DHA, la conversión de ALA en DHA es limitada y la capacidad de síntesis de DHA de la madre puede resultar insuficiente como para tener una reserva óptima y un transporte adecuado para el feto en desarrollo. En los estudios se ha sugerido que la síntesis de DHA a partir de ALA en el perro tiene lugar principalmente durante las primeras semanas de vida, pero se desconoce si se produce en cantidad suficiente para el desarrollo neurológico óptimo 4. Es posible que la manera más eficaz de garantizar que el feto y el neonato reciban las cantidades necesarias de DHA para su continuo desarrollo neurológico sea suplementando el alimento de la madre con dicho nutriente y aportando DHA (en lugar de ALA) en el alimento del cachorro durante el destete.

Todavía no se conocen del todo bien los mecanismos implicados en los beneficios del DHA para la capacidad cognitiva. Sin embargo, se sabe que el DHA participa en varias etapas del desarrollo neuronal, tanto del feto como del neonato, y existen evidencias de que influye en la fluidez de la membrana sináptica, modifica la actividad enzimática y aumenta la síntesis o expresión de receptores y compuestos dopaminérgicos. Estos efectos pueden favorecer el aprendizaje y la memoria, ya que los sistemas dopaminérgicos están específicamente implicados en la regulación de procesos del comportamiento, como la actividad motora, la emocionalidad y la orientación espacial 5.

Investigaciones recientes

En el Centro de Nutrición y Salud para Mascotas (PHNC) de Lewisburg se han llevado a cabo varios estudios controlados para evaluar el efecto de suplementar con DHA el alimento de la madre (fase fetal y neonatal) y el alimento de destete en el aprendizaje y la memoria de los cachorros. Se realizaron tres estudios: 

  1. En este estudio las madres recibieron durante toda la gestación y la lactancia un alimento alto o bajo en DHA y posteriormente se realizaron pruebas de aprendizaje espacial y discriminación visual cuando los cachorros tuvieron entre 7 y 9 semanas de edad. 
  2. En este estudio tanto las madres como sus cachorros recibieron un alimento con un nivel bajo, medio o alto de DHA, y se realizaron pruebas de aprendizaje espacial y discriminación visual, utilizando el laberinto en T, cuando los cachorros tuvieron entre 9 y 14 semanas de edad. 
  3. En este estudio los cachorros recibieron durante el destete y hasta las 25 semanas de edad un alimento bajo o alto en DHA y a partir de las 15 semanas de edad se realizaron pruebas de aprendizaje espacial y memoria utilizando un laberinto radial. 

Los alimentos de los estudios estaban formulados para proporcionar una nutrición completa y equilibrada para todas las etapas de la vida según el perfil nutricional de la AAFCO* y tenían la misma composición, excepto la mezcla de aceites utilizada, tal y como se muestra en la Tabla 1.

*Asociación americana para el control oficial de alimentos

Tabla 1. Composición del alimento del estudio.

Nutriente Intervalo (como alimento tal cual)
Proteína % 31-32
Grasa % 20,1-20,8
Humedad % 7-8
Calcio % 1,2-1,3
Fósforo % 1,0-1,1
Zinc (PPM) 230-245
Vit A (KUI) 27-28
Vit E (UI) 375-425
Ácido linoleico % 4,0-4,5
Cociente n6:n3  5:1-10:1
Ajustes en los grupos DHA (%) (sobre materia seca)
Estudio 1
DHA bajo 0,01
DHA alto 0,18
Estudio 2
DHA bajo 0,015
DHA medio 0,077
DHA alto 0,135
Estudio 3
DHA bajo 0,015
DHA alto 0,135

 

Estudio 1

En este estudio participaron 8 cachorros de madres que recibieron un alimento suplementado con DHA y 8 cachorros de madres que recibieron el alimento control sin suplementación (Tabla 1) y se evaluó el aprendizaje espacial (dirección) y la discriminación visual. Para ello, en una pared blanca se colocaron tres puertas rectangulares marcadas con un símbolo negro de diferente forma (círculo, cuadrado o triángulo). A los cachorros se les asignó aleatoriamente una puerta y un símbolo visual y se les enseñó a acudir a su puerta/símbolo para obtener una recompensa de comida. Una vez entrenados, se evaluó la memoria espacial (comprobando cómo localizaba el cachorro la puerta asignada) y la discriminación visual (al identificar el símbolo asignado).

Tras el periodo de entrenamiento, los 16 cachorros supieron elegir correctamente la puerta y el símbolo asignados. Durante la realización de las pruebas espaciales, todos los cachorros de ambos grupos tuvieron un porcentaje de éxito de al menos el 90%, acercándose a su puerta asignada en menos de 120 segundos. Sin embargo, en las pruebas de discriminación visual, se observó que los cachorros de madres que recibieron un alimento suplementado en DHA obtuvieron mejores resultados que los de madres que recibieron un alimento bajo en DHA, y los cachorros del primer grupo obtuvieron mejores resultados en general que los del segundo grupo.

Estudio 2

A 28 hembras de raza Beagle se les asignó aleatoriamente uno de los tres alimentos (con un nivel bajo, medio o alto de DHA) (Tabla 1) administrándolo ad libitum durante la gestación y la lactancia. Los cachorros destetados recibieron durante el periodo de estudio el mismo alimento que su madre (Figura 1). Se seleccionaron 60 cachorros para evaluar la función cognitiva (discriminación visual y aprendizaje espacial) en un laberinto en T, entre las 9 y las 15 semanas de edad (Figura 2). A los cachorros se les enseñó a asociar un símbolo (cuadrado o círculo) con una recompensa de comida situada en un brazo del laberinto, mientras que en el otro brazo solo había un rastro olfativo (sin comida). Posteriormente se realizó la “fase de tarea inversa”, cambiando la localización de la recompensa asociada al símbolo (por ejemplo, si para un cachorro el círculo indicaba originalmente que la comida estaba en el brazo derecho del laberinto, ahora indicaba que la comida estaba en el brazo izquierdo).

Los cachorros del grupo que recibió el alimento con un nivel alto de DHA realizaron mejor las pruebas que los cachorros que recibieron el alimento bajo en DHA. Los cachorros del grupo que recibió un alimento con un nivel medio DHA realizaron mejor las pruebas que los cachorros del grupo alimentados con un nivel de DHA bajo, pero peor que los del grupo alimentados con un nivel alto de DHA. Aunque estas diferencias no fueron estadísticamente significativas, la tendencia observada sugiere que, en lo que respecta al aprendizaje, la respuesta a la suplementación del alimento con DHA depende de la dosis.

Para evaluar la función cognitiva

Figura 1. Para evaluar la función cognitiva (discriminación visual y aprendizaje espacial) en un laberinto en T, se seleccionaron cachorros de raza Beagle entre las 9 y las 15 semanas de edad.
Crédito: Russ Kelley/Royal Canin

Figura 2. Laberinto en T utilizado en el Estudio 2. A los cachorros se les enseñó a asociar un símbolo (cuadrado o círculo) con una recompensa de comida situada en un brazo del laberinto y un rastro olfativo (pero sin comida) en el otro brazo.
Crédito: Rediseñado por Sandrine Fontègne

Estudio 3

En este estudio participaron cachorros cuyas madres recibieron durante la gestación y la lactancia un alimento no suplementado con DHA. A los cachorros destetados se les asignó aleatoriamente un alimento alto o bajo en DHA (Tabla 1). Se realizaron pruebas de función cognitiva utilizando un laberinto radial de 8 brazos, en los que al final de cada uno de ellos se encontraba una puerta numerada que podía abrirse o cerrarse de forma independiente (Figura 3). Este estudio se diseñó para valorar la orientación espacial y la capacidad de memorizar una lista a corto plazo (efecto de recencia), medio plazo y largo plazo (efecto de primacía). Se empezó a realizar la prueba del laberinto a las 15 semanas de edad; al igual que en los estudios anteriores, el cachorro tenía que entrar en un brazo del laberinto para conseguir una recompensa de comida, pero en este caso, el estudio incluyó cuatro fases de dificultad creciente. Al principio se analizaron los datos teniendo en cuenta los posibles efectos debidos a la repetición, el sexo, la alimentación y las interacciones asociadas, pero se comprobó que los efectos de los dos primeros factores no eran significativos, por lo que se eliminaron del modelo y en el análisis final solo se incluyó la alimentación.

Todos los cachorros realizaron con éxito las dos primeras fases del estudio, aunque en la segunda fase se observó que los cachorros del grupo que recibió un alimento alto en DHA necesitaron menos sesiones de entrenamiento que los cachorros del otro grupo (aunque las diferencias no fueron estadísticamente significativas entre ambos grupos). 

Los cachorros que recibieron un alimento alto en DHA tuvieron más éxito en la prueba de memoria a largo plazo (efecto de primacía) que los que recibieron un alimento bajo en DHA, al igual que en las pruebas de memoria a medio y corto plazo, aunque estas diferencias no fueron estadísticamente significativas. Cuando se analizaron las tasas de “éxito” y “error”, se observó que los cachorros que recibieron un alimento alto en DHA cometieron significativamente menos errores de elección al ofrecerles simultáneamente tres posibilidades de error. 

Figura 3. Laberinto radial de 8 brazos utilizado en el Estudio 3. Las puertas colocadas al final de cada brazo se podían abrir o cerrar de forma independiente para ofrecer diferentes posibilidades al cachorro.
Crédito: Rediseñado por Sandrine Fontègne

Discusión

Los cachorros suelen llegar a su hogar definitivo poco después del destete, por lo que la mayoría de los propietarios tienen pocas posibilidades, o ninguna, de influir en el nivel de DHA de la madre o de los cachorros antes de acogerlos. Lo mismo ocurre en el caso de cachorros de madres que han sido abandonadas o no se han alimentado adecuadamente (p. ej., en protectoras o centros de acogida) y cuyo estado nutricional se suele desconocer o es deficiente. Por lo tanto, una pregunta importante que nos podemos formular y que no tiene respuesta es si la suplementación de DHA en el alimento, después del periodo de influencia materna, puede seguir siendo beneficiosa para la función cognitiva y el aprendizaje. Estos tres estudios proporcionan evidencias de que los cachorros con mayor nivel de DHA tienen mejores resultados en las pruebas cognitivas. Aunque suplementar al alimento de la madre con DHA durante la gestación y la lactancia es deseable, puede no ser crucial para mejorar la concentración de DHA de los neonatos. Sin embargo, la suplementación con DHA tras el destete puede seguir aportando beneficios cognitivos a los cachorros, incluso sin la suplementación materna, tal y como se muestra en el Estudio 3; los cachorros demostraron una mejoría en el aprendizaje y la memoria en torno a las 15-25 semanas de edad, momento en el que la mayoría de los nuevos propietarios habrán empezado la socialización y el entrenamiento de sus nuevos perros (Figura 4).

En conjunto, estos estudios indican que la suplementación con DHA favorece la mejoría en la capacidad de aprendizaje relacionada con la memoria y estos beneficios se pueden obtener incluso en ausencia de la suplementación materna. Como consecuencia de mejorar el aprendizaje relacionado con la memoria la capacidad de adiestramiento de estos perros puede ser mayor.

Entrenar de forma regular es una parte esencial de la educación del cachorro

Figura 4. Entrenar de forma regular es una parte esencial de la educación del cachorro y es posible que suplementar el alimento con DHA sea beneficioso.
Crédito: Shutterstock

Declaración

 

Todos los procedimientos descritos en este artículo se han revisado y aprobado por el Comité Institucional de Cuidado y Uso de Animales de The Iams Company (Lewisburg, OH, EE. UU.)

 

Conclusión

Estos estudios conjuntamente respaldan hallazgos anteriormente descritos en el perro (y otras especies) en cuanto a la relación entre el DHA y la capacidad cognitiva. Básicamente indican que, aunque la suplementación con DHA en la madre es deseable para el feto en desarrollo y los cachorros, se pueden seguir obteniendo beneficios cuando se suplementa con DHA el alimento de los cachorros destetados entre las 6 y las 25 semanas de edad. Además, la suplementación después del destete, sin suplementación materna, sigue mejorando el rendimiento cognitivo del cachorro, particularmente en lo que respecta a la memoria y la concentración. Sin embargo, se necesitan más estudios para investigar los efectos del enriquecimiento con DHA en la función cognitiva durante fases de desarrollo posteriores, así como en perros adultos y sénior.

Referencias

  1. Bazan NG, Musto AE, Knott EJ. Endogenous signaling by omega-3 docosahexaenoic acid-derived mediators sustains homeostatic synaptic and circuitry integrity. Mol. Neurobiol. 2011;44:216-222.

  2. Moriguchi T, Greiner RS, Salem N Jr. Behavioral deficits associated with dietary induction of decreased brain docosahexaenoic acid concentration. J. Neurochem. 2000;75:2563-2573.

  3. Stonehouse W, Conlon CA, Podd J, et al. DHA supplementation improved both memory and reaction time in healthy young adults: A randomized, controlled trial. Am. J. Clin. Nutr. 2013;97:1134-1143.

  4. Bauer JE, Heinemann KM, Bigley KE, et al. Maternal diet alpha-linolenic acid during gestation and lactation does not increase docosahexaenoic acid in canine milk. J. Nutr. 2004;134:2035S-2038S.

  5. Simon H, Scatton B, LeMoal M. Dopaminergic A 10 neurons are involved in cognitive functions. Nature 1980;286:150-151.

Russ Kelley

Russ Kelley

Russ Kelley, tras licenciarse por la Universidad de Auburn en 1997, empezó a trabajar en Iams Company, donde se dedicó a la investigación sobre la nutrición de la madre y el neonato Leer más

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