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Veterinary Focus

Número de edición 32.1 Otros artículos científicos

Uso de antimicrobianos en cachorros y gatitos

Fecha de publicación 04/05/2022

Escrito por J. Scott Weese

Disponible también en Français , Deutsch , Italiano y English

¿Cómo deberíamos abordar la difícil elección de un antibiótico para cachorros y gatitos? J. Scott Weese nos ofrece una orientación práctica para esta situación tan frecuente en la clínica de pequeños animales.

La edad del animal puede afectar a la absorción de un antimicrobiano

Puntos clave

En neonatos el uso de antimicrobianos de forma adecuada y eficaz es complicado debido a la falta de datos, lo que lleva a realizar suposiciones sobre la pauta de dosificación.


Existen muchos factores que influyen en la microbiota del neonato, pero probablemente, la administración de antimicrobianos durante este periodo sea el factor con mayor potencial de repercusión.


La farmacocinética de cualquier antimicrobiano, incluyendo su absorción, distribución, metabolismo y eliminación, en el neonato puede ser diferente a la del adulto.


Optimizar los factores relacionados con la salud del neonato y de la madre permite reducir la necesidad de utilizar antimicrobianos en el neonato y evitar preocupaciones por las dosis y los efectos a largo plazo.


Introducción

Es bien sabido que los cachorros y los gatitos no son solo una versión más pequeña de los perros y gatos adultos, sino que, además, estos animales en crecimiento atraviesan un periodo de la vida muy dinámico, en el que se producen importantes cambios en varios factores que afectan a la farmacocinética de los fármacos y al riesgo de efectos adversos. La fisiología durante la etapa inicial de la vida es variable y se producen rápidos cambios que pueden afectar tanto a la eficacia como a la seguridad del tratamiento antimicrobiano. Además, la información disponible específica de especie y de fármacos para este crítico periodo neonatal es limitada. Apenas existen ensayos clínicos sobre pautas antimicrobianas óptimas para cachorros y gatitos, ni incluso hay datos que confirmen si los antimicrobianos son beneficiosos para ellos. Estos hechos dificultan el desarrollo de planes terapéuticos basados en la evidencia en los que se maximicen los beneficios potenciales y se minimicen los riesgos. Además, tampoco se conoce bien el alcance de los posibles riesgos e, incluso conociendo estos riesgos, su comprensión muchas veces es limitada, puesto que existen pocos datos sobre la incidencia y los efectos a largo plazo en situaciones clínicamente relevantes.

El periodo neonatal también es muy variable y cambiante desde el punto de vista microbiológico debido al desarrollo de la esencial y compleja microbiota comensal. Los "efectos adversos" normalmente se consideran desde el punto de vista de la interacción entre los fármacos y los pacientes, considerando en menor medida, la interacción entre los fármacos y la microbiota. El efecto de los antimicrobianos en la microbiota comensal es un área de creciente interés y atención, pero los datos objetivos disponibles son muy escasos. Por tanto, valorar adecuadamente la relación coste-beneficio y el uso de tratamientos basados en la evidencia supone un reto en el manejo de las enfermedades infecciosas neonatales. 

Farmacocinética antimicrobiana en neonatos

La farmacocinética hace referencia a lo que el organismo hace con un fármaco tras su administración, lo que incluye su absorción, distribución, metabolismo y eliminación. Todos estos procesos pueden ser diferentes en el neonato respecto al adulto y cambian durante el periodo neonatal. Las consecuencias de estas diferencias en las propiedades farmacocinéticas del fármaco (p. ej., vida media, biodisponibilidad, volumen de distribución) pueden afectar a la posible eficacia y al riesgo de eventos adversos.

Los antimicrobianos, una vez administrados, se deben absorber para llegar a la circulación, lo cual puede ser imprevisible o diferente en el neonato. En particular, la absorción oral puede verse afectada por la edad (Figura 1). En las primeras 24 horas de vida, la absorción puede ser muy elevada, dando lugar a una biodisponibilidad que no es la esperada ni potencialmente la deseada. Por tanto, en individuos muy jóvenes, se debe evitar el uso de fármacos potencialmente tóxicos diseñados para que su absorción no sea alta (p. ej., neomicina). La lactancia también puede afectar a la absorción de algunos fármacos, ya sea porque el fármaco se una a componentes de la leche, o por la imposibilidad de administrar el fármaco con el estómago vacío (Figura 2). El vaciado gástrico lento también puede ser otro factor a tener en cuenta, ya que, aunque retrasa la absorción del fármaco, en última instancia puede aumentar su biodisponibilidad por el mayor tiempo de contacto con la mucosa 1. El pH gástrico más alto que el de los adultos, lo que es habitual en lactantes, puede disminuir la absorción de los fármacos con un pH ácido débil (p. ej., las fluoroquinolonas); en un estudio se demostró el fracaso en alcanzar niveles terapéuticos de enrofloxacina tras la administración oral en gatitos lactantes de 6-8 semanas de edad, lo que pone de relieve los posibles problemas que pueden surgir 2. Así pues, aunque hay poca información sobre los fármacos que se suelen utilizar en cachorros y gatitos, hay factores que compiten entre sí y que pueden aumentar o disminuir la biodisponibilidad oral en este periodo de la vida.

La edad del animal puede afectar a la absorción de un antimicrobiano

Figura 1. La edad del animal puede afectar a la absorción de un antimicrobiano; particularmente de los que se administran por vía oral.
Crédito: Shutterstock

También se pueden utilizar otras vías de administración. La administración por sonda gástrica puede ser necesaria en cachorros y gatitos cuando el tratamiento por vía oral no es eficaz, pero los animales deben encontrarse estables y tener buena motilidad gastrointestinal. Con la administración subcutánea probablemente se obtiene una concentración de fármaco similar a la de la vía intravenosa u oral, pero la hidratación y la perfusión inadecuadas pueden afectar a la absorción, lo que es bastante probable en neonatos comprometidos. La vía intraósea también es una opción para administrar algunos fármacos.

Tras la absorción, los antimicrobianos se distribuyen a los tejidos a través de la sangre. Los neonatos tienen una mayor proporción de líquido extracelular (hasta el doble que los adultos), lo que, junto con la menor cantidad de tejido adiposo y muscular, da lugar a un mayor volumen de distribución de los fármacos hidrosolubles (p. ej., penicilinas, cefalosporinas, aminoglucósidos) y la consecuente menor concentración tisular. En los neonatos, las menores concentraciones de proteínas séricas y la menor afinidad de unión a las proteínas pueden conducir a un aumento de la fracción libre de los fármacos (fracción activa) con alto grado de unión a proteínas, como la cefovecina, lo que también aumenta la velocidad de eliminación. La cantidad de antimicrobiano libre en el lugar afectado es el factor que influirá en la eficacia antibacteriana, por lo que el veterinario debe ser consciente de la posible necesidad de aumentar o disminuir la dosis en función del fármaco y del paciente a nivel individual.

El metabolismo también puede verse afectado por la menor cantidad de enzimas que participan en el metabolismo hepático de los fármacos, especialmente en las primeras cuatro semanas de vida. Los riñones son la vía de eliminación de muchos fármacos y la excreción renal depende de la tasa de filtración glomerular y de los mecanismos de transporte tubular renal, lo que cambia con el tiempo. Esto es relevante sobre todo en las primeras etapas de la vida, ya que la función renal y hepática probablemente sean similares a las del adulto a las 4-6 semanas de edad. Hasta entonces, puede haber un mayor riesgo de toxicidad, particularmente de fármacos como el cloranfenicol, cuyos márgenes de seguridad son más estrechos y dependen del metabolismo hepático. Se ha demostrado que la vida media de la enrofloxacina en cachorros de 2, 6 y 8 semanas de edad es significativamente inferior a la de los adultos debido a una mayor velocidad de eliminación, lo que da lugar a un menor pico de concentración del fármaco 2.

La lactancia puede afectar a la absorción de antibióticos en el neonato

Figura 2. La lactancia puede afectar a la absorción de antibióticos en el neonato, porque algunos antibióticos se pueden unir a componentes lácteos y porque la lactancia impide la administración de fármacos con el estómago vacío.
Crédito: Shutterstock

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