Revista veterinaria científica internacional para el profesional de los animales de compañía
Veterinary Focus

Número de edición 32.1 Otros artículos científicos

Vacunas e inmunidad en gatitos

Fecha de publicación 27/04/2022

Escrito por Kelly A. St. Denis

Disponible también en Français , Deutsch , Italiano y English

Garantizar que los gatitos tengan un programa de vacunación óptimo y crear, al mismo tiempo, experiencias positivas para los pacientes de la clínica veterinaria puede ser una situación en la que todos salgan ganando, tal y como lo describe Kelly St. Denis.

Es importante conseguir que los gatitos se sientan cómodos en la clínica

Puntos clave

Los gatitos pueden y deben comenzar a vacunarse a partir de las 6 semanas de edad durante el periodo de socialización, lo que permite al equipo veterinario proporcionarles experiencias positivas tempranas.


La inmunización frente al virus de la leucemia felina es parte importante del protocolo de vacunación del gatito, independientemente de su estilo de vida.


Las visitas de refuerzo ayudan a garantizar la inmunidad, al tiempo que proporcionan la oportunidad de tener una interacción “Cat Friendly” con el gato y ayudar a los propietarios a entender las necesidades de su gato.


Las consultas nutricionales en el “primer cumpleaños” del gato favorecen una buena salud, refuerzan el vínculo veterinario-cliente-paciente y garantizan que los pacientes acudan a las revisiones anuales.


Introducción

La vacunación felina ha cambiado drásticamente durante las últimas décadas. Mientras que los agentes infecciosos frente a los que vacunamos a los gatitos no han variado mucho, en otros contextos se ha producido un gran cambio. Se ha avanzado mucho sobre el conocimiento y la comprensión de algunos de estos agentes infecciosos y sobre el papel de la vacunación en su prevención; las recomendaciones han cambiado mucho respecto a los plazos, la edad y la frecuencia de vacunar y aplicar dosis de refuerzo; tenemos más información sobre la inmunidad materna y su impacto en la inmunidad del gatito; el diseño científico de las vacunas felinas actualmente disponibles ha cambiado en gran medida y los puntos de inyección aprobados y recomendados se han modificado. Además, se ha producido un cambio radical en la forma de interactuar con el paciente felino gracias a la incorporación de los principios Cat Friendly. Todos estos cambios actualmente suponen un mayor reto al vacunar a la especie felina, pero también es más gratificante que nunca. Además, afectan a todas las etapas de la vida del gato, con las bases inmunitarias y las visitas Cat Friendly asentándose durante el primer año vida. En este artículo se revisan los protocolos de vacunación y aplicación en el gato joven, principalmente desde la perspectiva de Norteamérica, animando al lector a buscar información más detallada sobre todas las etapas de la vida en las guías de la AAHA/AAFP recientemente publicadas* 1.

* AAHA: American Animal Hospital Association; AAFP: American Association of Feline Practitioners

Inmunidad derivada de la madre

La inmunidad materna, a través de anticuerpos maternales, se transfiere pasivamente de la madre al gatito durante la lactancia. En la especie felina, la transferencia transplacentaria de anticuerpos no es significativa 2. La disponibilidad de inmunoglobulinas IgA e IgG para el gatito se ve afectada por la concentración de estas proteínas en el calostro, por el volumen ingerido y por la capacidad de absorción intestinal del neonato y todo ello es en gran medida dependiente del tiempo. La concentración de inmunoglobulinas es máxima en el calostro y disminuye rápidamente 3 días después del parto 3. El neonato absorbe las inmunoglobulinas principalmente en las primeras 24 horas de vida, aunque las evidencias sugieren que su absorción disminuye drásticamente a las 16 horas de vida 3. Los gatitos que no ingieren suficiente calostro durante las primeras 24 horas después del parto tienen el riesgo de que la transferencia de inmunidad pasiva sea deficiente, lo que aumenta la posibilidad de contraer enfermedades infecciosas durante el periodo en el que el sistema inmune no ha terminado de desarrollarse.

Los anticuerpos maternales persisten en el gatito durante un período de tiempo variable, dependiendo del título de anticuerpos de la madre y de la cantidad de inmunoglobulinas absorbidas por el neonato. El punto más bajo de anticuerpos maternales se puede alcanzar a partir de las 3 o 4 semanas de edad 2, aunque algunos gatitos mantienen niveles elevados más allá de las 16 semanas 4. Los anticuerpos maternales protegen al gatito inmunodeprimido, pero también se han descrito como uno de los motivos más frecuentes del fracaso en la vacunación 1. A través de un mecanismo de retroalimentación negativa, los anticuerpos maternales séricos pueden interferir con la síntesis de inmunoglobulinas del neonato, y su presencia también puede conducir a la neutralización de los antígenos administrados en la vacuna, limitando así la respuesta vacunal. Por tanto, existe una “ventana de susceptibilidad” entre la pérdida de anticuerpos maternales y el desarrollo de la inmunidad individual, de manera que los anticuerpos maternales pueden ser lo suficientemente altos para interferir con el desarrollo de la inmunidad dependiente de la vacuna, pero insuficientes para proteger contra la infección natural 1. Esta ventana de susceptibilidad se debe tener en cuenta en los protocolos de vacunación para gatitos. Por esta razón, las vacunas contra la rinotraqueítis, calicivirus y panleucopenia (FVRCP) tienen una mayor probabilidad de éxito si se administran cada 2-4 semanas hasta que el gatito tenga al menos 16-20 semanas de edad 1. El intervalo exacto entre las dosis de refuerzo depende de las directrices del fabricante, pero lo ideal es que el último refuerzo se administre 3-4 semanas después de que los anticuerpos maternales hayan disminuido por debajo de los niveles de interferencia, lo que puede variar de una camada a otra, de un gatito a otro de una misma camada y del agente infeccioso frente al que se esté vacunando. Las guías más recientes 1,5 recomiendan que el refuerzo de las vacunas FVRCP al año de edad se sustituya por un refuerzo a los 6 meses.

Kelly A. St. Denis

Existe una “ventana de susceptibilidad” entre la pérdida de anticuerpos maternales y el desarrollo de la inmunidad individual, de manera que los anticuerpos maternales pueden ser lo suficientemente altos para interferir con el desarrollo de la inmunidad dependiente de la vacuna, pero insuficientes para proteger contra la infección natural.

Kelly A. St. Denis

Revisión de conceptos: diseño de las vacunas

Existen numerosas vacunas disponibles en todo el mundo frente a varios agentes infecciosos felinos. El Grupo de Trabajo sobre Vacunación Felina 2020 de la AAHA/AAFP ha clasificado las vacunas como “esenciales” o “no esenciales” en función del riesgo relativo, de la eficacia y la seguridad de la vacuna (Tabla 1). Las vacunas pueden ser de diferentes tipos según el enfoque con el que se han diseñado, incluyendo las vacunas inactivadas (muertas), vivas modificadas (atenuadas) y vacunas de subunidades recombinantes diseñadas genéticamente. Cada diseño se basa en diferentes estrategias para inducir la inmunidad y la selección de un tipo u otro depende de muchos factores, como el propio agente infeccioso, la tecnología aplicable a la vacuna, la respuesta inmunitaria del huésped y los posibles efectos adversos. La comprensión básica de estas diferencias, así como conocer el diseño de la vacuna que se está administrando, es fundamental para entender las repercusiones en el paciente, incluyendo el tipo de inmunidad, la eficacia y los posibles efectos adversos de la vacuna.

Tabla 1. Recomendaciones para la vacunación de gatitos. Los protocolos de vacunación empiezan con una primera dosis a partir de las 4-6 semanas con refuerzos cada 3-4 semanas hasta las 16 o 20 semanas de edad frente a FVRCP y un refuerzo a las 3-4 semanas después de la primera dosis frente al FeLV y FIV.

Vacuna Primera dosis y refuerzos
FHV*-1 +FCV (IN)
4 semanas + cada 3-4 semanas >16-20 semanas de edad
FHV-1 + FPV** + FCV*** (SC)
6 semanas + refuerzo cada 3-4 semanas >16-20 semanas de edad
FeLV (SC)
8 semanas + 1 refuerzo a las 3-4 semanas  
Rabia (SC)
12-16 semanas + refuerzo al año
FIV (SC) 8 semanas + 1 refuerzo a las 3-4 semanas

Leyenda: primeras celdas: vacunas esenciales. Última celda: vacunas no esenciales; IN: intranasal; SC: subcutánea
*FHV = Herpesvirus felino, **FPV = Virus de la panleucopenia felina, ***FCV = Calicivirus felino

Las vacunas muertas contienen partículas virales inactivadas incapaces de causar una infección activa en el paciente. Para obtener una respuesta inmune adecuada se suelen incorporar en las vacunas otros componentes, incluyendo los adyuvantes. Estas sustancias provocan inflamación en el lugar de la inyección, estimulan el sistema inmune innato y desencadenan las respuestas inmunes necesarias. Entre los componentes que se incorporan a estas vacunas se encuentran el adyuvante completo de Freund, las sales de aluminio, los lípidos en emulsiones a base de agua, los adyuvantes a base de saponinas y los ligandos (oligonucleótidos). La respuesta a la vacuna muerta es principalmente de naturaleza humoral (anticuerpos) y suele ser más débil que la obtenida con otros tipos de vacunas y la inmunidad tiene una menor duración. Es probable que se necesiten dosis de refuerzo más frecuentes.

Las vacunas con virus vivos modificados (MLV) (o virus atenuados) contienen partículas virales parcialmente viables con una capacidad reducida de infectar a las células del huésped. Esta actividad viral atenuada genera una respuesta inmune que imita a la protección frente a la infección natural e implica tanto la inmunidad humoral (mediada por anticuerpos) como la inmunidad celular, sin provocar una enfermedad real. La respuesta a las vacunas MLV es generalmente más rápida que a las vacunas muertas. En ausencia de anticuerpos maternales, una sola dosis de vacuna puede proporcionar una protección adecuada.

Las vacunas recombinantes más frecuentes en veterinaria contienen uno o varios genes que codifican proteínas del agente infeccioso incluidas en el material genético de un virus de una especie no relacionada. Por ejemplo, el gen del antígeno de superficie de la rabia se insertó en el virus de la viruela de los canarios para crear una vacuna recombinante contra la rabia. El vector de la vacuna no puede causar la enfermedad en la especie felina, pero permite la presentación de un antígeno viral específico al sistema inmune.

Revisión de conceptos: efectos adversos de las vacunas

La vacunación es un acto rutinario en la clínica veterinaria y, por lo general, no se producen incidentes y conlleva pocos riesgos. Cuando el sistema inmune reconoce y responde a la vacuna, se pueden producir efectos secundarios leves. La respuesta inmune normal incluye la liberación de citoquinas que, al imitar la respuesta a la infección, dan lugar a efectos sistémicos como fiebre, dolor articular y malestar general. Para reducir estos efectos en el gatito, se puede realizar un tratamiento sintomático, pero se desaconseja utilizar el término “reacción a la vacuna” para describir estos efectos secundarios naturales, puesto que puede causar desconfianza en el propietario. Explicar al propietario la respuesta natural prevista y los posibles efectos adversos relacionados con la vacunación ayudará a que esté más pendiente de su gato y, en caso de observar algún signo clínico, se podrá instaurar un tratamiento precoz sin que desconfíe de la vacuna.

Con menos frecuencia, los gatos pueden experimentar efectos adversos de la vacuna como fiebre prolongada, vómitos, diarrea, inapetencia o anorexia. Estos últimos signos pueden ser consecuencia de no tratar los efectos adversos descritos anteriormente. En la especie felina es raro observar reacciones graves y agudas como vómitos de aparición repentina, diarrea, taquicardia, taquipnea, desorientación y/o colapso. En caso de presentarse, suelen producirse antes de abandonar la clínica veterinaria, pero los propietarios deben saberlo para acudir a la clínica inmediatamente e instaurar el posible tratamiento de urgencia.

La causa más conocida de sarcomas asociados al punto de inyección (SAPI) 1 es la inoculación de vacunas. El desarrollo del SAPI es complejo y poco conocido, con una incidencia baja que varía geográficamente. Parece que puede estar involucrado un componente inflamatorio en el lugar de la inyección, aunque las evidencias directas de causa y efecto son difíciles de obtener. Pueden estar implicadas mutaciones genéticas, incluyendo las de oncogenes o genes supresores de tumores. Se ha planteado la hipótesis de que la presencia de adyuvantes inflamatorios en ciertos tipos de vacunas es un factor que contribuye a su aparición. Los datos causales siguen sin ser concluyentes, aunque informes anecdóticos sugieren una menor incidencia de SAPI con el uso de vacunas sin adyuvantes. Dado que los SAPI son neoplasias altamente invasivas que pueden resultar muy difíciles de extirpar quirúrgicamente, cualquier bulto o masa sospechosa en un punto de inyección de vacunación conocido o sospechoso se debe vigilar estrechamente. El protocolo 3-2-1 orienta sobre su manejo: siempre se debe tomar una biopsia en cuña de cualquier reacción en un punto de inyección que persista más de 3 meses, sea mayor de 2 cm y/o aumente de tamaño 1 mes después de la inyección 6. Las biopsias escisionales no son adecuadas, puesto que lo más probable es no incluir los márgenes, permitiendo que el SAPI localmente invasivo tenga la oportunidad de seguir extendiéndose, complicando su eliminación. La resección quirúrgica requiere un diagnóstico específico y una correcta planificación de la cirugía que incluya dos planos fasciales. Dada la falta de comprensión respecto a la etiología de los SAPI y la agresividad de la cirugía, todas las vacunas felinas deberían administrarse por debajo del codo o rodilla, o en la parte distal de la cola (Figura 1).

El punto de inyección de la vacuna debe registrarse en el historial del paciente

Figura 1. Los puntos de inyección recomendados para las vacunas se muestran en verde; los puntos de inyección que se utilizan frecuentemente, pero que se deben evitar se muestran en rojo. El punto de inyección de la vacuna debe registrarse en el historial del paciente.
Crédito: from AAHA/AAFP guidelines/Rediseñado por Sandrine Fontègne

Revisión de conceptos: protocolos de vacunación en gatitos

La preparación de un plan de vacunación para un gatito comienza teniendo en cuenta las necesidades de cada animal. Entre los factores que hay que considerar se encuentran los factores de riesgo del entorno, los factores epidemiológicos, la disponibilidad de vacunas y los factores relacionados con el estilo de vida. Un propietario puede tener unos objetivos muy específicos sobre el futuro estilo de vida de su gatito; por ejemplo, que sea el único gato y que viva exclusivamente dentro de casa, que viva con varios gatos y con acceso al exterior, o que tenga un estilo de vida entre ambos extremos. Sea cual sea el estilo de vida planificado para un gato, en el futuro puede cambiar, por lo que los protocolos de vacunación se deben desarrollar asumiendo que probablemente el gato esté expuesto a otros gatos. Incluso cuando el propietario tenga muy claro que su gatito siempre va a vivir dentro de casa, se debe reconocer que, los gatos de interior no están exentos de ningún riesgo en cuanto a enfermedades infecciosas.

Al elaborar el plan de vacunación también se debe tener en cuenta si una vacuna determinada es esencial o no esencial. Las vacunas clasificadas como esenciales son las recomendadas para todos los gatitos, independientemente de su estilo de vida, incluso cuando el historial de vacunación se desconoce e incluyen las que protegen frente a enfermedades zoonóticas como la rabia. Las vacunas esenciales deben ofrecer una buena protección frente a enfermedades prevalentes con una morbilidad y mortalidad significativas. El Grupo de Trabajo de la AAAH/AAFP ha designado como agentes infecciosos básicos contra los que se debe vacunar a todos los gatitos al herpesvirus felino 1 (FHV-1), al calicivirus felino (FCV), al virus de la panleucopenia felina (FPV), a la rabia y al virus de la leucemia felina (FeLV) (Tabla 1). Las vacunas no esenciales son las que se consideran opcionales, según el riesgo de exposición, la distribución geográfica y el estilo de vida actual y futuro del paciente. Entre las vacunas no esenciales se encuentran las vacunas frente al virus de la leucemia felina (para gatos mayores de 1 año), Chlamydia felis y Bordetella bronchiseptica. Las vacunas frente a enfermedades de baja importancia clínica o con buena respuesta al tratamiento y las vacunas cuya evidencia sobre su eficacia es mínima o nula, así como las vacunas con un riesgo relativamente mayor de efectos adversos, se designan como “no recomendadas”. Entre las vacunas que actualmente no recomienda el Grupo de Trabajo se incluye la vacuna frente al virus de la peritonitis infecciosa felina (FIPV). 

A excepción de la vacuna intranasal frente al FHV-1/FCV (que puede administrarse a partir de las 4 semanas de edad), la vacunación debería comenzar en todos los gatitos a las 6 u 8 semanas. Empezar pronto facilita la interacción con el equipo veterinario durante el periodo de socialización del gatito. La vacunación frente a FVRCP se debería iniciar durante esta primera visita. El Grupo de Trabajo de la AAHA/AAFP recomienda administrar refuerzos contra la FVRCP cada 3 o 4 semanas hasta las 16 o 20 semanas de edad, administrando una nueva dosis de refuerzo a los 6 meses, cuando los anticuerpos maternales hayan disminuido, lo que sustituye al primer refuerzo anual. La vacuna intranasal frente a FHV-1/FCV puede administrarse a las 4 o 6 semanas de edad, con dosis de refuerzo cada 3 o 4 semanas hasta las 16 o 20 semanas de edad. La vacuna frente al FeLV se considera esencial para los gatitos y debería administrarse a las 8 semanas de edad, con una segunda dosis 3 o 4 semanas después, seguida de un refuerzo al año de edad (Tabla 1).

La rabia es una zoonosis con una elevada tasa de mortalidad y constituye un importante problema de salud pública en todo el mundo. En muchas regiones del mundo la vacunación de la rabia es obligatoria y, por tanto, el equipo veterinario debe consultar la legislación local para incluir esta vacuna en caso necesario. El momento de iniciar la vacunación contra la rabia en el gatito depende de las indicaciones del fabricante, pero no suele ser antes de las 12 semanas de edad y lo más frecuente es que sea a las 16 semanas. Se debe administrar un refuerzo al año de edad y a partir de entonces la revacunación podrá ser cada 3 años con vacunas autorizadas legalmente para dicho periodo. Para el resto de vacunas se recomienda la revacunación anual.

Pruebas de retrovirus y vacunación

Es conveniente realizar pruebas diagnósticas para retrovirus a todos los gatitos recién adquiridos 7 y adicionalmente una segunda prueba para el FeLV y FIV a los 30 y 60 días, respectivamente, de la primera prueba. Por cuestiones prácticas la segunda serie de pruebas se puede realizar a partir de los 60 días. Antes de vacunar frente al FeLV o FIV se debe conocer el estado de retrovirus de los gatitos y obtener al menos una prueba negativa confirmada. La vacunación contra el FeLV no interfiere con los resultados de las pruebas diagnósticas actuales para el FeLV que detectan el antígeno viral o el ARN viral. Sin embargo, las pruebas para el FIV detectan anticuerpos dirigidos contra el FIV y, por tanto, la vacunación puede dar lugar a falsos positivos. Este hecho es importante tenerlo en cuenta en ciertas áreas geográficas donde la vacunación frente al FIV es frecuente, como en Australia, así como tener presente que los anticuerpos generados por las vacunas contra el FIV pueden persistir durante más de 7 años 8. La guía 2020 del Grupo de Trabajo sobre Pruebas y Manejo de Retrovirus Felinos recomienda realizar pruebas de seguimiento a todos los gatos positivos de FIV y FeLV, utilizando una prueba de ELISA de un fabricante diferente u otro tipo de prueba diferente 7.

Los gatitos tienen un mayor riesgo de infección tras la exposición al FeLV y a medida que la edad aumenta este riesgo disminuye 7, por este motivo, como se ha señalado anteriormente, se recomienda vacunar a todos los gatitos frente al FeLV, independientemente de su estilo de vida. Según los estudios actualmente disponibles, no existen suficientes evidencias que demuestren que la vacuna previene toda infección por el FeLV, sin embargo, la protección es suficiente como para justificar su uso 7. A pesar de las hipótesis contrarias, en un estudio australiano realizado en el 2019 se demostró que el riesgo de infección por el FeLV en la población general de gatos australianos seguía siendo alto y estaba justificada la realización de pruebas de detección, la vacunación y el manejo adecuado de las poblaciones infectadas o potencialmente infectadas 9.

La disponibilidad de vacunas frente al FIV es limitada en todo el mundo; sin embargo, en regiones como Australia, donde la prevalencia del FIV es elevada, la vacuna sigue estando disponible. En estas regiones, se recomienda vacunar a los gatitos con mayor riesgo de exposición al FIV (estilo de vida, localización) siempre que sea posible; la vacunación debe iniciarse a las 8 semanas de edad, con una segunda dosis a las 3-4 semanas y refuerzos anuales. Antes de vacunar se debe confirmar que el gatito sea negativo al retrovirus, ya que se pueden producir falsos positivos a las pocas semanas de administrar la primera vacuna. La guía del 2020 proporciona información adicional sobre las pruebas y las recomendaciones de vacunación en función del estilo de vida y la ubicación geográfica 7.

La utilización de una manta caliente impregnada con feromonas tranquiliza al gato durante la consulta

Figura 2. La utilización de una manta caliente impregnada con feromonas tranquiliza al gato durante la consulta.
Crédito: Kelly A. St. Denis

Nutrición para la vida

La nutrición proporciona los pilares fundamentales para un crecimiento normal y saludable, además de sentar las bases para una vida sana en la etapa adulta. La recomendación nutricional del veterinario es muy valiosa, ya que mejora la relación veterinario-cliente y genera confianza para futuras visitas, incluyendo las consultas de vacunación. Incluso antes de la primera cita en la clínica, el equipo veterinario puede orientar al propietario del gatito sobre cómo realizar la transición alimentaria de la leche al alimento sólido. Para desarrollar las experiencias con diferentes texturas de alimentos, lo ideal es exponer a los gatitos tanto al alimento húmedo como al seco, ofreciendo diversas texturas y sabores, particularmente durante el periodo de socialización. Esto facilitará la aceptación de cualquier cambio de alimentación necesario durante la edad adulta. A la hora de elegir, lo ideal es optar por un alimento equilibrado, de alta calidad formulado para gatitos, preferiblemente de un fabricante que cuente con veterinarios nutricionistas y con elevados estándares de calidad para el control tanto de los ingredientes como de los productos finales, lo que demuestra compromiso con la seguridad alimentaria.

Cuando los gatitos pasan a la etapa adulta, se puede realizar una “consulta de primer cumpleaños” con un miembro del equipo veterinario para valorar el peso corporal y la puntuación de la condición corporal, lo que ayudará a controlar el correcto desarrollo. Esta visita es una oportunidad perfecta para ayudar al propietario a realizar la transición al alimento de la etapa adulta y la importancia del control del peso, mejorando el vínculo veterinario-cliente-paciente. También puede ser una oportunidad para comprobar que todas las vacunas están al día y concertar la cita para la siguiente vacuna en caso necesario.

La visita “Cat Friendly”: forjar un vínculo para toda la vida

En el 2012, la Sociedad Internacional de Medicina Felina (ISFM) y la Asociación Americana de Profesionales Felinos (AAFP) desarrollaron unos programas denominados Cat Friendly Clinic y Cat Friendly Practice (Clínica amables con los gatos). Desde entonces, la atención “Cat Friendly” se ha convertido en un concepto consolidado en medicina felina de todo el mundo y aplicable tanto a las visitas de los gatitos como a las de gatos de cualquier otra edad. El periodo de socialización del gato comienza en torno a las 2 o 3 semanas de edad y termina alrededor de las 9 o 10 semanas de edad 10, siendo un periodo crucial para desarrollar buenas experiencias en la clínica veterinaria. Dado el estrecho margen de tiempo disponible, es esencial que el gatito tenga una experiencia positiva durante sus visitas a la clínica. Los protocolos de vacunación comienzan a las 4-6 semanas de edad, por lo que el equipo veterinario quizás solo tenga una o tres oportunidades para crear una experiencia positiva Cat Friendly. Las visitas veterinarias deben incluir interacciones con mucho refuerzo positivo, con un mínimo de manipulación restrictiva o de sujeción, sentando las bases para que el paciente y el propietario estén cómodos en las futuras visitas veterinarias y forjando una relación veterinario-cliente-paciente más sólida. Para empezar a ofrecer una atención amable y respetuosa con los gatos se pueden realizar pequeños cambios en la clínica 11, y tanto la ISFM como la AAFP ofrecen programas de ayuda. Los miembros de la clínica también pueden optar por obtener la certificación individual “Cat Friendly Certified” a través de la AAFP.

Incluso los cambios más pequeños marcan la diferencia en la experiencia del gatito, del propietario y del equipo veterinario (Tabla 2). Los gatitos son muy activos y juguetones, por lo que el veterinario debe ser creativo al interaccionar con ellos en el momento de la exploración física o la administración de una vacuna o medicamento. La contención forzada y la manipulación agresiva para “poder terminar el trabajo” o porque el “gatito no coopera” supone un fracaso para las futuras visitas. La impaciencia del ser humano puede contribuir al comportamiento “rebelde” del gato. Se debe adoptar un enfoque centrado en el paciente, buscando maneras de tranquilizar al gatito, distrayéndolo con comida, juguetes, caricias en la cabeza o con otras formas de refuerzo positivo (Figura 3). La administración de las vacunas en los puntos de inyección apropiados es posible mediante las distracciones adecuadas para el gatito (Figura 4).

Tabla 2. Sugerencias sobre cómo aplicar los principios “Cat Friendly” en cada paso de la visita veterinaria empezando en la casa del propietario. Estos principios son esenciales para proporcionar experiencias veterinarias positivas y gratificantes en las primeras etapas de la vida del gato.

Lugar Sugerencias
Casa
Elegir el transportín adecuado con la parte superior fácilmente extraíble
Enseñar al gato a meterse en el transportín
Preparar al gato y al transportín para el viaje 
Seguir las recomendaciones para viajar seguro en el coche 
Sala de espera
Sala de espera exclusiva para gatos o un horario de atención exclusivo para gatos 
Considerar que el propietario y el gato entren directamente a la consulta nada más llegar
Colocar mesas o lugares elevados para dejar el transportín 
Mantas impregnadas con feromonas para tapar el transportín.
Minimizar el tiempo de espera
Consulta
Mayor duración de la consulta: >30 minutos 
Dejar el transportín con la puerta abierta en el suelo 
Dejar que el gato salga solo de su transportín
Si el gato no sale voluntariamente abrir o destapar el transportín y sacarlo suavemente. Evitar empujar al gato, agitarlo o cualquier otra maniobra agresiva que pueda asustarlo. 
Utilizar mantas calientes impregnadas con feromonas para colocar por debajo y por encima del gato durante la exploración (Figura 2)
Los pacientes demasiado asustados en la exploración deben recibir ansiolíticos o sedantes.
Inyecciones y muestras de sangre
Utilizar comida o juguetes como distracción siempre que sea posible
Considerar los ansiolíticos, analgésicos y/o sedantes 
Evitar cualquier método restrictivo, incluyendo la inmovilización sujetando la piel de la nuca, las extremidades o el cuerpo y el uso del bozal.
Es importante conseguir que los gatitos se sientan cómodos en la clínica

Figura 3. Es importante conseguir que los gatitos se sientan cómodos en la clínica utilizando para ello métodos de distracción con comida, juguetes, caricias en la cabeza, así como otros refuerzos positivos. 
Crédito: Kelly A. St. Denis

Antes de vacunar al gatito a la altura o por debajo del codo se le puede distraer con comida

Figura 4. Antes de vacunar al gatito a la altura o por debajo del codo se le puede distraer con comida.
Crédito: Ewan McNeill

Conclusión

La vacunación de los gatitos es esencial para garantizar una inmunidad adecuada frente a enfermedades infecciosas prevalentes y potencialmente peligrosas. Es un componente clave de la atención veterinaria preventiva del gatito, pero es igualmente importante para proporcionar al equipo veterinario oportunidades de interacción con el gatito y preparar el terreno para tener experiencias e interacciones positivas en el futuro. Mediante la aplicación de los principios Cat Friendly se pueden prevenir enfermedades proporcionando la vacunación adecuada basada en las necesidades del paciente y, al mismo tiempo, sentar las bases del futuro bienestar del gato.

Referencias

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  2. Casal ML, Jezyk PF, Giger U. Transfer of colostral antibodies from queens to their kittens. Am. J. Vet. Res. 1996;57(11):1653-1658.

  3. Claus MA, Levy JK, MacDonald K, et al. Immunoglobulin concentrations in feline colostrum and milk, and the requirement of colostrum for passive transfer of immunity to neonatal kittens. J. Feline Med. Surg. 2006;8(3):184-191.

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Kelly A. St. Denis

Kelly A. St. Denis

La Dra. St. Denis se licenció en Biología Molecular y Genética por la Universidad de Guelph en 1992 y posteriormente obtuvo un máster en Inmunología por la Universidad de Toronto en 1994 Leer más

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